
Las mierdas de perro en las aceras, jardines del palacio de Aiete, hierba que rodea el caserío Katxola, bosque de Miramón, playas, etc, representan una falta de respeto y conciencia cívica. Son símbolo de descuido y egoísmo, pues ensucian espacios compartidos, deterioran el entorno y ponen en riesgo la salud pública al propagar bacterias y parásitos. En los parques impiden que los niños jueguen libremente; en las playas contaminan la arena y el mar; en los caminos rurales dañan la convivencia vecinal. Cada excremento abandonado refleja una actitud irresponsable frente a la comunidad y la naturaleza. Recogerlos no es solo higiene: es respeto por los demás y por el lugar que habitamos.


ESTOY de acuerdo con tu escrito y participo en chat de SIRIMII todos los dias que sale el comentario ,que son muchos ,y lo mismo los que comentamos esta falta de civismo y convivencia entre los ciudadanos, que respetamos a las personas con animales de compañía, pero hay que ser duros y críticos con los incívicos incumplidores de las normas municipales y de sentido común por la higiene y seguridad de todos ,una ultima posibilidad es por parte del Ayuntamiento SI quiere es que de inmediato sancionar al dueño que no respete la normativa y ordenanza