Arde lo público

Arde el monte abandonado, arde la encina centenaria dejada de la mano de Dios, arde la mezquita de Córdoba, utilizada de almacén, arden las Médulas, sin un plan de protección integral contra el fuego. Arden las vigas de la historia, arden las cuadernas de la nave en la que veníamos sorteando tormentas y tifones sin fin desde el homínido hasta el supuesto Sapiens. Arde el país como una carta vieja de amor en la chimenea de la pereza.

Arden las listas de espera: tres meses para el médico de asistencia primaria, seis para la operación, un año para la asistencia psiquiátrica, dos para el entierro. Arde la universidad pública. Arde la beca que no llega, arde el profesor que se jubila y no es sustituido, arde la biblioteca cerrada por falta de personal. Se abrasan Shakespeare y Cervantes y López de Vega y Calderón y Joyce y Kafka e Idea Vilariño y Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou y San Juan de la Cruz y Gabriela Mistral y hasta Rubén Darío arde recitando para sí mismo los versos de Lo fatal: «Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, / y más la piedra dura porque esa ya no siente, / pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, /ni mayor pesadumbre que la vida consciente».

Arden los versos y la prosa, arden los servicios subcontratados, las responsabilidades externalizadas, arden los trabajos precarios y las nóminas. Arden el precio de la cesta de la compra, el de la cultura y arde el alquiler de la habitación, arde el artículo 47 de la Constitución que consagra el derecho a una vivienda digna. Arde el piso de los padres que hay que vender aprisa y corriendo para pagar sus últimos cuidados.

Arden las ayudas a la dependencia, tan lentas que llegan cuando el dependiente lleva seis o siete meses enterrado. Arde la burocracia que pide para todo un papel que no existe (si existiera, inventarían otro irreal). Arde el funcionario que cierra la ventanilla con el gesto del que baja la guillotina. Arde también la xenofobia, el miedo al otro, a lo otro, y hasta a la otredad que habita en cada uno de nosotros. Todo es fuego lento o dinámico, de brasas frías o enérgicas, país en llamas macroeconómicas pomposas y en combustión microeconómica silente. Ardemos en medio de un humo de resignación. Arde lo público y en sus llamas se abrasan los contribuyentes y sus bienes.

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2 comentarios en “Arde lo público”

  1. María ARACELI RODRIGUEZ

    Cuanta verdad,contiene este comentario,en que mundo vivimos de guerras odios e indiferencia,para mi esto es lo peor ,porque las consecuencias ,las estamos padeciendo todos en mayor o menor medida.
    Se pierden los valores de nuestra generación, y va a ser muy difícil recuperar, no sólo cosas materiales ,sino el espíritu que nos caracteriza, por sentir que humanidad desaparece.
    Esto requiere tiempo y mucho esfuerzo.

  2. Mientras que el fuego asolaba distintas comunidades autónomas de nuestro país desde hace dos semanas, distintos líderes políticos se encontraban en sus respectivos oasis vacacionales. Ayuso en Miami, Mañueco en Cádiz y Moreno Bonilla en algún lado, pero en Andalucía no. Su ausencia en un momento clave para sus regiones ha sido especialmente en los platós de televisión.
    Aunque no presentes en cuerpo, líderes como Ayuso y Mañueco decidían utilizar su perfil de X -anterior Twitter- para pronunciarse sobre los incendios. Por ello, la analista política decía con sorna en Mañaneros 360: «Bueno, es que desde Miami con una caipirinha se tuitea mucho mejor. Pero, más allá del chiste, que creo que esto tiene poca gracia, hay una cosa que me hace menos gracia aún de todo lo que está pasando».
    En conexión con Javier Ruiz, expresaba su «asombro» al ver la «doble vara de medir que hay con todo el PP»: «Oye, mola mucho ser del PP porque no tienes responsabilidad alguna, no hace falta que tengas ninguna responsabilidad a pesar de tener un cargo o un sueldo público. Da exactamente igual, que estabas ilocalizable y han muerto 228 personas. Nada, presidenta, que tu mala gestión ha acabado con 7291 personas en las residencias. Nada, presidenta, que tu mala gestión acaba con la vida de una persona voluntaria en el incendio de León y contigo de vacaciones durante 36 horas ilocalizable», decía en una clara referencia a Mazón y Ayuso.
    «Nada, presidente. ¿Que te despides de un consejero entre lágrimas denunciado por agresión sexual? Nada, presidente. ¿Que eres amigo de un narcotraficante? Líder del Partido Popular. Es que es cojonudo ser del Partido Popular. Puede falsificar tu currículum, ser presidente del Senado, puede ser amigo de un narco, puede ser presidente del partido. ¿Qué tiene que pasar en el Partido Popular para que alguien dimita?»
    «Cuál es la doble vara de medir, que veo también en sus voceros del Partido Popular y veo también en sus periodistas a sueldo y veo también en algunos, incluso dentro de la Justicia, para que se haga algo con el Partido Popular. ¿Qué tiene que hacer el Partido Popular más allá de arrastrar maletas mortales, más allá de arrastrar maletas que incendian y más allá de arrastrar maletas negligentes?»,
    «¿Qué tiene que hacer el Partido Popular para que pase algo? ¿Qué tiene que pasar en la Comunidad de Madrid para que Ayuso deje a su novio defraudador en Miami y se vuelva se vuelva de vacaciones? ¿Qué tiene que pasar?
    Alberto Núñez Feijóo reaparecía el pasadfo miércoles en Chandrexa de Queixa (Ourense) junto al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, para evaluar los daños de las llamas en tierras gallegas. El popular cargaba contra el Gobierno central, al que acusó de dar una respuesta a los múltiples fuegos que atraviesan el país «el martes», cuando llevaban originados desde el pasado fin de semana.
    Olvidándose de que los presidentes autonómicos de su partido no estaban en primera línea cuando las llamas comenzaron a asolar sus comunidades, Feijóo afirmaba, con respecto al Ejecutivo central, que «parece que no va con ellos esto de los incendios o los inmigrantes, o los retrasos de los trenes.
    Mientras, en Castilla y León, Mañueco estaba de vacaciones en Cádiz cuando los incendios comenzaron a arrasar León y Zamora. Se incorporó al mando casi dos días después, ya con Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad, gravemente afectadas.
    En Andalucía, Moreno Bonilla sigue de vacaciones mientras su comunidad ha sufrido focos en lugares como Zahara y Tarifa, además del incendio en la Mezquita de Córdoba.
    Por otro lado, en Madrid, Ayuso acaba de regresar de sus vacaciones en Miami, después de uno de los incendios más graves de la región, el de Tres Cantos, que calcinó más de dos mil hectáreas y provocó una muerte.

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