[Por una una movilidad escolar sostenible. Propuesta para el debate vecinal, educativo y municipal ]
18 de Octubre de 2026

1. A las cuatro y cuarto, Aiete se convierte en un atasco
Cada día lectivo, a la hora de recoger al alumnado, una parte importante de Aiete experimenta una transformación difícilmente compatible con los principios de sostenibilidad que las propias instituciones y los centros educativos defienden.
A las 16:15, según la experiencia de los vecinos, la circulación se colapsa en buena parte del paseo de Aiete y Oriamendi (a la altura de las Jesuitinas), Alto de Errondo, Arostegi y el Camino Juanistegi. Se forman largas filas de vehículos, se multiplican las paradas y maniobras para recoger escolares y las dificultades se extienden a calles que no fueron concebidas para absorber semejante concentración de tráfico.
El problema es especialmente grave en el Camino Juanistegi, una vía estrecha, con un trazado singular y ramales de capacidad limitada. Uno de ellos termina en fondo de saco, mientras que el otro dispone de dos accesos que permiten una circulación en circuito, actualmente regulada en un solo sentido.
Esta configuración puede funcionar para el tráfico residencial ordinario, pero resulta especialmente vulnerable cuando numerosos automóviles coinciden en pocos minutos para recoger alumnado del colegio inglés St. Patrick’s.
El plano que acompaña este informe señala en amarillo las vías afectadas y permite apreciar que no estamos ante un atasco aislado delante de un colegio, sino ante un problema de movilidad que alcanza a todo un sector del barrio.
Hay además una contradicción: los coches utilizados para proteger y facilitar los desplazamientos de los escolares terminan creando un entorno menos seguro para quienes caminan, para los vecinos y para los propios niños y niñas.
La congestión tiene efectos inmediatos: pérdida de tiempo, ocupación del espacio público, dificultades de acceso a las viviendas, maniobras arriesgadas, emisiones contaminantes, ruido y tensión entre conductores y peatones.
No es únicamente un problema de circulación. Es un problema ambiental, urbanístico, educativo y de convivencia.
2. Una concentración de centros educativos con características muy diferentes
En este entorno de Aiete coinciden cuatro centros educativos destacados: Aiete Ikastetxea, Colegio Alemán (Deutsche Schule San Alberto Magno), St. Patrick’s English School (colegio inglés) y Axular Lizeoa.
Sin embargo, no tienen la misma relación con el territorio.
Aiete Ikastetxea es una escuela pública vinculada directamente al barrio, con alumnado que vive en su entorno próximo. Su localización permite que numerosas familias realicen los desplazamientos a pie. Existen incluso recorridos escolares desde Pagola, muestra de que la distancia, dentro de determinados límites y con itinerarios seguros, no obliga necesariamente a utilizar el automóvil.
El colegio inglés y el alemán, por su carácter educativo diferenciado y su ámbito de captación, atraen alumnado de otras partes de Donostia y de localidades de su entorno. Su vinculación no se limita al barrio donde están ubicados. Ello genera unas necesidades de transporte más complejas, que no pueden resolverse exclusivamente caminando. Se usa el autobús público y el propio de la escuela pero también el coche particular
Axular Lizeoa, una ikastola de reconocido prestigio, tiene igualmente una capacidad de atracción que supera el ámbito residencial inmediato.
Esta diferencia es esencial. No se trata de enfrentar a unos centros con otros ni de cuestionar el derecho de las familias a elegir colegio. Se trata de reconocer que un centro educativo que atrae diariamente a alumnado de lugares alejados genera unas necesidades de movilidad que deben ser previstas, organizadas y gestionadas.
3. Contaminación, energía y salud
El transporte escolar basado en coches particulares tiene consecuencias ambientales de distinto tipo.
La primera es la emisión de dióxido de carbono, responsable de contribuir al calentamiento global. Los vehículos de combustión emiten además otros contaminantes, especialmente cuando circulan con frecuentes aceleraciones, frenadas y detenciones.
La segunda es la contaminación local. Las emisiones de óxidos de nitrógeno y partículas, además del desgaste de neumáticos y frenos, afectan a la calidad del aire. Su importancia es mayor cuando la circulación intensa se concentra junto a espacios frecuentados por la infancia.
La tercera es el ruido: motores, frenazos, cláxones y maniobras que alteran la tranquilidad residencial y la actividad de los centros escolares.
El Ministerio para la Transición Ecológica advierte de la especial vulnerabilidad de los niños ante la contaminación atmosférica y acústica, y recomienda trabajar estos asuntos desde los propios centros educativos.
4. El coste económico
La utilización diaria del automóvil privado para llevar y recoger escolares tiene un coste económico que no se limita al combustible. Deben contabilizarse el desgaste del vehículo, mantenimiento, aparcamiento, tiempo de conducción y tiempo perdido en los atascos.
Pero también existe un coste colectivo: vigilancia y regulación del tráfico, mantenimiento de vías sometidas a un uso intenso, contaminación, ocupación de espacio urbano y posibles actuaciones destinadas a ampliar o reorganizar la circulación.

5.El coste invisible: nervios, prisas y pérdida de convivencia
Las familias deben conciliar la jornada laboral con los horarios escolares, llegar puntualmente, buscar dónde detenerse y resolver la recogida en pocos minutos. La congestión multiplica esa presión.
Los residentes encuentran dificultades para entrar o salir de sus casas. Los peatones ven invadidos o comprometidos sus itinerarios habituales y los niños se mueven en un ambiente dominado por coches.
Una calle residencial deja de ser durante esos minutos un espacio tranquilo de convivencia y se convierte en un lugar de competencia por el paso, el aparcamiento y el tiempo.
Además, se genera un círculo vicioso: cuanto más tráfico existe, menos seguras perciben las familias las calles para permitir que sus hijos caminen; y cuanto menos caminan, más coches se incorporan a la circulación.
Romper ese círculo requiere algo más que señales de tráfico. Requiere recuperar la confianza de las familias en los desplazamientos peatonales y garantizar realmente su seguridad.

6. Los caminos escolares seguros
La respuesta más sostenible es también la más sencilla: que los niños y niñas puedan acudir a sus centros educativos caminando siempre que la distancia, la edad y las condiciones de seguridad lo permitan.
La experiencia de Aiete Ikastetxea merece especial atención. El alumnado procedente de Pagola que realiza a pie sus desplazamientos demuestra que existen posibilidades de reducir la dependencia del vehículo privado.
Pero caminar no puede depender únicamente de la buena voluntad familiar. El Ayuntamiento debe garantizar aceras adecuadas, cruces seguros, iluminación, accesibilidad y protección frente a la circulación motorizada.
En particular, la situación que se vive actualmente en el Camino Juanistegi es insostenible y constituye un ejemplo flagrante de abandono de la vía pública, congestión del tráfico y falta de planificación de la movilidad escolar.
La Dirección General de Tráfico vine proponiendo, precisamente, los llamados caminos escolares seguros, que combinan autonomía infantil, salud, seguridad y sostenibilidad.

Itinerarios y entornos escolares seguros
Impulsar, consolidar en Aiete el programa municipal Eskola Bidea, mediante la creación de caminos escolares seguros para que niñas y niños puedan desplazarse andando a sus centros educativos con el compromiso activo de los centros, las familias y el Ayuntamiento . Inicialmente, estos recorridos podrían organizarse en grupos acompañados por personas adultas, siguiendo experiencias como Oinbusa, hasta que el alumnado adquiera progresivamente mayor autonomía.
Eskola Bidea Udaberrian. El Camino Escolar en Primavera. – Aieteko Bizilagunen Elkartea (15 abril 2018)
En Aiete podrían desarrollarse recorridos escolares desde Pagola, Etxadi, Munto, Bera Bera y otras zonas residenciales, identificando sus dificultades y mejorando los itinerarios.
El 23 mayo 2016, Lantxabe tomó contacto con la agencia municipal ‘Eskolabidea’ – Aieteko Bizilagunen Elkartea
Esta iniciativa debería desarrollarse en colaboración con las familias, los centros educativos, las asociaciones vecinales y el Consejo de Movilidad Escolar de Donostia, aprovechando la experiencia acumulada por el Ayuntamiento en este ámbito.
La educación ambiental no puede quedarse dentro de las aulas. Aprender a desplazarse por el barrio sin depender siempre del automóvil forma parte de la propia educación.

7. El autobús escolar: una alternativa fundamental para los centros de mayor captación territorial
No todas las familias pueden desplazarse andando. En los centros que atraen alumnado desde zonas alejadas, el transporte colectivo tiene un papel decisivo.
Los tres centros concertados del entorno —St. Patrick’s, Nuestra Señora de Aránzazu y Axular— constituyen un ámbito adecuado para estudiar una mejora coordinada de sus servicios de autobús escolar.
El objetivo debe ser disminuir el número de automóviles particulares que llegan a las puertas de los colegios.
Para ello proponemos examinar la cobertura efectiva de las rutas escolares, los horarios, su precio para las familias, las plazas disponibles y los motivos por los que algunas familias prefieren el coche.
Una alternativa sería estudiar rutas coordinadas, cuando resulte viable, y puntos comunes de recogida y bajada en lugares seguros, evitando que los autobuses entren innecesariamente en las calles más estrechas.
Conviene asimismo que las escuelas informen y sensibilicen a las familias sobre el impacto colectivo de sus decisiones de movilidad.
No se trata de culpabilizar a madres y padres, muchos de los cuales afrontan importantes dificultades de conciliación. Se trata de ofrecer soluciones prácticas y asequibles.
Un autobús escolar bien organizado puede sustituir numerosos desplazamientos individuales. Sin embargo, su eficacia dependerá de la ocupación, los recorridos y las necesidades reales de cada centro.

8. Juanistegi: una actuación urgente
El Camino de Juanistegi merece un tratamiento específico dentro de un plan general de movilidad escolar en Aiete.
Su estrechez, la singularidad del recorrido, la presencia de viviendas y su relación con St. Patrick’s hacen particularmente problemática la concentración de vehículos.
La prioridad debe ser garantizar la seguridad de quienes viven y caminan por esta calle, manteniendo los accesos residenciales y evitando maniobras que agraven los problemas.
Proponemos que el Ayuntamiento estudie una regulación especial en las horas de entrada y salida escolar, con atención a las siguientes cuestiones:
Reducir el acceso de vehículos particulares de recogida escolar al Camino, respetando excepciones justificadas y garantizando el acceso residencial.
Habilitar puntos de recogida alejados del estrecho Camino de Juanistegi, desde los que el alumnado pueda caminar de forma segura.
Reordenar las paradas de los autobuses escolares
Estas medidas deben estudiarse conjuntamente, porque intervenir solo en Juanistegi podría trasladar el atasco a Arostegi, Lanberri o Alto de Errondo.

9. Una cuestión de sostenibilidad: la Secundaria pública
La reivindicación de un instituto público en Aiete incorpora habitualmente argumentos educativos, sociales y demográficos. Todos ellos son fundamentales, pero existe otro que merece adquirir mayor protagonismo: la sostenibilidad de los desplazamientos escolares.
Aiete dispone de una escuela pública consolidada para Infantil y Primaria, pero al terminar esta etapa sus estudiantes deben continuar la enseñanza pública de Secundaria fuera del barrio.
Esta discontinuidad obliga a organizar desplazamientos diarios hacia otros centros y aumenta la dependencia del transporte motorizado, sea público, colectivo o particular.
Disponer de un instituto público de proximidad permitiría que parte del alumnado continuara sus estudios en su entorno residencial, aprovechando los recorridos peatonales ya conocidos e incorporando otros nuevos.
Naturalmente, no todos los alumnos de Aiete estudiarían necesariamente en el nuevo instituto, ni todos los actuales desplazamientos desaparecerían. Pero acercar la oferta educativa pública a la población a la que debe servir es una medida estructural de movilidad sostenible.
Además, un instituto próximo facilita la participación en actividades extraescolares, deportivas y culturales sin obligar a realizar nuevos trayectos de ida y vuelta entre barrios.
Existe una diferencia importante entre actuar sobre los atascos cuando ya se han producido y planificar los servicios públicos para evitar desplazamientos innecesarios.
Aiete -como venimos diciendo -reúne condiciones muy particulares: varios centros educativos concentrados en un territorio limitado, una orografía montisca, calles residenciales de capacidad reducida y una oferta escolar que atrae alumnado de diferentes procedencias.
Por ello, las soluciones deben ser compartidas, aunque adaptadas a la realidad de cada centro.
Caminar cuando sea posible, utilizar el autobús escolar cuando la distancia lo aconseje, mejorar la seguridad de los itinerarios y reducir la presencia de automóviles son actuaciones inmediatas y necesarias.
La sostenibilidad exige pensar a largo plazo.
La implantación de la Secundaria pública en Aiete responde al principio de “organizar la ciudad para que sus habitantes puedan satisfacer sus necesidades cotidianas cerca de donde viven”.
El barrio ha consolidado una escuela pública de Infantil y Primaria. Ha llegado el momento de garantizar su continuidad mediante un instituto público de Secundaria, evitando que sus estudiantes se vean obligados a desplazarse fuera del barrio para completar la enseñanza obligatoria.
El Pleno municipal de Donostia expresó el 30 de abril de 2026, por unanimidad, su apoyo a estudiar esta necesidad. La dimensión ambiental y de movilidad refuerzan esa ilusionarte decisión
Defender un instituto público en Aiete también significa defender una ciudad más cercana, menos contaminada, con menos tráfico y más espacio para la infancia
La educación pública debe crecer con Aiete, también para que Aiete pueda crecer de manera sostenible.
