Los niños que pintaron la guerra

La Casa de Cultura acoge una exposición que narra el exilio y el miedo desde la infancia

Los dibujos de niños que se convirtieron en reporteros gráficos del horror de la Guerra Civil estarán expuestos en la Aite Kultura Etxea hasta el 25 de octubre bajo el nombre ‘…Y además dibujan’

El mundo que rodeaba a Mercedes, con apenas 13 años, no tenía colores. Lo veía en blanco y negro, como la guerra que le arrebató la infancia. Con esos mismos tonos dibujó los aviones soltando bombas –en realidad en sus dibujos soltaban lágrimas–, a los niños huyendo con el terror en los ojos, y a los adultos alzando los brazos en un gesto de rendición o desesperanza.

Este es solo uno de los cientos de dibujos de niños que vivieron la guerra; no sabían que estaban haciendo historia, solo intentaban entender el horror que los rodeaba. Eran niños, con lápices en lugar de armas, que plasmaron en papel los demonios de una guerra que les robó la infancia.

Hoy, casi un siglo después, sus dibujos vuelven a hablar: testigos inocentes convertidos en reporteros gráficos del miedo, el exilio y la supervivencia. En el centro cultural, hasta el próximo día 25, Aiete acoge la emotiva exposición “… Y además dibujan” que ofrece una lectura de la historia reciente, reflejando el drama que supuso la Guerra ‘Civil’

La muestra reúne dibujos realizados por esos niños y niñas, quienes plasmaron lo que sentían durante aquel periodo tan cruel.

Cabe destacar que las obras fueron creadas tras su traslado a colonias refugio habitadas por el Gobierno de la República en zonas más seguras, como el Levante español, así como en varios países de Europa y la URSS, alejándolos de los bombardeos.

Ramón, Mercedes, Juana, Luis…, niñas y niños retratando la injusticia que irrumpió en su infancia, tendrán ahora 90, 95, 100 años… La mayoría habrán fallecido. En cambio, su testimonio es ya inmortal porque, como reivindicaba Walter Benjamin, “es necesario escribir la historia de los vencidos”.

Este es el caso de los niños y niñas del curso escolar de 1937-1938, que respondieron con entusiasmo cuando se les pidió que realizaran dibujos con lápiz y papel sobre su experiencia de la guerra, y con su quehacer dejaron marcada la historia, con sus trazos relataron —quizás por primera vez—, una guerra ampliamente representada desde una visión infantil

La muestra continúa el legado de un pequeño libro publicado en plena Guerra Civil por el escritor británico Aldous Huxley, cuyo objetivo fue concienciar sobre el sufrimiento de los niños y recaudar fondos para brindarles ayuda. Huxley reunió una selección de dibujos infantiles que, con el tiempo, pasaron a formar parte de los fondos documentales de universidades en Estados Unidos y Canadá, así como de la Biblioteca Nacional de España.

“La idea de hacer esta exposición itinerante nace del deseo de rendir homenaje a aquellos niños y niñas de la guerra, pero también a quienes hicieron todo lo posible por protegerlos”, valora Merino. Añade además que la muestra tiene un propósito doble: mantener viva la memoria histórica y promover una reflexión colectiva sobre el pasado reciente, “y sobre cómo queremos que transcurra nuestro futuro”.

Como curiosidades de esta exposición, cabe mencionar que los 40 dibujos que se exponen son copia digital de los 1.171 originales que se conservan en la Biblioteca Nacional

Los seleccionados fueron adquiridos en formato digital de alta definición (300 dpi) por el Ayuntamiento de Benalmádena, bajo cuyo patrocinio se realizó la copia actual de los mismos.

Los dibujos han sido realizados por niñas y niños, sobre todo, asturianos, cántabros y vascos, que primero fueron refugiados y luego forzosamente exiliados en la URSS, pertenecen a la colección de dibujos que, procedentes del Centro Español de Moscú (CEM) y gracias a la iniciativa de la Asociación Archivo, Guerra y Exilio (AGE), actualmente están depositados en el Arxiu Nacional de Catalunya’ (ANC). El formato de los 48 dibujos es en PVC de 0,70 x 0,50 metros, con el necesario soporte para ser ubicado en la pared.

Cada uno de ellos va acompañado de una cartela, también en PVC y de 0,15 x 0,10 metros, con breve descripción del contenido del cuadro, así como del nombre y la edad del niño o niña que lo realizó.

Son muchas las ocasiones en que se puede comprobar que, para los niños y niñas, resulta más sencillo plasmar sus sentimientos con un dibujo que con palabras; cuando estas se bloquean, la creatividad busca nuevos caminos para expresarse. “Contemplar estos dibujos conmueve y estremece profundamente”. No en vano, no cuesta imaginar esas pequeñas manos que, a pesar del horror vivido, se aferran a los lápices de colores como último refugio de una infancia truncada.

Cada dibujo, nacido desde la mirada más inocente, está impregnado de un sentimiento profundamente humano, pero también refleja la comprensión, quizás no tan infantil, de lo que significa la guerra

Explosiones, aviones con su ruido infernal, huidas desesperadas, heridos y lágrimas… La muestra es amplia y desgarradora: ataques aéreos y marítimos, combates en campo abierto, refugios improvisados, escapadas. Cada dibujo, nacido desde la mirada más inocente, está impregnado de un sentimiento profundamente humano, pero también refleja la comprensión, quizás no tan infantil, de lo que significa la guerra.

Varios fueron los fotógrafos que inmortalizaron la Guerra Civil acaso Robert Capa el más prestigioso. Pero ellos, con el disparador de la cámara, captaban lo inmediato; los niños, por el contrario, aprehendían en sus dibujos recuerdos, imágenes de su memoria, sentimientos plasmados con creatividad artística, lágrimas que, en algunos casos, emulaban la metralla de los aviones. Pablo Picasso reconocía que una vez dibujé como Rafael, pero me ha llevado toda una vida dibujar como un niño. Bien podríamos decir, como lo expresan Xavier Cortés y Amanda Gascó en un magnífico documental producido por la RTVE en 2003, que la Guerra Civil de 1936-1939 fue “la primera guerra moderna dibujada” por niños y niñas que ejercían de reporteros de guerra y ponían en valor un episodio que nunca debió producirse”.

Aieteko Lehen Hezkuntzako haurrei eskainia

1 comentario en “Los niños que pintaron la guerra”

  1. «Cuando los hechos cambian, yo cambio de opinión, ¿usted qué hace?” El nacionalismo de izquierdas me sigue pareciendo un oxímoron, pero estoy dispuesta a hacer hueco a todos los que defienden los derechos conquistados, sobre todo los de las mujeres

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