Un paseo por el “espacio Katxola” (Miramón) con Ander Barrenetxea

Ander Barrenetxea repasa todo lo que le ha sucedido en 2019 lleno de vivencias y en el que ha dado el salto al primer equipo de la Real

Por Xabier Isasa. Periodista

Video de la Real Sociedad

Las lágrimas de Ander Barrenetxea después de que Oyarzabal empatara en Valencia, sólo unos minutos después de que el donostiarra cometiera un penalti absurdo sobre Cherysev que pudo costarle el partido a la Real en Mestalla ha sido una de las imágenes estrella de esta semana en la que el todavía juvenil txuri urdin ha disputado sus primeros minutos de la temporada después de su impactante aparición de la pasada temporada. ‘Barrene’, que en diciembre alcanzará la mayoría de edad, afronta la campaña como un año de “aprendizaje, de ganar minutos y experiencia para cumplir el sueño de acabar en la Real y jugar los máximos años posibles al fútbol” y, colectivamente, le gustaría “pelear por Europa y por el título de la Copa del Rey”.

En una entrevista concedida a los medios del club, la joven promesa de la cantera admite que aunque “desde pequeño siempre destaqué, hay mucha diferencia con el fútbol profesional”. Un desafío al que mira a los ojos porque “las cosas vienen muy rápido y hay que afrontarlo”. Cuando aún no ha pasado un año desde que Asier Garitano le reclutara para entrenar con el primer equipo, Barrenetxea recuerda con emoción su debut. “Era el día Santo Tomás. Mi madre me preguntó si iba a estar convocado y creía que no. Al final me convocó, no tenía nada, me llevó Ansotegi al hotel. Luego fue increíble. La camiseta la tengo en casa”, dice el donostiarra, que jugó ocho partidos más a lo largo de la temporada y marcó su primer gol contra el Real Madrid en mayo. “Fue el partido perfecto para todos. El Madrid no se jugaba nada, nosotros estábamos peleando por la UEFA y fue increíble cómo la afición nos animó, fue impresionante”. Su primer gol con la Real lo recuerda así. “Aihen tenía el balón, recortó a Carvajal o Lucas Vázquez, no me acuerdo, centró, Nacho no le dio, la controló Oyarzabal, chutó al poste, me cayó perfecto el rechace, le pegué mordida y entró por debajo de las manos de Courtois”.

Aquel gol al Madrid fue la primera de las muchas alegrías que espera le queden por delante con la Real, si bien de momento está en proceso de asimilar todo lo que le está sucediendo en tan poco tiempo. “Desde pequeño mis padres me han puesto los pies en el suelo, me han dicho que nunca me crezca, que trabaje duro y que sea yo mismo”, asegura un Barrenetxea que tiene claro que “aunque con lo poco que he hecho se ha hablado mucho de mí, por la edad, me queda mucho por hacer”.

Pese a que, poco a poco, “te acostumbras” a ser reconocido o a que los niños le pidan autógrafos “porque nos tienen como referentes y yo también decía ‘mira ése’ cuando veía a un jugador”, el donostiarra se define como un tipo “tranquilo” al que le gusta “estar con los amigos y ver la tele, Netflix. También veo mucho fútbol, cualquier cosa me vale. Y, como mi madre es entrenadora de baloncesto suelo ir a verle y también me chupo algún partido de basket en la tele”. En sus días libres, ahora en verano por ejemplo, le gusta ir “a la playa, a pasar el día a Zarautz o a Zumaia porque me sirve para desconectar” y también al cine. “Me gustan mucho las pelis, ir al cine. Cualquier peli me vale. La última que he visto ha sido ‘Erase una vez en Hollywood’”.

Un largometraje que le viene al pelo a un Ander Barrenetxea que está viviendo un 2019 de película. Ahora le viene lo más complicado, satisfacer las enormes expectativas que ha generado con su mágica manera de entender el fútbol. Tiene casi toda la vida por delante para lograrlo.

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