Del patio de Primaria al Instituto: crónica de una fiesta

El recinto escolar se llenó hasta los topes para celebrar la fiesta de fin de curso. No quedó rincón sin vida: la explanada del patio, los laterales, las zonas cubiertas, …cada pequeño hueco del patio fueron ocupados por familias, estudiantes, profesorado, zuzendaritza y vecindario. El ambiente era el de las grandes ocasiones: música alegre y potente (ruido), abrazos, juegos,…


Mezcla de cansancio y emoción, la fiesta tuvo de todo. Se agotaron los bizcochos y tortillas caseras en auzolan para el concurso gastronómico.

Se celebró la Comida del Mundo elaborada por las familias que con su presencia y pluralidad enriquecen la escuela.

Hinchables y juegos de agua, para combatir el calor (Pintacaras).

Venta de jerséis, camisetas, gorras y banderolas de la escuela. Foto de grupo apoyando el proyecto Aiete Institutua Bai.

Exhibición de Urban Dance (chicas y chicos mostraron coreografías al ritmo, pasos acompasados y una coordinación trabajada).

Exposición de Costura y Cómics. Anuncio de los ganadores del concurso de tortilla y bizcochos. Partidas simultáneas de ajedrez.. Aiete GP. Herri Kirolak… Huchas para apoyar económicamente las actividades que se están organizando en defensa de la Secundaria y el Instituto.

La imagen más significativa de la jornada llegó cuando la comunidad escolar se colocó detrás de una gran pancarta con un mensaje claro: “Aieten institutu publikoa behar dugu”. Allí estaban todos juntos. Una foto festiva, una declaración colectiva. Sonrisas, manos levantadas, niñas y niños en primera fila, familias apretadas unas junto a otras y, en el centro, “Aieten institutu publikoa behar dugu”

En el contexto de esta celebración se le hizo un homenaje a una emocionada, María Pellecer, que durante años ha organizado esta fiesta de fin de curso. María es muy agradable, trabajadora; tiene pena de abandonar la Aiete Ikastetxea porque su hija ha acabado la primaria y ha de ir a otro barrio a seguir con la Secundaria

Este final de curso ha sido muy esperanzador. La alegría de la tarde dejaba ver una realidad evidente: Aiete tiene vida escolar, tiene comunidad, tiene familias implicadas y tiene alumnado que crece. Por eso, la petición de un instituto público en el barrio es consecuencia natural de lo vivido en el patio. Si hay escuela, si hay comunidad, si hay chavales que terminan Primaria y necesitan continuar su camino educativo, también debe haber una respuesta pública cercana.

El profesorado, la zuzendaritza, se volcó

La fiesta fue una celebración de la comunidad educativa de Aiete, una forma alegre, firme y compartida de reivindicar el instituto público.

Itsasontzi batean, publikoa Aiete barruraino!

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