La juventud egipcia hace la revolución

La juventud egipcia hace la revolución y la de aquí las maletas para Alemania

Cuando contemplamos los acontecimientos en Egipto a través de Al Yazira, BBC World y CNN, inevitablemente se nos plantean tres interrogantes:

 Primero, ¿qué es lo que ha motivado a los manifestantes, en número de cientos de miles, día tras día, a salir e incluso resistir a la brutalidad policial y a la demostración de fuerza militar?

 Segundo, ¿qué va a pasar ahora, después de que Mubarak dimitiera finalmente como consecuencia de la persistente presión popular?

 Y tercero, ¿qué tendrían que hacer, en caso de hacer algo, Occidente, y la comunidad internacional en su conjunto, para apoyar la consolidación del ahora movimiento prodemocrático en Egipto?

Diversos comentaristas han achacado a la falta de trabajo y de perspectivas económicas el principal motivo subyacente en las protestas de Egipto. Es verdad que en Egipto los jóvenes sufren un fuerte desempleo y tienen unos salarios frustrantemente bajos en los escasos trabajos de que disponen. ¿Y quién no es joven en un país de 80 millones de habitantes, donde la media de edad es de solo 24 años?

 Es importante reconocer que la revolución la pusieron en marcha y ha sido conducida por estudiantes con un aceptable nivel de educación residentes en las principales ciudades. En contraste, el desempleo y la pobreza son más severos entre la población rural y con menor nivel de educación.

 Los pacíficos manifestantes son los egipcios de clase media, que son los egipcios de mayor educación y de relativamente mayor prosperidad económica. Si no somos capaces de reconocer las razones reales que han llevado a esta gente a salir a la calle y luchar por el cambio de régimen y por la democracia no seremos capaces de apoyarles, de hecho podríamos estar haciendo el juego al antiguo régimen o a los elementos más radicales de la sociedad egipcia.

 Los estudiantes que se han manifestado al parecer no tenían líderes. Sin embargo, se ha constituido un Comité de Sabios. Tienen la confianza de los manifestantes y se han encargado de negociar con el Gobierno.

 Apuestan por el futuro

 Un resumen del artículo de FRANK EMMERT 14/02/2011

4 comentarios en “La juventud egipcia hace la revolución

  1. CASPA EN LA TELEVISION (y en alguna prensa)

    En los últimos días los medios de comunicación han recogido éxitos profesionales de guipuzcoanos que nada tienen que ver con otros descerebrados ejemplos (esperpénticos). Y están ahí, a la vuelta de la esquina.

    Resulta que, con la modestia que le caracteriza, el doctor Adolfo López de Munain, neurólogo del excepcional equipo del Hospital Donostia liderado por el doctor José Félix Martí Massó, ha sido nombrado coordinador de Estudios de Neurogenética de la Sociedad Española de Neurología, cuyo objetivo fundamental es estudiar las bases moleculares del origen de las enfermedades neurodegenerativas. Ésas que afectan especialmente a nuestros mayores y cuyos nombres siguen siendo sinónimo de preocupación para los afectados y para su entorno: Parkinson, Alzheimer…

    En otra faceta diferente del saber se encuentra el doctor Daniel Sánchez Portal, miembro del Centro de Física de los Materiales CSIC-UPV y del Donostia International Physics Center (DIPC) Resulta que el referido Sánchez Portal es coautor de un trabajo de investigación que ha sido uno de los quince artículos más citados en los últimos diez años en todo el mundo. Su método ha generado un código curiosamente denominado Siesta que permite simular en un ordenador el comportamiento de sólidos y moléculas. Un best seller de la ciencia, cocinado parcialmente ahí al lado, en Ibaeta.
    Ellos son nuestra juventud y no los casposos impresentables que abundan en los programas de televisión

    …………………..Copiado de un comentario de Imanol Behobide

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  2. Esta juventud ya no tiene valores

    ¿Que porqué quiero ser respetable señora donostiarra?

    La primera razón es obvia: viven más que los hombres y no tengo ninguna prisa por largarme de aquí. Pero los motivos importantes son otros, todos de carácter lúdico, de disfrute puro y duro, asunto trascendental en esta sociedad posmoderna. Por ejemplo. Ser una señora de los pies a la cabeza es ideal para colarse en el autobús. Sin darse cuenta, por supuesto. Cómo iba a imaginarme yo que toda esta gente estaba esperando al bus. Mi abuela era una maestra en esta técnica, que siempre me produjo envidia.

    También me encanta el juego acorazado Potemkin. Se necesita un mínimo de tres señoras, aunque el número ideal, por la anchura de las aceras de Donostia, es cuatro. Se trata de pasear juntas a mínima velocidad. El objetivo no es bloquear el paso sino dejar un pequeño hueco. Ahí estriba la gracia. Cuando un joven acelera para adelantar todas damos un pasito hacia ese lado, suficiente para cerrarle el paso. Es como el fuera de juego del Manchester United, pero con clase.

    Qué decir de la apuesta yo me siento en mi sitio. Entras en el bus y te pones de pie junto a alguien que ocupa un asiento aunque el resto estén vacíos. La táctica se basa en comentar con las amigas que esta juventud ya no tiene valores, ni respeto por los mayores. Si consigo que el chaval se levante en menos de treinta segundos me invitas tú al café; si más, pago yo. Pero lo que más me gusta es cómo saben divertirse. Se les ve disfrutar, salen, gastan, van al cine, no tienen prisa para volver a casa… Eso es lo que yo quiero ser de mayor. Una señora.

    Aitor Zabaldegi

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  3. Ignorar las necesidades de los jóvenes.

    Gadafi no solo está esclerotizado, sino totalmente desconectado de las necesidades de los ciudadanos corrientes. Cuando un tercio de la población tiene menos de 15 años y una proporción mucho mayor menos de 25, es evidente que los jóvenes son factor fundamental a la hora de gobernar con coherencia. Gadafi ha vivido arropado por sus viejos compinches y no ha sabido ver ni la naturaleza ni el alcance del descontento. El problema más claro, como en gran parte de Oriente Próximo, es el inmenso paro juvenil, para cuya mejora no existe ningún programa. Gadafi no ha intentado jamás acercarse a los jóvenes insatisfechos, y estos sienten que su voz no se oye ni tiene ningún peso.

    No soy adivino ni puedo saber si el régimen resistirá frente a esta revolución. La respuesta a las manifestaciones ha sido rápida y brutal, porque Gadafi había visto lo inútiles que habían sido las medidas más moderadas tomadas en Egipto y Túnez. Pero no está claro que la brutalidad vaya a servir de algo; da la impresión de que está haciendo que cada vez haya más ciudadanos indignados. Un diplomático libio dijo hace unos días: «Cuanta más gente mate Gadafi, más gente saldrá a la calle».

    El poder de Gadafi se ha apoyado durante mucho tiempo en el carácter esencialmente dócil de los libios. Ahora bien, al ignorar a los jóvenes, parece no haber tenido en cuenta la posibilidad de que ahora haya una población menos pasiva. La generación joven está deseosa de arrinconar todo lo viejo y traer cosas nuevas. El embajador adjunto de Libia ante la ONU dijo el otro día que si Gadafi no dimite por las buenas, «el pueblo libio se deshará de él». Dos miembros de la fuerza aérea libia se dirigieron a Malta porque preferían desertar que atacar a los manifestantes de Bengasi.

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  4. ¿a qué clase pertenece la mayoría de estos jóvenes?

    Se presenta a los jóvenes de los países árabes en lucha contra las dictaduras, como los nuevos agentes de cambio, sustituyendo con ello a otros agentes, como a laclase trabajadora a la cual, por lo visto, consideran inexistente o desaparecida.

    Ignoran o desconocen que la mayoría de estos jóvenes
    son y pertenecen a la clase trabajadora. Si se analizan las
    revoluciones que han existido en el siglo XX, se verá que en su
    mayoría, fueron los jóvenes los que lideraron estas rebeliones. No es,
    pues, una situación nueva. Lo que es nuevo es que se vea como una
    cosa nueva y ello es consecuencia del olvido de las categorías de
    análisis como clase social y lucha de clases, categorías que se
    consideran transcendidas y “anticuadas”, redefiniendo estas
    movilizaciones populares como movimientos estudiantiles con
    Internet y Facebook, categorías que son enormemente insuficientes
    para entender la realidad de los tiempos en que vivimos. La pregunta
    que no se hacen es a qué clase pertenece la mayoría de estos
    jóvenes. Ni que decir tiene que tanto la composición como la
    dinámica de clases varía con el tiempo. Pero de esta realidad no se
    puede ignorar su existencia, pues continúa siendo fundamental para
    entender nuestro entorno.
    ……………………………….Vicens Navarro-Sistema Digital

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