La trascendencia de la buena educación

Escenas burlescas del día después del confinamiento en las aulas

Sirva la broma gráfica de esta página, para agradecer de verdad y muy en serio, la labor de los profesionales de nuestros centros, especialmente valiosa y compleja en esta época de aislamiento. Nuestro reconocimiento personal y social hacia la tarea de todas las mujeres y hombres que formáis la comunidad educativa de Aiete

Señalaba Antonio Machado que “en cuestiones de cultura y de saber solo se pierde lo que se guarda; solo se gana lo que se da”.

Podemos intercambiar valores, hábitos positivos. Y los artistas seguir componiendo, diseñando, filmando o haciendo fotografía desde el balcón; los escultores sacar el mejor David de cada bloque de mármol. Y las pintoras -estos días no pueden ir al Topaleku- y pintores plasmando lienzos con mejor o peor talento. En esta página se ha elegido los mejores cuadros pero con comentarios jocosos sacados del twitter

Sin embargo las maestras y maestras han seguido trabajando y lo han hecho en peores condiciones que con las clases presenciales

Desde ahora podemos apostar -y contamos con el apoyo de los cinco centros escolares- porque el retorno a las aulas signifique un progreso en la educación en libertad y de calidad, implique potenciar la equidad y la excelencia.

A sabiendas que la educación no sólo es cosa de la escuela, sino también del entorno social del alumno; para educar a una niña, a un niño, se necesita de todos

Educa la familia y educa la escuela. Es imprescindible la comunicación, la complicidad, entre una y otra, la existencia de un proyecto coherente: que padre y madre se involucren, participen, como parte importante de la comunidad educativa.

La cuarentena ha puesto en contacto permanente a padres e hijos, hemos podido aprender todos educación escolar, nos hemos educado unos a otros. Nuestras hijas e hijos aprenden de las palabras, pero más con nuestro ejemplo. “hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás” Voltaire. Esta pandemia ha puesto en evidencia que la buena Educación es la base de una sociedad mejor; esta crisis ha demostrado la necesidad de contar con buenos profesionales, pero también de buenas personas: íntegras, de una pieza.

Decía Arnold H. Glasow que “una buena educación nos amplía las ventanas por las cuales vemos el mundo” (metáfora tan actual)

Y ahora que se manifiestan angustias por algunas madres y padres, viene a cuento recordar la cita de Oscar Wilde “El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”. La reclusión, el contacto permanente , ha podido ayudar, si lo hemos hecho bien, a que nuestras hijas e hijos se sientan queridas y valoradas.

(Las dos últimas viñetas son bromas fuera de texto, pero de «rabiosa actualidad»)

Bromas fuera de texto

4 comentarios en “La trascendencia de la buena educación

  1. Baltasar

    Baltasar.
    La buena educación.
    Interesantes consideraciones y enigmáticas imágenes, exceptuada la significada con»unos padres quieren verte» donde los mismos, muy serios, delante de una iglesia sosteniendo un tridente agrícola afilado y desafiante.
    No se llega a entender el mensaje -¿ aunque sea burlesco ?-de ese cuadro pictórico en el contexto que se trata, educativo/ formativo.

    Responder
  2. Francesco Tonucci

    El reconocido psicopedagogo italiano, Francesco Tonucci, no tiene dudas: la cuarentena para prevenir la propagación del COVID-19 puede ser una oportunidad única para la escuela, las familias y, principalmente, los niños y las niñas. » Muchos no se han dado cuenta de que el colegio no funcionaba desde antes, pero en esta situación se nota mucho «, sostiene el investigador del Consejo Nacional de Investigación Italiano y responsable del proyecto internacional «La ciudad de los niños y las niñas», para quien la pregunta más importante para hacerse hoy es «si es posible hacer lo mismo de siempre, cuando todas las condiciones han cambiado».

    ¿Cómo sacarle el jugo al aislamiento obligatorio y convertirlo en una experiencia pedagógica enriquecedora? La respuesta, para Tonucci, es sencilla : convertir la casa en un «laboratorio» donde los padres sean los asistentes de los maestros y en el que cada espacio, desde la cocina hasta un cajón de fotos viejas, se convierta en la oportunidad de aprender algo nuevo.
    -¿Cuáles considera que son las carencias de la escuela que la cuarentena deja al descubierto?
    -No es difícil imaginar que cambió todo. Este es el punto de partida. Si cambió todo, la escuela no puede seguir igual que antes. La contradicción que yo encuentro es que la escuela quiere demostrar que se puede seguir como antes y sigue siendo una institución de clases y deberes, donde lo único que se modificó fue el medio: en lugar de ser presencial, se hace de forma virtual. Ahí aparecen preguntas como si se puede estar tantas horas seguidas frente a la pantalla, si todos los niños son capaces de hacer los deberes de esa forma o si tienen la tecnología adecuada para ello. Pero desde mi punto de vista, la pregunta más importante es si es posible hacer lo mismo de siempre, cuando todas las condiciones han cambiado.
    -¿Cómo debería transformarse y adecuarse la educación en este contexto?
    -Albert Einstein solía decir: «Si tienes deseos de cambio, no puede seguir haciendo lo mismo». También decía que las crisis pueden ser una gran oportunidad para las personas y los países, porque conllevan cambios. Si la escuela estaba contenta y satisfecha acerca de cómo funcionaba, entiendo que buscará seguir igual. Pero, desde mi mirada, ya no funcionaba antes, porque, muchas veces, es una institución que se hace a pesar de los alumnos: todo se decide desde afuera y sin tenerlos en cuenta. Los niños prácticamente no existen, no aparecen en sus preocupaciones. Hay reglamentos, programas, libros de textos y ninguno de estos instrumentos interroga los alumnos preguntándoles qué quieren hacer, cuáles son sus deseos, aptitudes y capacidades. El artículo 29 de la Convención de los Derechos del Niño, que en la Argentina tiene jerarquía constitucional, dice que el objetivo de la educación debe ser el desarrollo de las capacidades y aptitudes de los alumnos hasta el máximo nivel posible.

    -¿De qué forma se aplica en tiempos de aislamiento obligatorio? ¿Cómo aprovechar al máximo esta situación para que los chicos y las chicas puedan seguir aprendiendo?
    -Mi propuesta puede ser considerada casi banal: si la escuela la tenemos que hacer en casa, aprovechamos la casa. Que el hogar se considere un laboratorio y los padres, asistentes del laboratorio. Así, podemos afrontar además un segundo tema: no solo la escuela no funcionaba bien antes, sino que vivía en un conflicto constante con la familia, que siempre está lista para denunciar al colegio. Ahora, la situación es nueva, la escuela se hace en familia, en casa. Es necesario que le pida a los padres que ayuden a los niños y las niñas a comprender y conocer cosas que no conocen, por ejemplo, cómo usar las máquinas que hay en el hogar para vivir experiencias nuevas: poner la ropa a lavar o secar, planchar, coser botones, desmontar un enchufe. Todo de forma segura y asistidos por los padres, por supuesto. En definitiva, conocer este mundo que es el de la casa haciendo operaciones que muchas veces los niños no hacen y, cuando empiezan a hacerlas, solo las hacen las niñas porque se consideran tareas femeninas.

    -¿Qué otros espacios del hogar puede ser útiles para aprender nuevas habilidades?
    -La cocina, por ejemplo, es un laboratorio de química: no hay duda de eso. Allí se pesan los ingredientes, se mezclan, hay que cocinarlos usando distintos métodos. Me gustaría que la escuela le propusiera a los chicos, por ejemplo: «Para mañana, cada uno tiene que preparar una salsa, según la costumbre de cada familia. Luego, hay que compartirla, valorarla entre todos los miembros del hogar y escribir una receta». De esa forma, se están tratando muchas disciplinas típicamente escolares, como física, química y literatura, pero de una forma distinta. Otro ejemplo es la historia: los cajones de la casa están llenos de historia, la de los niños, a través de fotografías y desde su nacimiento. Con los padres, las pueden recorrer juntos, ponerlas en orden, hacer líneas de tiempo y, con todo eso, cuando vuelvan a clase pueden hacer un libro con la historia de cada alumno.
    -Sin dudas, esta es una experiencia inédita no solo para los adultos, sino también para los chicos y las chicas. ¿Cómo podemos ayudarlos a «pasar en limpio» sus emociones en un contexto tan particular?
    -Una buena manera sería que la escuela le sugiera a cada niño o niña hacer un diario. Estos niños están viviendo una experiencia que esperamos sea única en su vida. Ellos no verán la hora de que termine para olvidarla, pero yo creo que sería una lástima que lo olviden, porque están viviendo experiencias y sentimientos raros en un mundo pequeño, que es la casa. El otro día hablé con el Ministro de Educación de la Argentina [Nicolás Trotta] y me decía que le envío cuadernos a los niños. Sería bueno que uno de esos cuadernos sea para un diario personal y, si los chicos quieren, que sea secreto, porque tienen derecho a una vida íntima, reservada. Quizás la escuela pueda preguntarse: «Si es secreto, ¿cómo puedo evaluarlo?». Bueno, no lo evalúa: lo regala a los niños. Cuando hablo con los chicos y las chicas siempre les digo que hacer un diario vale la pena, porque dentro de muchos años lo van a poder leer con sus hijos y será una gran emoción.
    -Usted suele decir que la escuela no consigue promover el hábito de la lectura en los niños, ¿por qué?
    -La escuela nunca alcanza a obtener un amor por la lectura y esto es un fracaso que yo denuncio siempre, una gran falta, porque sería el regalo más grande que podría hacer a sus alumnos y alumnas: darles el amor, placer, gusto, la necesidad de la lectura. Pedirles que aprovechen este tipo para leer libros es fundamental: cualquiera, los que encuentren en casa, no importante que sean para adultos siempre que los padres los aprueben. Si en el hogar no hay libros, que la escuela encuentre la manera de hacérselos llegar. Es importante que puedan leerlos no para hacer resúmenes o fichas, sino como regalo, no como un deber. Si quieren, pueden luego compartirlo con los maestros, hacer por ejemplo un debate sobre qué les pareció lo que leyeron.
    -Como padres, ¿qué puede hacerse para fomentar ese hábito?
    -Un hábito especial puede ser la lectura en familia: que todos los días se busque un horario, puede ser media hora, y un rincón de la cosa donde se lea un libro juntos, en voz alta, como si fuera un espectáculo teatral, una telenovela. Un poco cada día hasta terminar un libro y luego empezar otro. Estoy convencido de que estas son experiencias de gran valor emocional y, por lo tanto, educativo, que puede aprovechar la escuela, porque la buena escuela es la que se construye sobre el mundo de los niños. En este momento, el mundo de los niños es pequeño: su casa. Si se hace esta experiencia y se aprende a implementarla, cuando se termine la cuarentena se puede seguir haciendo una escuela de este tipo sobre el mundo grande: la calle, el barrio, la ciudad. En definitiva, el mundo donde deberían vivir su vida los niños y las niñas, que no es solamente su casa ni su escuela.
    Por: María Ayuso

    Responder
  3. M. I G.

    Eskola birtualera bueltan, osasun emozionala da kezka nagusia

    Egoera berri honetan ikasgai baliagarri batzuk ikasiko ditugu. Besteak beste, hezkuntza-komunitatea indartzea ekarri beharko luke krisi honek. Horiek dira Lurdes Imaz Euskal Herriko Ikasleen Gurasoen Elkarteko (Ehige) koordinatzailearekin eta Aitor Uriondo Donostiako Axular Lizeoko zuzendariarekin izandako elkarrizketetako titular batzuk.
    Oporren ondotik ikasgela birtualera itzuli ziren atzo Hego Euskal Herriko ikasleak. Iparraldekoek maiatzaren 4an izanen dute buelta. Kurtso bukaerak kezkatzen ditu, bereziki 2. Batxilergoko eta DBH4ko ikasleenak, «geroa jokoan dutelako». Baina «osasun emozionala» dute ardura nagusia.
    Imazek balioa eman dio ikasle, familia eta irakasleek egoerara moldatzeko egin duten ahaleginari. «Baina ikastetxeak ezin dira bakarrik utzi –ohartarazi du–, erabakiak eta baliabideak behar dituzte. Hezkuntza Sailaren jarraibide zehatzak behar ditugu, egokituak, ez dagoelako bermerik ikasle guztiek modu homogeneoan aurrera egiteko».
    Gehienak ongi moldatu dira, baina egon badaude zailtasun gehiago dituzten familiak: behar bereziak dituztenak, baliabideak falta zaizkienak, euskaraz ongi moldatzen ez direnak… Bestalde, ikasle helduenek autonomia handiagoa dute, baina txikiek laguntza gehiago behar dute.
    «Etxeko Lankide» ekimena
    Horri erantzuteko, Axular Lizeoan ekimen polit bat abiatu dute: “Etxeko Lankide”. 25 ikasle ohi ikasleei laguntzen ari dira internetez. «Ikasle ohien artean jende oso gaztea dago, unibertsitatean ikasten ari dena; beste batzuk ikastolako guraso ere badira. Oso harreman politak sortzen ari dira», nabarmendu du Uriondok.
    Familien aldetik esker on handia jaso dute. «Eskatzen dutena batez ere komunikazio arina da, umeei jarraipena egiteko». Orokorrean ongi sumatzen dituzte ikasleak. «Guztiek transmititzen digute ikastolan egon nahiko luketela eta faltan ematen dutela egunerokotasuna». Irakasle eta langileek hasieran urduritasun handia izan zuten. «Osasuna zegoen jokoan» eta «gure lanean erantzun azkar eta eraginkor bat ematea genuen erantzukizun». Gustura daude komunitatearen erantzunarekin.

    Responder
  4. Félix

    Cada uno de los lienzos que se muestran son muy significativos en la historia del arte. Los comentarios tomados de twiter son una broma, hechos con mayor o menor ingenio e ironía.
    Este titulado “American Gothic” (Gótico estadounidense) es un cuadro de Grant Wood de 1930. El cuadro ilustra a un granjero sujetando una horca y a una mujer rubia, que unos interpretan como su esposa y otros como su hija, enfrente de una casa de estilo gótico rural. Es una de las imágenes más conocidas del arte estadounidense del siglo XX y se ha convertido en un icono en la cultura popular, siendo una de las imágenes del mundo moderno más reconocidas y caricaturizadas.
    En esta ocasión la parodia se repite.
    Wood quería representar los roles tradicionales del hombre y la mujer, ya que el hombre sujeta una herramienta agrícola simbolizando el trabajo duro en el campo, mientras la mujer viste un delantal, propio de las labores del hogar.
    En esta ocasión se le da la vuelta a la polémica de padres que quieren perder de vista a sus hijos, hartos de tenerlos en casa, sin saber qué hacer con ellos y que disimulan con la necesidad de que a las criaturas les de el aire
    El cuadro se encuentra expuesto en el Instituto de Arte de Chicago.

    Responder

Responder a Baltasar Cancelar respuesta