
Los casos Cerdán, Montoro, Noelia Núñez y el asunto de los currículum falsos, ponen la mirada ciudadana en el uso fraudulento del poder y el daño que estos comportamientos tienen sobre la salud democrática de la sociedad.
Cristóbal Montoro fue ministro de Hacienda en los gobiernos de Mariano Rajoy, estuvo en el centro de la política económica española durante los años de crisis y austeridad y paralelamente utilizó su cargo para beneficiar a su entorno y utilizó la Ley de Amnistía Fiscal de 2012 como una herramienta para favorecer a grandes fortunas, legalizando fondos ocultos sin transparencia ni consecuencias legales para los defraudadores.
Hace 10 años publicamos esta información relacionasa con el caso “Lodazal, lupanar, escombrera de ratas – Aieteko Bizilagunen Elkartea”

El de Montoro no es un incidente aislado dentro del PP, se inscribe en una larga serie de escándalos de corrupción que incluyen los casos Gürtel, Púnica, Lezo o la financiación ilegal del partido. La reiteración de estos escándalos pone en entredicho la estructura interna del PP, su ética de funcionamiento y la tolerancia hacia conductas deshonestas. Y el diseño de leyes que favorecían a determinados grupos económicos, demostrando la permeabilidad del Estado ante intereses privados.

Pero no nos quedemos con la depravación de los protagonistas. Cuando un alto cargo utiliza su posición para enriquecerse o para favorecer a su entorno, el daño trasciende lo económico. El principal efecto perverso es la erosión de la confianza ciudadana en las instituciones democráticas. La percepción de que «todos los políticos son iguales» lleva a la desafección, al abstencionismo y, en muchos casos, al auge de discursos populistas o autoritarios que prometen una falsa regeneración moral.
La cultura del robo aprovechando el cargo no solo perjudica al erario público, sino que genera un modelo de conducta aspiracional para quienes ingresan a la política, transformando el servicio público en una oportunidad para hacer negocios. Esta perversión estructural devalúa la profesión política, al mismo tiempo que desacredita la idea de justicia.

Noelia Núñez ha abierto la fila de varios políticos, que se han inventado títulos académicos. Tienen el mismo trasfondo: una cultura de impunidad y la creencia de que el poder está al servicio del individuo y no del interés general.
La mentira institucionalizada mina también la meritocracia y alimenta la desconfianza en las élites. Cuando una sociedad observa que se puede acceder y mantenerse en el poder sin importar los medios utilizados, se profundiza en el cinismo colectivo y se debilita la cohesión social.
Sin descuidar que aunque la atención mediática se ha centrado en Madrid o Valencia, tampoco nuestro País Vasco está exento de esta maldición, como

Alfredo de Miguel, ex ‘número dos’ del PNV de Álava, ingresa en prisión para cumplir hasta nueve años por corrupción
El problema, entonces, no es solo de personas corruptas, sino de un sistema que permite, incentiva y no castiga con la debida contundencia estas conductas. Las redes clientelares, la opacidad administrativa, la falta de controles internos y la politización de los órganos judiciales han contribuido a consolidar un ecosistema propicio para el fraude institucionalizado.
Pero para revertir esta situación no basta con castigar a los culpables. Es imprescindible una regeneración ética y democrática de fondo y, entre otras medidas, poner en práctica estas
Independencia real del poder judicial.
Reforma profunda de los partidos políticos, con mecanismos de control interno y transparencia.
Protección efectiva a denunciantes de corrupción.
Educación cívica que fomente valores democráticos y sentido del bien común.
Regenerar la democracia implica denunciar estos casos, pero también impulsar una reforma que ataque las causas de fondo. De lo contrario, los Montoros seguirán proliferando, y con ellos, la desafección ciudadana, la desigualdad y la fragilidad institucional. El reto es colectivo: recuperar la acción política como vocación de servicio.
Vuelve la corrupción vasca a la exposición pública – Aieteko Bizilagunen Elkartea
¿Es que no hay corrupción vasca? – Aieteko Bizilagunen Elkartea

Baltasar Garzón
El pasado 29 de julio, el Tribunal Supremo mandaba al banquillo al fiscal general del Estado después de que la Sala de apelaciones rechazara el recurso de apelación presentado por Álvaro García Ortiz en contra del auto de procesamiento del juez del Alto Tribunal, Ángel Hurtado, que le sentaba en la bancada como presunto autor de un delito de revelación de secretos a raíz de la la filtración del correo en el que el abogado del novio de Ayuso admitía que este había cometido dos delitos fiscales. Baltasar Garzón se ha sentado días después en laSexta Xplica, desde donde ha pronosticado cómo acabará este proceso.
El juez Garzón afirmaba que «no está dicha la última palabra» y, acto seguido, se mostraba muy «seguro» con su propia teoría sobre lo que ocurrirá: «Voy a hacer una afirmación que después me pueden recordar que dije en este programa. Este proceso va a acabar en absolución. ¿Y esto qué significa? Significa que durante todo este tiempo se ha estado sometiendo a una presión inaguantable a una alta institución del Estado», afirmaba desde el plató de Atresmedia.
El jurista lanzaba entonces la siguiente pregunta: «¿Qué sucedería si el Fiscal dimitiera con pérdida de su posición y es absuelto?». Él mismo procedía a explicárselo a los espectadores: «Llegaríamos a la conclusión de que todo lo que ha sucedido ha ido preordenado y dirigido a acabar con un fiscal que para algunos es incómodo porque ha asumido posiciones y decisiones complejas en el pleno ejercicio autónomo e independiente. Yo creo que ya es tiempo de decir que el fiscal no depende del Gobierno. Eso es falso y quien lo diga está mintiendo», sentenciaba.
Garzón volvía a aclarar que el fiscal general del Estado «es nombrado a propuesta del Gobierno», pero que aún así existen algunos «requisitos». Como por ejemplo que el Ejecutivo «no puede cesarlo»: «¿Por qué tienen que seguir diciendo que cesen al fiscal general? No pueden. Es verdad que tiene un mandato que comienza y se va con el Gobierno, pero dimitir dimite si quiere dimitir». En este sentido, el magistrado apuntaba a que, a su juicio, no estamos ante un «caso de dimisión», ya que «sería muy perjudicial para la propia institución del Ministerio Fiscal y de la autonomía y la independencia que se pregona y se establece legalmente».
Garzón responde a las «mentiras» de Tellado
Continuando con su análisis sobe este proceso que, desde su punto de vista, es «absolutamente inédito», Garzón se pronunciaba sobre las palabras de Miguel Tellado, secretario general del Partido Popular, después de que se conociera que el Supremo decidía sentar a Hurtado en el banquilo. «Lo que el señor Tellado ha dicho no tiene justificación», arrancaba, antes de asgurar que «lo que está diciendo sabe conscientemente que es mentira».
«Los presuntos delitos que ha cometido fueron ordenados desde La Moncloa», fueron las palabras del popular que Garzón le reprochaba desde laSexta: «Primero dice ‘los delitos que se imputan’. No, que sepamos es un presunto delito. Afirmar que favorece o que ha sido desarollado en connivencia con el Gobierno va en contra de la propia resolución judicial última donde saca con pinzas que se seguían unas instrucciones o había comunicación con Moncloa. Eso queda también eliminado, se ha establecido en una resolución judicial».
«No se puede afirmar desde la tribuna del Parlamento o las personas que están con inmunidad parlamentaria no se puede decir cualquier cosa que no se ajuste a la verdad. Los ciudadanos presumimos que quienes están ahí dicen cosas que son ciertas, otra cosa son las valoraciones, pero no puedes desvirtuar los hechos», proseguía el magistrado, cuestionando la narrativa de Tellado.
«¿Que el objetivo es el presidente del Gobierno? Eso lo he dicho muchas veces, es evidente», afirmaba Baltasar Garzón, que ponía de ejemplo cómo desde la derecha se le pide a Sánchez que exija la dimisión del fiscal general. «Si sabe, señor Tellado, que eso no lo puede hacer el presidente porque entonces sí que estaría invadiendo una escena y escenario que no le corresponde, y un ámbito que quebrantaría el equilibrio y la separación de poderes», le reprochaba.
Y, por último, volvía a recordar: «Es el fiscal general el único que puede tomar esa decisión y voy a más, si toma esa decisión, desde mi punto de vista, estaría errando y estaría casi contradiciendo a la legalidad. Porque yo tengo derecho a que el fiscal general y los fiscales ejerzan su obligación y que no cedan a presiones».
Jóvenes Burukides Bizkainos
Clientelismo y «fontanería» en el PNV
«JoBuBi» es el término acuñado por varios medios de comunicación para referirse a la nueva generación de dirigentes del PNV: hijos de burukides históricos, jóvenes burukides de Bizkaia y algunos miembros del BBB. Un heterogéneo grupo que ha tomado las riendas de un partido convulso en lo político y acosado en lo judicial por los escándalos de BakioDor, caso de Miguel, caso Bravo o la trama vasca del caso Malaya.
Ahoztar Zelaieta investiga en este trabajo un compendio de delitos contra la administración pública y contra Hacienda, procesos judiciales por corrupción y financiación irregular relacionados con el PNV y con empresas privadas ligadas a destacados militantes, familiares y simpatizantes del partido. El clientelismo como modus vivendi de un grupo de jelkides con similar modus operandi.
La administración ha gastado 2,5 millones en servicios directamente vinculados al Guggenheim Urdaibai y varios millones más en contratos ligados al fallido proyecto
19 dic. 2025
Ahoztar Zelaieta
@Ahoztar1972
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19 dic.
En 2022, mientras Aitor Esteban arrancaba 40 millones para el Guggenheim Urdaibai como condición para apoyar los presupuestos del Gobierno español, el diputado Imanol Pradales ordenaba una transferencia de 40 millones a Azpiegitura para impulsar el Guggenheim Urdaibai.
19 dic.
Desde que se resucitó el proyecto Guggenheim Urdaibai, el Gobierno Vasco incorporó a Busturialdea al Programa de Zonas de Actuación Prioritaria con asistencia de una consultora y también subcontrató el programa Urdaibai Ekintzaile.
19 dic.
Por su parte, la Diputación de Bizkaia externalizó a una consultora la puesta en marcha en la comarca de Busturaialdea del programa Herri Txiki Aukera Handi y también contrató a otra consultora la asistencia al Plan Estratégico Comarcal.
19 dic.
En los últimos cinco años, se aceleró y multiplicó la contratación de obras para áreas de descanso en el paseo entre Gernika y Murueta, diversas pasarelas peatonales y ciclables en distintas zonas de Busturialdea, servicios vinculados a la turistificación, publireportajes…
19 dic.
En el marco de este despliegue de contrataciones públicas también se pueden citar visitas guiadas para responsables del Guggenheim de Nueva York y para medios de comunicación del extranjero, e incluso el proyecto para la construcción de un palafito en Tejera de Murueta.
19 dic.
En obras y servicios para acondicionar las antiguas instalaciones de Dalia en Gernika para una de las sedes del Guggenheim Urdaibai se han gastado al menos 2,3 millones.
19 dic.
Tras el convenio entre Transportes del Gobierno Vasco y la Diputación de Bizkaia para estudiar la viabilidad de una conexión ferroviaria entre las dos sedes del Guggenheim Urdaibai se contrataron servicios por cerca de 100.000 euros.
19 dic.
Parte del proceso de escucha en Busturialdea sobre el Guggenheim Urdaibai fue subcontratado por cerca de 60.000 euros.
19 dic.
Otros contratos directos por cerca de 50.000 euros:
Redacción del Plan de Compatibilización de planeamiento del ámbito Gernika-Lumo-Murueta para la implantación de equipamiento cultural singular.
19 dic.
Determinaciones ambientales para un proyecto cultural que favorezca la regeneración de la ría de Gernika en la reserva de la Biosfera de Urdaibai.
19 dic.
Estudio de viabilidad para implantar una senda, de uso peatonal y ciclable, entre las instalaciones de Dalia en el núcleo urbano de Gernika y los astilleros de Murueta (Guggenheim Urdaibai).
19 dic.
Y todo este desfalco sin haber arrancado la obra, el atracazo que tenían ya planeado y troceado tenía que ser de aúpa, se les habrán quedado muchos favores a a pagar, veremos cómo lo “arreglan”
Sánchez, Abdul-Jabbar y una carrera por la pole entre EH Bildu y PNV
El desahucio de Maricarmen pilló a Pedro Sánchez en el despacho del alcalde de New York, Zohran Mamdami, con quien grabó el que a la postre parece ser el primer spot publicitario de la campaña. Ambos aparecían lanzando bolas de papel a una papelera desde distintas posiciones: «Ser de izquierdas significa lanzar tiros difíciles».
Al final del vídeo, Mamdani exclama «Skyhook!», en referencia a uno de los tiros más indefendibles del baloncesto, patentado por Kareem Abdul-Jabbar, máximo anotador de la NBA hasta que llegó LeBron James. Con una altura de 2,18 y una agilidad propia de quien apenas se levanta metro y medio del suelo, Abdul-Jabbar machacaba a los contrarios desde las ligas universitarias.
Tanto que, durante casi una década, la liga en la que jugaba prohibió los mates. A Abdul-Jabbar –llamado Lew Alcindor hasta que leyó la biografía de Malcolm X– le quitaron su herramienta más poderosa, un contratiempo ante el cual el mito del baloncesto enseñó una mano mano vacía al adversario, mientras levantaba el balón con la otra mano, dibujando un gancho indefendible. Skyhook, el gancho del cielo. La prohibición hizo emerger el tiro que llevaría a Abdul-Jabbar a la galería de las estrellas.
Si Sánchez no es Abdul-Jabbar, Feijóo y Abascal muchísimo menos son Wilt Chamberlain o Hakeem Olajuwon, únicos jugadores que, en alguna ocasión, lograron detener el gancho celestial
Llamar a Sánchez el Kareem Abdul-Jabbar de la política española sería demasiado generoso, desde luego, pero el símil es tentador al hablar de un dirigente con predilección por la dificultad. Nada en la biografía política de Sánchez es ordinario ni sencillo. Se ha tenido que inventar varios skyhooks a lo largo de su carrera y se va a tener que sacar otro de la chistera para el 29 de noviembre.
No lo tiene fácil, pero si Sánchez no es Abdul-Jabbar, Feijóo y Abascal muchísimo menos son Wilt Chamberlain o Hakeem Olajuwon, únicos jugadores que, en alguna ocasión, lograron detener el gancho celestial.
También en 2023, tras unas municipales y autonómicas de pena, parecía que lo tenía todo perdido, y le dio la vuelta. Los que solo saben de propaganda ya anuncian al consorcio de las derechas en la Moncloa; los que saben tanto de números como de propaganda dicen que hay partido, sobre todo si el pulso de la calle ayuda a mantener la vivienda en el centro del debate. Hace un mes parecía literalmente imposible, ahora vuelve a ser posible. No es poco. Lo que ocurra los próximos días en el espacio a la izquierda de Sánchez será crucial y es difícil ser optimista.
Un ojo en Brasil, otro en EEUU
En cualquier caso, casi dos meses son una eternidad ahora mismo. Es el tiempo que ha transcurrido desde que estalló la crisis de Ceuta, que ahora mismo ubicamos ya en un pasado lejano. Maricarmen puede ser un eco olvidado para el 29 de noviembre, dependiendo de cómo transcurra una campaña en la que cabe esperar maniobras y juegos sucios, domésticos y foráneos. Está ocurriendo en todo el mundo, sorpresas las justas. La campaña será intensa y determinante.
Casi dos meses son una eternidad ahora mismo. Es el tiempo que ha transcurrido desde que estalló la crisis de Ceuta, que ahora mismo ubicamos ya en un pasado lejano
Porque estos comicios tienen también una relevancia internacional de peso, conviene darse cuenta. La política exterior de Sánchez, digna teniendo en cuenta cuál es la tónica general en Europa, le ha granjeado la animadversión de países con capacidad de intervención en el exterior. Todos sabemos dónde mirar.
Del mismo modo, de aquí al 29 de noviembre puede haber terremotos políticos importantes en el mundo, con ondas sísmicas que lleguen a la campaña estatal. Las tres citas de referencia van a ser la segunda vuelta brasileña el 25 de octubre, las legislativas israelíes dos días después y las elecciones de medio mandato en EEUU el 3 de noviembre. La derrota de Lula puede ser muy dolorosa, pero un revés al trumpismo o a Netanyahu puede dar oxígeno a Sánchez.
EH Bildu y PNV, en busca de la pole position para primavera
Las capas de lectura de las elecciones del 29 de noviembre van a ser inabarcables. En Euskal Herria, será muy difícil no leerlas como la previa de las municipales y forales de 2027. Quien logre la pole position en otoño, partirá con ventaja para la cita de primavera, que es en la que los partidos vascos se juegan los garbanzos.
Conocida la tendencia actual y el marco que, al menos de momento, domina la batalla electoral, todo parece sonreír a EH Bildu ante un PNV tremendamente incómodo en un tema como la vivienda, en el que no ha cesado de alinearse con los propietarios. Quizá responde así a la base social de sus militantes, pero difícilmente se alinea con todos sus votantes potenciales. Pero repitamos. Casi dos meses de campaña son una eternidad.
Ajusten los cinturones y agarren bien el volante, porque arranca una carrera trepidante. Eso sí, no pierdan de vista los retrovisores y guarden la compostura. Al final, podríamos acabar exactamente en el mismo lugar en el que estamos.