La pasarela de Jon Begiristian que cosió Miramón

(Las fotos son de Jon)

Más que un puente
En el relato vecinal, la pasarela es “nuestra pasarela”. La expresión importa: señala pertenencia, corresponsabilidad y orgullo. Cuando una obra pública nace de un impulso ciudadano y se gestiona con diseño solvente, suele suceder que el objeto trasciende su función. Aquí, la pasarela es metáfora de un pacto: la técnica afinada de Begiristain, el enfoque ecológico de Lur Paisajistak y la energía cívica de Lantxabe se trenzan como los cables que estabilizan el tablero. Lo esencial —como en la propia estructura— es que cada parte trabaje “lo suyo” y que el conjunto sea más que la suma.
Ese espíritu se reconoce también en decisiones complementarias: la plantación de manzanos para reactivar la cultura sidrera ligada al caserío-lagar Katxola; la mejora del estanque; la señalización amable. Miramón es hoy un “pulmón” con relato, un aula abierta de ecología urbana y un catálogo delicado de infraestructuras de pequeña escala que mejoran la experiencia sin competir con el bosque.

Pasarela: ingeniería ligera para un bosque vivo

En el corazón verde de Donostia, el Bosque de Miramón ha pasado en poco más de una década de ser un lugar “semioculto” a convertirse en un parque atravesable, legible y querido por vecinos y visitantes. La operación urbana y paisajística que lo hizo posible tuvo un gesto técnico y simbólico decisivo: una pasarela peatonal de acero galvanizado que salva la vaguada de la Mando erreka. Nació como propuesta de Lantxabe con el apoyo vecinal, se articuló en un concurso ganado por Lur Paisajistak y se materializó en una obra sutil y precisa firmada por el arquitecto Jon (Ion) Begiristain. Hoy, esa estructura es el “hilván” que cose caminos y barrios (Aiete-Amara), y un icono discreto de la nueva manera de pisar Miramón.

Nota.- Derribar el ‘Muro de las Jesuitinas’ aportaría beneficios similares

De idea Lantxabe a proyecto de ciudad

El punto de partida fue singular: la asociación Lantxabe impulsó en 2012, (con el apoyo logrado al Ayuntamiento y al Parque Tecnológico), un concurso de ideas para ordenar y hacer accesible el bosque. Ganó Lur Paisajistak (el estudio de Iñigo Segurola), con asumiendo la propuesta de la Asociación, que no solo trazaba una malla clara de senderos, sino que resolvía la gran fractura topográfica de la Mando erreka con una pasarela peatonal. La ambición era doble: que Miramón dejara de ser un territorio “para iniciados” -algunos de estos usuarios pretendían aislar el Bosque como propiedad privada- y que su uso creciera sin erosionar la calidad ecológica del lugar.
El proyecto no se quedó en caminos. Incorporó medidas activas de biodiversidad —eliminación de especies alóctonas, plantaciones amigas de la fauna, nidales y madrigueras— y actuó en el estanque (antiguo lavadero) para mejorar la calidad de sus aguas. Se trataba de reequilibrar el ecosistema y, a la vez, abrirlo a un disfrute cotidiano, seguro y legible. La pasarela aparece en ese marco: una pieza de infraestructura suave al servicio de un paisaje vivo.

Montaje y forma: una “cuerda” de acero sobre la vaguada

Esta página web de Lantxabe, permite seguir casi día a día el montaje de la estructura en 2016: “como un mecano”, se escribía, elevándose sobre la depresión boscosa para “emparentar” viaducto y paisaje con el brillo del acero galvanizado. Técnicamente, Begiristain recurre a un tablero de perfil levemente curvo, apoyado en pilares metálicos cruzados y estabilizado mediante tensores. Es un lenguaje de “palos y cuerdas” que deja ver con honestidad qué trabaja a compresión y qué a tracción, y que reduce la obra a lo esencial. El resultado combina claridad resistente y ligereza visual, algo fundamental en un entorno de arbolado denso; una pieza esbelta, pensada para cruzar con la mínima huella una vaguada profunda.

Material, detalle y mantenimiento

La elección del acero galvanizado no es casual y Jon es un profesional excepcional. En un ambiente húmedo, con nieblas y umbrías frecuentes,n la protección por galvanizado en caliente aporta durabilidad frente a la corrosión y reduce el mantenimiento, algo vital en una infraestructura insertada en un bosque. El sistema de barandillas y malla, la presencia de cables superiores y la transparencia lateral refuerzan la seguridad sin bloquear vistas; el paso se siente suspendido —“vidas colgadas de una cuerda”, diría el propio Begiristain en otra intervención artística— pero confiable y estable bajo el pie. El tablero, con su pandeo apenas perceptible, acompaña el natural “gesto topográfico” del valle.

Conectividad: atajos que cambian hábitos

Si el bosque se convirtió en una red legible, fue en buena medida porque la pasarela acortó distancias reales y percibidas entre accesos, que era el objetico de Lantxabe cuando redactó el concurso que ganó Lur Paisajistak: unir Amara, Ilunbe, la Policlínica, el teatro de Miramon y el caserío Katxola. Cruzar la Mando erreka dejó de exigir rodeos largos o descensos y ascensos exigentes. El itinerario continuo completó el “circuito” propuesto por Lantxabe y cerró el recorrido peatonal, haciendo más probable que familias, mayores y grupos escolares se animaran a transitarlo entero. En palabras de las reseñas divulgativas, el nuevo cruce “facilitó el camino a los paseantes y acortó distancias entre varios accesos al parque”.

Ese cambio físico trae otro social: Miramón empezó a ser un plan de media mañana, una alternativa a los paseos clásicos, un entrenamiento de marcha nórdica o un entorno amable para ver aves. La infraestructura no “invade” el paisaje: lo hace cotidiano. Y ese uso frecuente es la mejor política de cuidado.

Mirar hacia adelante

El mantenimiento de una pasarela así —con apoyos esbeltos, tensores y galvanizado— no es intensivo, pero requiere vigilancia periódica: aprietes, tensiones, drenajes, limpieza de barandillas y control de vegetación invasora en estribos y apoyos. En 2022 se necesitó de una reparación que tardó más de lo necesario y una vez más la Asociación tuvo que presionar al Ayuntamiento para no tener cerrada la pasarela. La otra gran tarea es inmaterial: seguir explicando el bosque y su infraestructura, para que más donostiarras incorporen Miramón a sus trayectos semanales.

(Lantxabe organiza visitas guiadas)

Un puente no solo cruza; reordena mapas mentales, habilita encuentros y desempolva geografías cercanas. La pasarela de la Mando erreka, con su lógica transparente de “palos y cuerdas”, ha demostrado que la mejor ingeniería es la que se olvida de sí misma para que recordemos el bosque. Y que cuando la ciudadanía propone, el diseño escucha y la obra acierta, las ciudades encuentran nuevas maneras —más lentas, más verdes, más justas— de ser habitadas.

Cronología breve

– 2012. Lantxabe, Ayuntamiento y Parque Tecnológico convocan el concurso; gana Lur Paisajistak.
– 2015. Se difunde públicamente la propuesta de pasarela de acero galvanizado para cerrar el recorrido del bosque.
– 2016. Arranca el montaje de la pasarela; a final de año las crónicas describen la solución estructural y su encaje en el valle.
– 2017. Se rematan caminos y conexiones; el bosque gana transitabilidad.
– 2022. Lantxabe reseña la pasarela ya reparada y puesta a punto, confirmando su centralidad en el uso del parque.

Más información en:

¡Atención! ¡Han empezado a levantar la pasarela en el Bosque! – Aieteko Bizilagunen Elkartea

La pasarela de Jon Begiristain; una técnica maravillosa (Con ilustraciones fotográficas y plano espacial) – Aieteko Bizilagunen Elkartea

Primavera en el Bosque de Miramón – Aieteko Bizilagunen Elkartea

Una página web que no hace mucha justicia con Lantxabe, pero reconoce que el proyecto es de la Asociación y de la vecindad:

EL PARQUE DE MIRAMÓN. INFINITOS SENDEROS Y SECRETOS. – DONOSTIA SECRETA

Las pasarelas del Bosque de Miramón (texto gráfico) – Aieteko Bizilagunen Elkartea

Una colaboración de Jon Begiristain con Lantxabe

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