El Olentzero ha llegado a las calles y barrios de Aiete

Puntual puntual ahí estaba el Olentzero, con su humor a veces socarrón, a veces gordo, a veces subido de tono. Las niñas y niños le miraban extasiados, las amás y  los aitás perplejos por sus atrevidos comentarios, pero el Olentzero es así (no ha ido al cole). Una nueva generación de aietearras extraordinarios -y amigas/as de otros barrios- han venido a recibir al Olentzero. ¡El, a todos, nos ha dado la bienvenida!Nuestro Olentzero parecía un papa noel, por su larga melena y sus barbas blancas, limpio y no sucio de carbón, aunque su saco y su horca de paja le delataban (además portaba un farol porque en invierno amanece tarde, aunque salgan días tan maravillosos como el de hoy).

¡Cómo pasa el tiempo! Aquellos niños de los años anteriores se han hecho mayores y una nueva generación de maravillosas criaturas (con sus amás y sus aitás) les han sustituido. Pello y compañía, os hemos echado de menos, os queremos mucho y estamos orgullosos de cómo sois, de la suerte de tener esas hijas e hijos y de los tiempos felices que nos habéis acompañado.

 ¡Gracias a todos!.

2 comentarios en “El Olentzero ha llegado a las calles y barrios de Aiete”

  1. Estuve con mis hijos en el Olentzero. Desde Munto nos fuimos porque se hacía demasiado largo. Otros se fueron desde el Hogar del Jubilado. Era la primera vez que iba y lo encontré con poca chispa, el Olentzero era muy simpático pero su humor no contagiaba a los niños, más bien los asustaba, los niños son muy pequeños y llevaban sus cartas a un personaje mítico, que no tenía cercanía con ellos. Estuvimos agusto entre tanta gente, dicen que más que otros años. Escribo esto un poco tarde para ayudar, no para incordiar

  2. Olentzero joan zaigu

    Suele ocurrir con el Olentzero, algunos niños se asustan, algo menos pero también con los Reyes Magos, con el otro rey nos asustamos todos, incluso los elefantes.
    Es el problema de las tradiciones, aunque en el caso de la del Olentzero no es tan ancestral sino más bien reciente, que no siempre cuidan la estética, y ese señor tan negro, tan sucio, tan carbonero… pues no va con la estética Disney.
    Por cierto, ¿ya saben nuestros niños qué es un carbonero?…siempre lo pueden mirar en la tablet que el susodicho les ha traido.

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