
Así fue la mañana del sábado 3 de octubre; contra todo pronóstico, encima de Katxola y Miramon, lucía un sol espléndido. Al despertar, y abrir las ventanas, la luz pintaba las habitaciones («contra todo» pronóstico), y la gente se preparando para disfrutar del único Sagar Uzta que se celebra en Donostia

El baserri siempre es nuevo para quien lo visita por primera vez
Los manzanos de Miramón ya están maduritos, y pegados al caserío, recuperan aquel gesto de trabajo en auzolan, para ir preparando la elaboración del mosto de manzana y de la sidra. La comunidad del barrio, ha participado de esta jornada que enlaza generaciones. Hay conversación, almuerzo, música y alegría, pero también cultura material asociada a la sidra. Recoger, prensar y celebrar la manzana es recordar esa pequeña parte nuestra. En Miramon la Sagar Uzta tiene un profundo sentido, recorrido y apoyo. Cada año más personas se acercan a Katxola para celebrarlo.

Poco a poco, amonas, aitonas, gurasos, umetxos, fueron llegando a Katxola y al manzanal de Miramón, al principio decenas de personas, divididos en grupos, se organizaron de forma espontánea en cuatro espacios diferentes del gran manzanal: arriba, abajo, en medio, en un esquina, cerca de la subida a Katxola, para ir recogiendo las manzanas en sus capazos -nos quedamos cortos porque las cestas se llenaban enseguida-

En efecto, «contra todo» pronostico el manzanal tenía muchas manzanas. Los manzanos de Miramón, plantados en auzolan, guardan el misterio de la fertilidad.

Ellas, las trikitilaris, discretas, sus notas envolviendo el ambiente
A media mañana las trikitixak llamaron a la retirada, había que subir a Katxola, -aunque quedaron manzanas por recoger- y seguir la fiesta al borde del caserío. Ellas fueron la nota de color y de ambiente
Hubo manzanas para hacer el prensado, no en una, sino en varias ocasiones, y producir un excelente mosto: La mezcla del dulzor de la manzana tenía un punto de acidez más vivo que el año pasado

Mateo, al mando del tolare y la fábrida del mosto;

Oihana sobre la misión de frutoiondoan; Aitor en la furgoneta de Parque y Jardines, con un apoyo estratégico fundamental: subir al caserío los cestos repletos de manzanas; Juan Carlos en la intendencia para que no faltara de nada y recogiera todo
Una natural organización que dio un fruto excelente

Por grupos generacionales se fue encontrando un espacio de forma espontánea ¡Que buena organización! Nos decían las compañeras. Y lo cierto es que la organización esta ‘suspendida en el aire’, sale sola, alegre: la gente nos entendemos sin demasiadas instrucciones.

Las más txikis con amas-aitas; los koskorras en el puzle gigante de la planta noble del caserío: tocando el cuerno o la txalaparta con devoción; los milenias curioseando entorno a la fabricación del mosto; las amonas-aitonas disfrutando del mundo que deletreando a Anna Harend: felices porque ven trabajo, labor y acción (Y amor, esta mañana en el entorno de Katxola flotaba el ideal humano de la igualdad y la fraternidad)

«Contratodo» pronóstico Katxola y Miramon son de la gente

Z o R i O n A k a ese – Auzolan, que planto esos manzanares que hoy, están dando su fruto,. Por ello se puede realizar el prensado de manzana, como en antaño se realizaba. – Katxola, nos ofrece esa posibilidad, gracias a personas como familiares del caserío, con gran esfuerzo, en su día,consiguieron que no sé destruyera y piedra a piedra, se trasladará a ese entrañable entorno, donde hoy se encuentra. Aportándonos a tod@s l@s el Donostiarras, cada año a poder participar del bonito evento.
Mila esker