
La película que se proyectará el viernes 3, a las seis de la tarde, en la Casa de Cultura se titula Frágil Equilibrio. Es un documental dirigido por Guillermo García López y narrado por José Mujica, objeto de homenaje por el ciclo de Literatura y Cine de Aiete, organizado por Lola Arrieta y Lantxabe. El film propone una mirada crítica al sistema capitalista contemporáneo, mostrando cómo afecta de manera diferente pero conectada a personas en distintas partes del mundo.

El documental se articula en tres historias: los migrantes africanos que arriesgan su vida intentando cruzar las vallas de Melilla, los ejecutivos japoneses atrapados en la alienación laboral, y las familias españolas víctimas de los desahucios tras la crisis financiera. Estas realidades, alejadas en la geografía comparten un mismo trasfondo: un modelo económico que antepone el beneficio a la vida, generando desigualdad, exclusión y deshumanización.
Frágil Equilibrio (2016), sigue siendo plenamente vigente. Una película que invita a la reflexión. A través de las palabras de Pepe Mujica, el espectador se enfrenta a preguntas esenciales sobre el consumo, la libertad y la solidaridad, en un mundo que parece avanzar hacia un equilibrio cada vez más frágil.

La presentación correrá a cargo de Iñaki Zuloaga, a quien recordamos por su conferencia en la Casa de Cultura de Aiete sobre Masonería y represión franquista (28 de noviembre de 2019). Es miembro del Consejo Social de la Memoria Histórica de Donostia, y está con nosotros en la apertura de los jardines de La Cumbre a la ciudadanía; por supuesto, participa activamente en la Logia Masónica Altuna 52. Su trayectoria cultural y social enriquecerá la presentación del film y el debate posterior a la proyección.

Toda la ciudadanía está llamada a participar en este encuentro -la entrada es libre hasta completar el aforo -, se nos presenta una oportunidad para disfrutar del cine comprometido, reflexionar colectivamente y compartir un espacio de diálogo en torno a los grandes retos de nuestro tiempo.

Lola ARRIETA y Lantxabe nos ofrece un Foro de participación ciudadano para reflexionar sobre los mecanismos de sumisión económica a las élites financiera anglo- estadounidense, control de los partido y dirigentes de la UE sumisas al Imperio de turno y el control quasi absoluto de los más-media, AP, Reuters, FP, hasta la llegada de las redes sociales alternativas que temen y desean manipularnos en su beneficio. Pero se ven nuevos horizontes.
Jugar con fuego
He salido del Trueba de ver ‘Jugar con fuego’, una gran película que me ha reconciliado con el ‘formato’ tradicional del cine sentado en la butaca de toda la vida. Te confieso que me ha impactado dentro de su sobriedad. No tanto por lo que afirma sino por lo que no dice e insinúa sobre un amor, el que une a un padre con su hijo, que se va desgastando sin palabras. La historia de la que te hablo es un reflejo de lo que puede estar pasando en muchas familias europeas en este momento, con la extrema derecha cabalgando al galope y sin frenos. Imagínate una familia obrera, con un padre viudo, que ha criado a sus hijos, a los que ha dado el amor y el cariño que ha podido. En ese hogar ‘normal’ , uno de esos hijos veinteañeros deriva hacia un mundo de extrema derecha, generando un enorme muro de incomunicación humana que nos hace reflexionar sobre lo que muchas veces preferimos no saber: ¿Qué ocurre cuando alguien a quien amamos profundamente se transforma en alguien que no reconocemos y se nos ha escapado casi sin darnos cuenta?
Ese padre trabaja, madruga y hace también turnos nocturnos. Tiene aire de veterano sindicalista. Hace lo que puede por sacar adelante a sus hijos para que vivan mejor que él. Es un hombre de izquierdas. Un día se percata de la ‘fuga’ de su hijo y observa atónito que el odio ha entrado hasta la cocina de su casa sin pedir permiso. Ha venido casi de puntillas, sin hacer mucho ruido. Siente una gran traición íntima. Su sufrimiento nos hace pensar porque ama a su hijo y, a la vez, reniega en buena medida de él. Y nos damos cuenta que el amor no siempre la cura todo, que hay ocasiones en las que el vacío existencial y la falta de un horizonte afectivo atractivo atrapan a las nuevas generaciones y las arrastran hacia la antipolítica más brutal. No basta con querer a alguien para que nunca se pierda.
El amor es bien poderoso pero el mensaje más directo de ‘Jugar con fuego’ es la fractura emocional que le provoca al padre la trayectoria hacia el del hijo al que ha abrazado con ternura a la hora del desayuno, que le provoca una angustia y una desesperación por no poder ganar la partida frente a quienes le han ‘lavado el cerebro’, frente a quienes les prometen ‘visibilidad’, y una identidad de enfrentamiento con el sistema. Estos jóvenes no son monstruos malvados, sino que están perdidos y desorientados. Son carne del cañón barata para el fatalismo, les prometen un canal para transmitir la rabia que sienten. No plantea soluciones, pero sí preguntas incómodas. ¿Cómo ha podido ocurrir esto, que un joven, que no ha conocido el odio en casa, ni la guerra ni el hambre, acabe enredado en este bucle fanático?, se pregunta inquieto el padre. El mayor drama es la impotencia.. Todos hemos tenido a veces esta sensación y hemos sufrido un sentimiento de fracaso. Porque no sabemos cómo empezar a reconstruir los puentes rotos. Otra pregunta desgarradora: ¿Se puede seguir amando a alguien que hace daño, que se vuelve otro?
¿En qué hemos fallado? Es la cuestión pertinente. A ellos les ofrecen un mundo falso y vacío, construido sobre la exclusión y una identidad supremacista. Les prometen dinamismo y fuerza frente a un paisaje en el que ven la frustración, el lenguaje de madera de los políticos o las promesas que nunca se cumplen. Y la ignorancia de un pasado reciente que se desconoce. Y, claro está, la velocidad y sentirse fuerte en el grupo. Adrenalina a saco. El totalitarismo de siempre envuelto en formas aparentemente nuevas.
Ya no sirven los sermones huecos. Pero no podemos regalar la conciencia de nuestros más jóvenes que se ven enredados por ese código perverso que les manipula. El huevo de la serpiente ultra está incubando y el partido del odio crece en las encuestas como la espuma. Por eso tenemos que escuchar bastante más y hablar cuando todavía hay tiempo y estamos en condiciones de decir: ‘por aquí no’, por aquí sólo hay resentimiento y destrucción. Sobre la ira no hay futuros ni problemas que necesitan soluciones. Nunca.