El ciclo de este trimestre se titula «In Memoriam» y rinde homenaje a Rafael Chirbes, Martin Amis, Paul Auster, «grandes escritores que, con su reciente partida, han dejado un legado invaluable en la literatura».
Vuelve a Aiete K.E. el ciclo ‘Literatura llevada al cine’ (donostitik.com)
A. E. / Redacción Donostitik
6 octubre, 2024

Encuentro en Aiete Kultur Etxea, sobre la novela ‘El infinito en un junco’, de Irene Vallejo
Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre Aiete K.E. acogerá, un año más, su programa cultural «literatura y cine», muy apreciado y no solo por el vecindario.

Los encuentros literarios los conducirá como es habitual Lola Arrieta, alma y motor de este decano activo cultural donostiarra.

Los cine-fórums de este trimestre los presentarán Jesús Garmendia Ibáñez y Josemi Beltrán, ‘peritos en cine’ ensanchando este espacio de reflexión, conocimiento y disfrute del buen cine, fusionado con excelentes novelas

PROGRAMA LITERATURA Y CINE (ver pestaña en la cabecera)
Jueves 10 de octubre
18:30 – Encuentro literario: «Crematorio» (2007), Rafael Chirbes
Viernes 11 de octubre
18:00 – Cine-Fórum: «Surcos» (1951), José Antonio Nieves Conde
Jueves 7 de noviembre
18:30 – Encuentro literario: «Dinero» (1984), Martin Amis
Viernes 8 de noviembre
18:00 – Cine-Fórum: «Voces distantes» (1988), Terence Davies.
Jueves 12 de diciembre
18:30 – Encuentro literario: «La invención de la soledad» (1982), Paul Auster.
Viernes 13 de diciembre
18:00 – Cine-Fórum: «Leolo» (1992), Jean-Claude Lauz.

Como diría Chirbes
Como todos los años, al iniciarse el otoño, la gente del Mediterráneo sabe que un día se abrirán las compuertas del cielo, comenzará a llover con una fuerza inaudita y se llevará por delante todo lo que encuentre a su paso. La furia de la riada buscará el mismo camino hasta el mar que había seguido durante miles de años sin hallar otros obstáculos que los de la propia naturaleza. Pero a lo largo del tiempo los cauces que eran de su exclusiva propiedad se fueron cegando debido a que el desarrollo económico le disputó su territorio, hasta el punto que en la servidumbre de paso del agua se han levantado pueblos, fábricas, autopistas e interpuesto millones de automóviles. Se trata de un desafío entre los hombres y la naturaleza. Está claro que contra la naturaleza no se puede. La tierra, el aire, el fuego y el agua son los cuatro elementos, que según Aristóteles, conforman la materia que te salva o te mata de forma irracional, pero también a veces según uno se comporte con ella. La tierra que te da de comer con sus frutos, puede aplastarte con un terremoto; el aire con esa brisa tan agradable que respiras puede convertirse en un huracán devastador, el fuego que arde en la chimenea es capaz de incendiar los bosques y el agua que bebes puede llevarse por delante tu vida con todos tus enseres. Los científicos habían advertido con suficiente antelación de la tragedia que se avecinaba alrededor de Valencia y no se equivocaron; como siempre la gentuza de siempre sacará partido de la miseria, pero en medio de la desolación es el momento de la solidaridad y del arrojo ante el infortunio. Con muchas lágrimas los muertos serán enterrados, con el tiempo esta tragedia de Valencia será olvidada, y por nuestra parte seguiremos jugando a desafiar a la naturaleza, como siempre, sin haber aprendido nada.
Me cuentan que se ha reestrenado Léolo, un poema insólito que descubrí el último día de un fatigoso festival de Cannes. Hace treinta y tantos años. El motivo es que la Cinemateca de Canadá la ha digitalizado. Cualquier razón es válida para que esta joya retorne a la sala oscura. Cuando la vi, le supliqué a un amigo, distribuidor, productor, dueño de muchas salas, que observara esta película e intentara estrenarla en España. Lo hizo. Y creo que no fui el único espectador al que impresionó esta historia terrible y lírica. La protagoniza un niño de Montreal que repite obsesivamente “Porque sueño no estoy loco”. Se ha acorazado en su propio mundo, plagado de imaginación y de deseos. Los segundos, fallidos, pero también irrenunciables. Le rodea una familia pobre sobre la que planea la locura. El director Jean-Claude Lauzon, que moriría poco después, a los 43 años, plasma un guion sorprendente, lleno de ternura y de lucidez, de situaciones crueles y esperpénticas, de imágenes que pueden aterrar (un crío que está hasta arriba de droga se folla a una pobre gata mientras suenan los Rolling Stones), de una casi permanente voz en off contando lo que siente el pequeño Léolo, hablándonos de soledades inconsolables, del miedo paralizante, de momentos de exaltación, de la compasión hacia los tuyos, de la fuerza que proporciona la imaginación, de los intentos para demorar la tragedia. Y la voz prodigiosa de Tom Waits cantando Cold Cold Ground, acompaña frecuentemente a los sentimientos de ese niño tan prodigioso como resistente a su feroz destino.
Es probable que no vuelva a ver esta película. Ya no tengo el corazón para esos riesgos, para esa temperatura. Pero la huella que me provocaron será eterna.