
El martes, 2 de junio, chicos y chicas de 1º de Bachillerato del colegio San Patricio, acompañados por sus profesores —Lura y José Luis—, visitaron el baserri Katxola.

Se aproximaron por el Norte pero llegaron por el Sur, ya que no pudieron acceder por las escaleras que se abren hacia el caserío, cerradas desde hace más de un año —ver entrada siguiente—. Tuvieron que dar una vuelta. La circunstancia sirvió para que Juan Carlos Berzosa ofreciera una primera explicación sobre la orientación hacia el sur de caseríos y casas rurales, buscando luz, abrigo y mejor aprovechamiento del entorno.
La mañana venía cargada de tormentas y no parecía fácil que el grupo escolar pudiera acercarse al caserío. Pero a las 13:00 allí estaban. La tempestad no pudo con esta juventud.

Durante la hora y media siguiente, Juan Carlos explicó cómo es un caserío vasco tomando Katxola como ejemplo; cómo funcionaba hace cien años una fábrica de sidra; y en qué medio económico, social y familiar se desenvolvía la vida en torno al baserri.

El alumnado pudo experimentar también con la kirikoketa y la txalaparta. Juan Carlos mostró cómo, antiguamente, la manzana se machacaba con la kirikoketa, produciendo un sonido rítmico, golpe a golpe. Después, alumnos y profesor hicieron sonar la txalaparta, convirtiendo la explicación histórica en una experiencia viva.

La cantera de escolares sigue abriendo las puertas del caserío. Katxola funciona también como apoyo a la educación primaria, secundaria, bachillerato (El viernes anterior fue el turno del concierto de guitarras y flauta; de los“soñu gogoangarriak”-“aires memorables”)

La finalidad educativa la experiencia de este martes, dirigida a 1º de Bachillerato, es acercar al alumnado a la cultura material de Euskal Herria y a la historia del caserío como espacio de vida, trabajo y transmisión cultural. A través de la observación directa, se busca comprender la relación entre territorio, arquitectura, economía rural, familia, lengua y costumbres. La actividad favorece, además, una mirada crítica sobre el patrimonio, su conservación y su valor para interpretar la sociedad vasca actual. (José Luis glosó el papel de las nuevas asociaciones vecinales, en las que se inckuye la gestión del propio baserri)

El espacio Katxola -caserío, frontón, teatro, estanque, lavadero..- es, así, un recurso más en la agenda escolar. Quiere ayudar a interpretar la vida de nuestros antepasados y contribuir a explicar la historia de Donostia desde uno de sus espacios más significativos. El caserío destaca, además, por su valor artístico y por la importancia de su arquitectura, gracias al cuidadoso traslado realizado por los licenciados Muñoz-Baroja y Jose Gorritxo.


Interesante, siempre aprendemos algo en la vida y me impresiona chino hace cien años funcionaba una fábrica de Sidra. Muy buena información.