Una mañana con Hannah Arend, recolectando manzanas


Ha sido una mañana soleada, preñada de la felicidad que dan la ternura de la infancia y el contacto con la naturaleza viva
Ha acontecido en el caserío Zabalegi-Kutxa Ekogune
Un ejercicio práctico, una muestra viva de cómo se distinguen la labor y el trabajo, basándose en las tradiciones rurales, lejos de las posibilidades del mundo urbano. (Ese ha sido el primer gesto de felicidad de una veterana profesora que formada parte de la cuadrilla de recolectores)
Siguiendo las enseñanzas de Hannah Arend, labor significa ser productivos, una necesidad del hombre para sobrevivir y por ende, dura el tiempo en que vive un hombre.
La tarea de esta mañana recogiendo manzanas no no se puede asimilar a las labores del campo. No ha sido un comienzo y un fin de algo, no se ha construido o transformado materia alguna en algo que proporciona estabilidad en el mundo. Labor es producir algo constantemente que tiene comienzo y busca un fin. Ese no era el fin de los reunidos
La cuadrilla de recolectores mostraban su interés en las manzanas, en sus colores y textos, en su brillo, en su estado de conservación, en su olor, en cogerlas con la mano enguantada o con la kiskitza, en los árboles que las sostenían, en la hierba y en la tierra húmedas y, al final, en los sones de la trikitiza y el pandero, y en el baile que arrancaban con ellos.
La cuadrilla la componían un grupo de tres generaciones, cada una de ellas felices a su modo.

El equipo de tres docenas de personas tampoco han ido a recoger manzanas buscando trabajo. No han sido llamados para la labor de recolección. No intercambiaban labor por salario. Su compensación no era trabajar para vivir. Era vivir para vivir.
El trabajo es la fabricación del mundo en el que vive el hombre y por la cual requiere de artículos para dominar el medio. Lo que surge del trabajo es la destrucción de la naturaleza, donde el hombre se hace dueño de la materia, de sí mismo y de sus actos. Funciona bajo la perspectiva del utilitarismo. No era el fin, ni ha sido el resultado de la tarea mañanera. Al contrario. La labor del grupo de recolectores ha contribuido a regenerar la naturaleza. Y en ser dichosos en la labor.
Acción es la palabra que resume el trabajo de recolección de la manzana para el grupo que se ha formado en torno a Lantxabe. Acción, en su sentido más general, significa tomar una iniciativa. Ese es el sello que busca la asociación.
Acción y palabra están ligados, es por esta relación que nos reconocemos ante los demás como iguales, en un mundo común donde están presentes otros y que es fabricado por el ser humano y, por consiguiente, se convierte en lo que percibimos como el “calor del hogar”. En Kutxa Ekogunea el calor de la amistad, de la cercanía. de la complicidad, en una clara, luminosa mañana
A lo largo de los últimos años hemos hecho varios procesos de recolección de manzanas. La acción de estos procesos han sido impredecibles, -dependen, incluso, del tiempo meteorológico- pero son hechos que dan vitalidad y felicidad a quienes lo practican.
Potenciar la acción es la capacidad de comenzar algo nuevo y de este modo articular conocimiento material, físico, sentido, en la vida del ser humano. La acción facilita el pensamiento, el sentido de la vida, la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, lo bello de lo feo. Y esta es la sensación que compartimos mientras poníamos las manzanas en el cesto, con la familia, en muchos de los presentes-

Esta mañana, en la excursión a Ekogune, en las campas de los manzanales, en el exquisito, delicioso, plural, lunch ecológico servido por Kutxa Ekogune, los pensamientos creadores nos venían a borbotones, las ganas de hablar y de bailar, de estar, de gozar. De estar, a nuestra manera, sin saberlo, con Hannah Arendt para quien pensar es el acto de reflexionar sobre nuestros propios hechos cotidianos sin más, actualizar lo que hay en nuestra conciencia, saber qué decir y hacer en el mundo. La gente que ha ido a los manzanales sabía a dónde iba y por qué.
Dicho esto, a la luz de lo que nos enseñó Arend, el pensar del ser humano pensante no es tan benéfico para la sociedad actual, dividida en clases sociales, en ricos y pobres, en dueños y sirvientes, ya que desmorona las reglas de conducta, las estructuras sociales. El pensamiento libre y creador toma relevancia cuando la irreflexión de los demás no puede constituir una estabilidad social, entonces los que piensan son considerados enemigos del statu quo porque sus opiniones permiten desechar dogmas, doctrinas o valores que no conducen a dar sentido a la vida humana, es decir, a la libertad.
Hannah Arendt en “De la historia a la acción”, menciona la importancia del pensar y de actuar, el pensar como una contemplación del mundo, del sencillo acontecer humano como es una mañana recogiendo manzanas.
Pensar y actuar son distintos, pero con una relación que permite dar orientación y felicidad a la vida.

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