Lola Arrieta presenta el libro ‘Con el agua al cuello’ del escritor griego Petros Márkaris

Será el próximo jueves 8, día de la mujer, a las 19:00, en tertulia literaria, en la Casa de Cultura de Aiete

Márkaris es el padre literario del célebre comisario griego Kostas Jaritos.
Petros Márkaris, es el cronista de la crisis griega a través de esta y otras novelas negras
El ambiente social que rodea la novela que debatiremos, en tertulia, el jueves, es de la crisis económica y social en Grecia. En el cine forum del viernes, el tema central será la crisis de los refugiados.
Márkaris confiesa que Jaritos, “no tiene ni idea de cine o de literatura”, y sin embargo será este jueves protagonista de una tertulia literaria con muchas seguidoras y seguidores.
Al escritor, articulista, dramaturgo y activista Petros Márkaris (Estambul, Turquía, 1937) no le sorprende la respuesta “negativa” de Europa ante la devastadora crisis de los refugiados:
“Nadie quiere al extranjero, a nadie le gustan, no nadie, quizás es exagerado, pero la mayor parte de los europeos los ve como invasores, por eso no me sorprende [la reacción]. Lo sé porque crecí en una minoría, crecí en un país con una religión diferente que no era amistosa con los nuevos”, responde con vehemencia, y se muestra a sus casi ochenta años tan combativo y enérgico como acostumbra.

Nacido y criado en Turquía, de padre armenio y madre griega, formado en Alemania, y afincado en Grecia desde hace cuarenta años, Márkaris es el padre literario del célebre comisario Kostas Jaritos; un policía griego, perspicaz, entrañable y desengañado, en el más puro estilo de los detectives del sur de Europa creados por Manuel Vázquez Montalbán y Andrea Camilleri.
Jaritos resuelve crímenes, sí, pero también ama a su familia e idolatra la cultura gastronómica propia de estas tierras. Así lo creó Márkaris para contraponerle al “malcomer” de los inspectores de la novela nórdica, recuerda con sorna.

Pero de repente, la profundidad de la crisis en Grecia arrasó con todo. Cambió el rumbo del escritor y de su protagonista estrella. Petros Márkaris decidió utilizar el thriller cómo vehículo para gritar el abismo de una sociedad desesperada, además de denunciar la corrupción, la burocracia y el eterno clientelismo enraizado en el país.
Su tetralogía sobre la crisis (Con el agua al cuello, la novela de la tertulia, Liquidación final, Pan, educación,libertad, Hasta aquí hemos llegado), también protagonizada por Jaritos, convirtió al escritor en uno de los cronistas del hundimiento de Grecia en la pobreza.
“Lo que hace la novela de crimen es reinventar la novela social desde otro género”, apunta el autor sobre la línea de sus creaciones.
Su última obra, efectivamente, no se centra en la crisis pero no abandona la crítica social y se sumerge de lleno en el tema de la inmigración, los refugiados, el racismo, la xenofobia o el dolor de las personas que se ven obligadas a abandonar sus patrias forzosamente.

La crisis de los refugiados es el asunto del vienes en formato de cineforum. Presentación del documental, proyección y debate

Es imposible  obviar el tema de la situación actual en Grecia conversando con el intelectual de izquierdas. Márkaris explica que todo va “de mal en peor”, y que los problemas se han agravado con la llegada de los refugiados.

El escritor, muy crítico con el Gobierno de Syriza, añade que los mandatarios son incapaces de lidiar con tantos frentes abiertos. El autor califica la reacción del pueblo griego ante el drama de los refugiados como “contradictoria”:
“Por un lado, ayudan a los refugiados, abren sus casas para acogerles si llueve y tienen niños pequeños, pero hay otra parte de la población que quiere que les expulsen. Esta contradicción siempre es característica en sociedades no muy bien organizadas”, analiza.
El novelista no puede ocultar el cariño por su criatura, que creó hace veinte años como un trasunto del ciudadano de a pie -dudó entre hacerle dentista o policía- para tomarle el pulso a la sociedad griega.

Las aventuras del comisario le han reportado reconocimiento internacional como escritor de policiaco, y una legión de seguidores en España, que valoran el carácter mediterráneo del agente heleno, según apunta el autor, que confiesa que el personaje de Adrianí, la apañada mujer del policía, está inspirada en su propia madre.
Pero no hay que llevarse a confusión, Márkaris está más reivindicativo y crítico que nunca: muy pronto situará a Kostas Jaritos en una nueva encrucijada.
Su nuevo libro retorna a la crisis griega con un nuevo enfoque: “Una Grecia post crisis donde el dinero está entrando en el país, y la pregunta que plantea es de dónde está viniendo ese dinero”
Basado en un reportaje de ANA BELÉN GARCÍA FLORES

Un pensamiento en “Lola Arrieta presenta el libro ‘Con el agua al cuello’ del escritor griego Petros Márkaris

  1. Eugenia

    En la tertulia sobre Petros Markaris, Lola Arrieta, como suele ser habitual, dedicó una parte de su charla a la Historia de Grecia en un breve pero necesario ‘Esquema cronológico’ porque a lo largo de este trimestre el pais heleno será asunto principal.
    Lola fue recorriendo la intensa historia de Grecia hasta llegar al Siglo XX, una historia de Golpes militares como recordamos todos. El primero en 1909, Primer gobierno de Venizelos. 1912 y 1913, Guerras de los Balcanes; en su final Grecia dobla su territorio. 1913, Jorge I es asesinado en Tesalónica, le sucede su hijo Constantino. Primera Guerra Mundial: 1914, Grecia dividida al inicio de la guerra. Macedonia ocupada por las Potencias Centrales; Salónica, Corinto y El Pireo por los Aliados. 1917, Constantino abdica y le sucede su hijo Alejandro. Pero en 1920, Muere el rey Alejandro y vuelve de Constantino.
    He seguido con interés esta historia y acabo de leer la crónica sobre la muerte de Alejandro que quiero compartir
    La muerte del Rey de Grecia ocurió tras ser mordido por un mono. La dentada letal del primate rabioso acabó con la vida de Alejandro I y, con él, el gobierno republicano del primer ministro Vanizelos
    En 1920, un mono pondría de cabeza el destino de Grecia; el Rey Alejandro I de los Helenos fue atacado por un pequeño primate, causándole a los pocos días una dolorosa muerte.
    Alejandro I se encontraba paseando por las fincas del Palacio Totoi con su perro, un bonito pastor alemán, cuando repentinamente un simio rabioso se lanzó contra la mascota del Monarca. Sin pensarlo dos veces, éste acudió al auxilio de su fiel amigo peludo. Y en el intento de apartar a la alborotada criatura, fue alcanzado por un horrible mordisco, lo que le causaría sepsis y una inevitable y dolorosísima muerte días más tarde.
    La exótica pero rabiosa mascota murió por un disparo; sin embargo el gran problema no había hecho más que comenzar tras caer el Monarca gravemente enfermo.
    La línea de sucesión al trono ya había sido alterada un par de años antes a causa de las disputas ideológicas entre el Rey Constantino I -padre de Alejandro I y partidario de la Triple Alianza- y el primer ministro Vanizelos -defensor de la Triple Entente-. De esta manera, con la invasión de Atenas por los franceses -aliados del político- se obligó a marchar al exilio al Rey padre y a su primogénito por su posición progermánica. Se le impuso al joven Alejandro la corona «de prestado», impidiéndole gobernar más allá de sus asuntos ordinarios.
    De esta manera, cuando las fiebres y el delirio acabaron con la vida del Rey de los helenos, invitarían al benjamín de Constantino I: Pablo I. No obstante, el Príncipe -que conocía el calvario que vivió su hermano como Rey cautivo- declinó el gesto de coronarle. De esta manera, Vanizelos perdería las elecciones; y con ello fue condenado al destierro. Al final, no le quedó otro remedio que asumir el retorno su archienemigo.
    Todo sucedió a causa de una imprudencia del administrador de las fincas del Palacio Tatoi; al dejar suelto a su mascota, un pequeño pero fúrico primate. Ambos paseantes -el Rey Alejandro y su perro- tuvieron que enfrentarse a las dentadas letales del mono, el cual transmitiría al Rey la sepsis. El Monarca rápidamente fue asistido por los trabajadores de los viñedos; estos dispararon al mono y le realizaron las curas aparentemente convenientes en la pierna donde recibió la mordedura. Alejandro pidió máxima discreción sobre el infortunio, continuando así su jornada malherido por el salvaje animal.
    No obstante, al caer la tarde, la fiebre comenzaría a manifestarse peligrosa. La herida se había gangrenado. Sin embargo, ningún médico se sentía lo suficientemente valiente para cargar sobre sus espaldas la mutilación a un miembro de la realeza. De esta manera, al no amputarle la pierna, la salud de Alejandro quedaba a la espera de un milagro, que nunca ocurrió.
    Durante un poco más de dos semanas, no hubo evolución y tampoco se le permitió a su familia -la cual se encontraba exiliada- asistir a los últimos momentos de Alejandro, quien moriría solo. Además, durante su entierro solo pudieron estar presentes su abuela, Olga de Grecia, y su amada esposa Aspasia Manos -también desterrada, por tratarse de un matrimonio morganático-.
    El Rey Constantino I y la consorte Sofía de Prusia provenían de la realeza germana como nos explicó Lola. (Origen danés para ser más exactos) De esta manera al estallar la Primera Guerra Mundial, la Monarquía se declaró neutral. No obstante el fervor del primer ministro Eleftherios Vanizelos por participar junto a la Triple Entente (Reino Unido, Francia y Rusia), le hizo arremeter políticamente contra el Soberano; acusándolo de favorecer a la Triple Alianza (Imperio alemán, austro-húngaro e Italia). Y con estas duras críticas ayudaría a despertar la cólera republicana en un movimiento que llevaría el nombre de este cargo: el venezilismo.
    «La oportunidad de conseguir lo que Grecia sola nunca hubiera logrado contra Turquía, se presentó con la Primera Guerra Mundial, en la que un ansioso Venizelos consiguió que su país participara previa promesa franco-británica de recompensas territoriales -incompatibles, por otro lado, con lo igualmente prometido a Italia con el mismo fin- y a pesar de la oposición de su Rey Constantino I de Grecia, que se vio obligado a abdicar en el regicida año de 1917», explicó Jesús Laínz Fernandez en su libro «Desde Santurce a Bizancio: El poder nacionalizador de las palabras».
    Republicanos y conservadores dividieron el país en dos centros de gobierno, uno en Salónica y el otro en Atenas. En el primero Vanizelos ejecutaría las «decisiones de Estado» y desde donde se tomaría la libertad de declararle la guerra a Alemania y Bulgaria; y en el otro, Constantino I trataba inútilmente de mantener el orden y la paz.
    En medio del «cisma nacional» donde la población estaba divida por el odio y la bipolaridad ideológica entre Venizelos y Constantino I. Al Rey le quedaban los días contados en Grecia. Fue obligado a renunciar al poder junto a su primogénito Jorge -quien después sería rey tras el segundo destierro de su padre-. Sin embargo, ninguno de los dos abdicaría al trono. De esta manera, se obligaba al joven Alejandro a representar a la Monarquía pero sin el derecho legítimo -es decir, le prestaron temporalmente la Corona-; porque tanto el padre como el hermano, tenían la esperanza de regresar y poder así gobernar.
    La coronación fue más bien traumática, sin ceremonia y con el cruel recordatorio de Constantino I, sobre quien era el verdadero rey.
    Por si fuera poco durante los tres años que hizo un triste papel, ni siquiera pudo ser soberano ni de su corazón ni de su casa. Vanizelos enseguida reorganizó al personal del Palacio Tatoi; y ordenó quitar todos los cuadros de la familia real. Y para hacerlo más desgraciado, pretendía casarlo con una mujer que no amaba: la Princesa María del Reino Unido, para fortalecer el vínculo con la potencia aliada.
    Luego en 1921-23, la Guerra con Turquía. 1922, Constantino obligado a abdicar, le sucede su hijo Jorge II. Segunda República griega: De 1924 a 1935. Vuelta de Venizelos. Nuevo golpe militar. Etc Etc y de esa saga real procede la esposa del rey emérito, Juan Carlos I

    Responder

Deja un comentario