Perú, una experiencia de ensueño

Machu Picchu posee tres terrazas escalonadas que alcanzan los treinta metros de altura. En una de ellas está tomada la ‘foto de grupo’

El viaje se celebró entre 28 de abril y el 9 de mayo, y era el decimoquinto de los organizados dentro del marco del Ciclo de Literatura y Cine de la Casa de Cultura de Aiete. Se preparó a conciencia, leyendo novelas de los peruanos José Mª Arguedas, Mario Vargas Llosa y Alfredo Brays Echenique, con conferencias de Maria José Noain, y películas en quechua, aimara y español, de Lombardi, Catacora, Alvaro Delgado…

El recorrido se inició en el Centro Histórico de Lima: la Plaza de Armas, la Catedral, la Iglesia de San Francisco, el Convento de Santo Domingo…

En Arequipa, se pudo degustar la alta cocina de Peru en el Restaurante Chicha, del conocido cocinero Gastón Acurio. Toda la ciudad, sus edificios más representativos están construidos en sillar, la piedra volcánica de color blanco que le da su apelativo de Ciudad Blanca. En el Monasterio de Santa Catalina se siguieron las huellas de Flora Tristán, la abuela de Gauguin, quien visitó la ciudad en 1833-1834.

Se visitaron las canteras de Añashuayco (en la ‘Ruta del Sillar’, Arequipa) (en la foto)

El viaje continuó hacia Chivay y el Cañón del Colca, disfrutando de la visión en libertad de los camélidos- la llama, la alpaca, la vicuña y el guanaco-, animales apreciados por su pelaje, resistencia y capacidad para adaptarse a las duras condiciones de la altura.

La ruta continuó hacia el Mirador de los Andes, o Patapampa, con una altura de 4910 m. desde donde se observan los ocho volcanes que forman el famoso Círculo de fuego. En el mirador de la Cruz del Cóndor, conmocionados por la magnitud del escenario del Colca, uno de los cañones más profundos del mundo, fue posible observar el majestuoso vuelo de varias parejas del cóndor andino

En el lago Titikaka -el navegable más alto del mundo- boyaron en sus aguas y se habló con los habitantes de las islas flotantes de los Uros (algún viajero se baño en las frías aguas) y se visitó la isla de Takile.

La isla de Taquile (Intika en quechua), en el lago Titicaca

La ciudad de Puno, Plaza Mayor, la Catedral o el Museo Dreyer, fueron objeto de atención.

Embarcadero de Puno

El camino entre Puno y Cusco es conocido como la Ruta del sol. A lo largo de esta ruta destacan: El Museo Lítico de Pucara, el Paso de la Raya y el complejo arqueológico de Raqchi, dentro del cual destaca el Templo de Wiracocha.

El pueblo de Andahuaylillas, y la Iglesia de San Pedro, conocida como la Capilla Sixtina de América, sorprendió a los visitantes.

Cusco

La visita de la que fue capital del Imperio Inca, comenzó en Coricancha y el Convento de Santo Domingo, para continuar con el Museo Inka. Impresionante fue la bajada a la Plaza de Armas de Cusco, con sus casas coloniales, la Catedral y la Iglesia de la Compañía de Jesús.

Saqsayhuaman es una de las edificaciones más asombrosas de la ciudad.

En el Mirador de Takay, en Urubanba

Pisaq y Ollantaybambo en el Valle Sagrado

El sitio arqueológico de Pisaq, cuenta con recintos, barrios, plazoletas, templos y otras estructuras de piedra finamente labrada que servían como centro de culto sagrado y tierras de cultivo.

Ollantaytambo es uno de los complejos arquitectónicos más monumentales. Comúnmente era llamado Fortaleza, ubicado estratégicamente para dominar el Valle Sagrado. El significado de su nombre es “ver hacia abajo” o “mirador”. Y la verdad es que hace honor a ese apelativo porque la panorámica del Valle Sagrado desde el templo retiene al más inquieto.

El pueblo es un buen ejemplo de la extraordinaria planificación urbana de los incas. Sus callejuelas empedradas y serpenteantes, las ruinas diseminadas por doquier y las terrazas agrícolas.

Desde Ollantaytambo, en el tren Vistadome, el viaje continua al pueblo de Aguas Calientes .

Machu Picchu

Muy temprano, el grupo se dirigió a la estación de buses a Machu Picchu. Objeto final del viaje, la Ciudad Sagrada es una impresionante ciudadela inca con templos, andenes, terrazas y canales de agua, ubicada en lo más alto de una montaña del Valle del río Urubamba a 2 360 metros

Maravilla de la arquitectura Inca, redescubierta oficialmente por el explorador norteamericano Hiram Bingham, Machu Picchu constituye un impresionante monumento, poseedor de un inimitable paisaje natural y de toda la mística incaica. El visitante queda, fascinado, atónito, estupefacto, sorprendido, impresionado, asombrado…

En una de las explanadas del conjunto inca, en lo alto del recinto, se leyeron tres composiciones del poemario ‘Alturas de Machu Picchu’ del libro de poesía Canto General de Pablo Neruda

La gloria infinita de Machu Picchu, cierre perfecto para un viaje inolvidable.

El próximo 11 de junio, la gente viajera se volverá a reunir en el Náutico, para el simposio de celebración de esta bella aventura

Participaron en el viaje organizado por Lola Arrieta y Lourdes Huesca con la colaboración de Aurora González de ‘El Corte Inglés’, los siguientes viajeros (en total cuarenta y sin ningún ‘mal de altura’), Mª Carmen Rodríguez, Arantza Bengoa, Ana Epelde, Mertxe Mera, Tere Laso, Begoña Uranga, León Vinagre, Iciar Aragón, Teresa Gimeno, Roman Odriozola, Juanfe Velasco, Maixa León, Jesús Mari Orozco, Marian Ruiz, Marisol Alvarez, Coro Jareño, Conchi Porcel, Mila Larrea, Pili Larrea, Arantza Larrea,Mertxe Jauregi, Maria Jose Sierra, Mertxe Mera, María Sanchez, Arantza Usandizaga y Basi Gamboa, Maria Jesús Muñoz-Baroja, Anabel Jimenez Echeverria, Josune Andonegui, Mariavi Escudero, Sabina Cadarso, Javier Aribe Izaguirre, Begoña Martinez, Natalia Martinez, Julian Roldan, Marian Ugartemendia,Mari Carmen Huesca, Félix Perez, Manuel Díaz de Rábago y Arantza Bengoa

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