Las consecuencias del trabajo colectivo en el barrio

GRUPOAyer, en la inauguración del Bolatoki Manuel Matxain, hubo muchas felicitaciones y parabienes para los componentes más conocidos del grupo Lantxabe.

En las mismas fechas se daban el inicio de las obras de la plaza de Munto y la inauguración del Bolatoki, cuyos trabajos se formalizaron en tiempo récord. Estas y otras demandas conseguidas producen satisfacción en la gente que las ve como logros positivos y que, además, de alguna manera, se han implicado en su conquista. Una bienestar entendido como lo hacía Hannah Arendt “nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede libre sin implicarse en la acción pública”.

Toda esta red de derechos ciudadanos se va consiguiendo y entretejiendo, haciendo barrio en torno a un lugar central que cada vez tiene más recursos públicos: Casa de Cultura, Jardines del Palacio, Jolastoki y Bolatoki, Parroquia, Plaza de Munto y, esperemos que pronto, centro de salud, parada de metro, bidegorri y ascensor. Este proyecto tiene como protagonistas a los diversos actores del barrio, en cada momento los suyos propios. Lantxabe es uno más.

El vector central que impulsa este proyecto barrial, es la suma de muchos otros vectores -aunque ellos no lo sepan*-, que se manifiestan en forma de voto, de expresión oral, de participación en reuniones, de creación de una opinión pública en el barrio, en un “sí se puede” a la aietearra, de apoyo callado y efectivo.

Tenemos plaza de Munto porque así lo quiso un grupo muy importante de vecinas y vecinos que se manifestaron por ello en un concurso de ideas y lo llevaron hasta el final, pese a la indolencia municipal; tenemos Bolatoki por los grupos citados más abajo y lo llamamos Manuel Matxain porque el barrio se ha reconocido en la memoria de su persona más ilustre.

Ayer las fuerzas vectoriales que han hecho posible el Bolatoki estaban reunidas en el Jolastoki: la federación de bolos -con la entregada familia Lazkano a su cabeza-; las asociaciones Goiko Galtara, ACD Aiete y Lantxabe, con sus representantes, cada una de ellas ocupando su lugar, ayer éramos los invitados de la ACD y la asociación demostró su generosidad; las autoridades municipales encabezadas por el Alcalde de la ciudad y el Concejal Delegado de Deportes y los técnicos y obreros que han construido la flamante bolera; la familia Manuel Matxain, con diversos grados de parentesco; la megafonía; las trikitixak; el historiador que nos está acercando a los más veteranos del barrio; los niños y jóvenes de diversas edades, que practicaban el juego de bolos en una pista especial, y el ambiente fraternal, cargado de empatía, de complicidad, de amistad, de cariño entre todos los que acudimos a acompañar a la familia Matxain y al lanzamiento del deporte popular y las fiestas en el Jolastoki, territorio festivo y deportivo.

Es la suma de todos estos vectores quién produce la fuerza central que, en momentos concretos, resulta imparable.

*

Entonces te doy gracias y te digo:

Para esto vine al mundo, y a esperarte;

Para vivir por ti, como tú vives por mí,

aunque no lo sepas

del poema «Sombra de mi» de Luis Cernuda

2 comentarios en “Las consecuencias del trabajo colectivo en el barrio”

  1. En primer lugar, nuestro agradecimiento a los miembros de Lantxabe por su desinteresada dedicacion de cara a conseguir mejoras para el barrio. En segundo viendo que nuestro Alkate ya conoce el barrio de Aiete, invitarle a que venga de nuevo a colocar la primera piedra del ambulatorio de Aiete, despues ya le invitaremos a poner mas primeras piedras. Un saludo

  2. Uno de los que más ayudó fue Antxon Amuchástegui que ayer fue recordado en el acto de la inauguración y el día anterior en el recital de Katxola Soinua

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