El pasado 1 de abril un autobús con algo más de medio centenar de personas partió de Donostia hasta el cementerio de Montauban (Francia), para realizar una ofrenda floral a Manuel Azaña, siguiendo con el homenaje que Lantxabe viene realizando en su honor y en su recuerdo.
Ante su tumba, rodeada de amigos entrañables, se leyeron varios versos del poemario de Gabriel Aresti AZKEN HARRIA.
Reproducimos el último de ellos
Bizia
bezpera luze bat da,
inoiz argitan urratuko ez zaidana,
gau ilun bat,
otso harraparien aho beldurgarriak baino
ilunagoa.
Ai! zergatik jaio nintzen ni mundura
mundutik hain itsusiro hiltzeko gero?
Gabriel Aresti LA PIEDRA FINAL
La vida
es una larga víspera,
que nunca desgarrará la luz,
una noche oscura,
más oscura
que las temibles bocas de los lobos cazadores.
¡Ay, por qué nací al mundo
para morir después del mundo indignamente!

El 5 de junio se cumplieron 50 años de la muerte de Gabriel Aresti. La señalada fecha para la cultura y la política vasca abre una ventana de oportunidad que se alargará durante los próximos meses. Como afirma hoy en este mismo medio Larraitz Ariznabarreta, el objetivo debe ser restituir una memoria “no aséptica y desinfectada” sobre su vida y su obra, “ya que no podemos leer a Aresti desde la lógica del consenso, tal y como hace la cultura hegemónica vasca”.
Es momento de revisar, por tanto, la repercusión que tuvo en la literatura y la sociedad de su tiempo, en cuya conflictiva modernización tuvo un papel fundamental, a pesar de que su temprano fallecimiento, a la edad de 41 años, no le permitiera culminar las aportaciones cruciales a las que se dedicaba con esmero.