Intercambio escolar en Katxola. Primorosa estampa de Gorka Larrumbide

Los alumnos del Liceo Montesquieu observan la puesta en marcha del tolare de Katxola.

Se trata de un proyecto realizado con alumnos de 4º de la ESO del colegio San Patricio

El alumnado del Liceo Montesquieu de Libourne visita el histórico caserío

Diario Vasco. Miércoles, 13 febrero 2019

El alumnado de 4 de la ESO del Liceo Montesquieu de Libourne, localidad cercana a Burdeos, conoció el caserío Katxola dentro de las actividades programadas con motivo de su visita a San Sebastián. Los jóvenes pasaron varios días en la capital guipuzcoana compartiendo estancia con alumnos del colegio San Patricio y sus familias, con quienes realizan un intercambio.

La treintena de alumnos fue recibida en euskera y castellano a pie del caserío. Ya en el interior, concretamente en el recibidor, conocieron de primera mano información sobre Katxola, su historia y la de los caseríos del entorno, así como su entronque socio-económico en la zona.

En la primera planta, en un gran salón que dejaron organizado los arquitectos Gorritxo y Muñoz-Baroja con referencias al carácter cultural del uso actual, los alumnos pudieron conocer gracias a los paneles que resumen la vida de Matxain, las hazañas y conquistas del bertsolari y tokalari aietearra.

La exposición fotográfica, que recoge la memoria del viejo Aiete, sorprendió a los adolescentes que, curiosos, comprobaron la evolución del barrio a través de los años y la acción humana. Los viejos listones de madera de la txalaparta fueron motivo de estudio de los alumnos de Libourne.

Los guías que les acompañaron en Katxola les facilitaron información sobre los orígenes de este instrumento de percusión. Tranquilos y relajados se mostraron todos al escuchar sus bellos sonidos. Pero fue el ‘cuerno de llamada a las fiestas’ lo que más atrajo su atención, y es que, como pudieron comprobar, su manejo y sonoridad son bien curiosos.

El fuerte sonido de motores, poleas y engranajes les llevó hasta el ‘tolare’, que se puso en marcha para la ocasión. Además de conocer su historia, el alumnado pudo comprobar de primera mano cómo se elabora la sidra de Katxola, de forma artesanal y minuciosa, como lo hacían nuestros antepasados. A muchos les sorprendió que la manzana utilizada fuera recogida a mano de los propios pastos del barrio. Las tres grandes kupelas guardan el oro líquido. Pero el proceso de elaboración es largo, de ahí la existencia de otras dos kupelas más pequeñas que albergan el mosto fermentado, imprescindible para la posterior consecución de la sidra.

Las manzanas cobraron protagonismo en la visita. Una vez conocidos todos los recovecos del renovado caserío, el alumnado fue agasajado con manzanas de la cosecha de esta temporada, la misma que utilizan para elaborar la sidra.

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