Desde parejas que mezclan las dos nacionalidades hasta niños judíos y árabes que juegan juntos, este hashtag cargado de humanidad y amor cabalga a sus anchas por las redes sociales más importantes. Nacido de dos estudiantes de Hunter College en Nueva York, Abraham Gutman de 23 años y Dania Darwish de 21, ella de origen sirio y él israelí, deciden contrarrestar el odio e incitar a la reconciliación entre las dos facciones.
El movimiento comienza con la creación del Facebook por parte de los estudiantes que no podían imaginarse la repercusión que iba a tener.
El boom imparable del mensaje surge a partir de las primeras imágenes de parejas árabe-isralíes que se muestran besándose con mensajes tan enternecedores como: «Él me llama neshama (cariño en hebreo), yo le llamo habibi (amor en árabe). El amor no habla el lenguaje de la ocupación» o frases concisas pero cargadas de fuerza como «Amor>Odio».

Viendo la maquinaria propagandística de Israel, se me viene a la cabeza otra de las brillantes y certeras ideas de Esquilo: «La verdad es la primera víctima de la guerra» y esta masacre, que no guerra, no iba a ser distinta
Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad.
…Ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes (…) sino que tiempo y ocasión acontece a todos…
Es lógico igualmente que en los medios modernos de comunicación se reflejen las noticias que diariamente llegan, así ha ocurrido con la bochornosa y criminal guerra de la Franja de Gaza, un pedazo de tierra donde vive la población de lo que ha quedado de Palestina independiente, hasta hace apenas medio siglo.
La agencia francesa AFP informó el 2 de agosto: “La guerra entre el movimiento islamista palestino Hamas e Israel ha causado la muerte de cerca de 1.800 palestinos […] la destrucción de miles de viviendas y la ruina de una economía ya de por sí debilitada”, aunque no señale, desde luego, quien inicio la terrible guerra.
Después añade: “… el sábado a mediodía la ofensiva israelí había matado a 1.712 palestinos y herido a 8.900. Naciones Unidas pudo verificar la identidad de 1.117 muertos, en su mayoría civiles […] UNICEF contabilizó al menos 296 menores muertos”.
“Naciones Unidas estimó […] (unas 58.900 personas) sin casa en la Franja de Gaza”.
“Diez de los 32 hospitales cerraron y otros once resultaron afectados”.
“Este enclave palestino de 362 Km² -Gipuzkoa tiene 1.909 km2, es cinco veces más grande- y no dispone tampoco de las infraestructuras necesarias para los 1,8 millones de habitantes, sobre todo en términos de distribución de electricidad y de agua.
“Según el FMI, la tasa de desempleo sobrepasa el 40% en la Franja de Gaza, territorio sometido desde 2006 a un bloqueo israelí. En 2000, el desempleo afectaba al 20% y a un 30% en 2011. Más del 70% de la población depende de la ayuda humanitaria en tiempos normales, según Gisha”.
El gobierno de Israel declara una tregua humanitaria en Gaza a las 07:00 GMT de este lunes, sin embargo, a las pocas horas rompió la tregua al atacar una casa en la que 30 personas en su mayoría, mujeres y niños, fueron heridos y entre ellos una niña de ocho años que murió.
En la madrugada de ese mismo día, 10 palestinos murieron como consecuencia de los ataques israelitas en toda la Franja y ya ascendió a casi 2000 el número de palestinos asesinados.
A tal punto llegó la matanza, que “el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Laurent Fabius, ha anunciado este lunes que el derecho de Israel a la seguridad no justifica la ‘masacre de civiles’ que está perpetrando”.
«En un sistema que nunca se detiene, Jesús, tú vives tu sábado. Lo viven también las mujeres, a las que aromas y perfumes quisieran ya hablar de resurrección. Enséñanos a no hacer nada, cuando únicamente se nos pide esperar. Edúcanos en los tiempos de la tierra, que no son los del artificio. Colocado en el sepulcro, Jesús, compartes la condición que nos acomuna a todos y alcanzas los abismos que tanto nos asustan. Ves cómo los rehuimos, multiplicando nuestras actividades. Giramos frecuentemente en círculos, pero el sábado brilla con sus luces, nos educa y nos pide descanso. Vida divina, vida a la medida del hombre, la que conoce la paz del sábado. «Cada uno se sentará bajo su parra y bajo su higuera, sin que nadie lo perturbe» (Mi 4,4), profetizaba Miqueas. Y Zacarías se hace eco de esta palabra: «Aquel día –oráculo del Señor de los ejércitos– ustedes se invitarán unos a otros debajo de la parra y de la higuera» (Za 3,10). Jesús, que pareces dormir en un mundo tempestuoso, llévanos a todos a la paz del sábado. Entonces la creación entera nos parecerá muy buena y hermosa, destinada a la resurrección. Y habrá paz para tu pueblo y entre todas las naciones.»
«Caer y levantarse; caer y volver a levantarse. Así nos has enseñado a leer, Jesús, la aventura de la vida humana. Humana porque es abierta. A las máquinas no les permitimos equivocarse, las pretendemos perfectas. En cambio, las personas dudan, se distraen, se pierden. Y, sin embargo, conocen la alegría: aquella de los nuevos inicios, aquella de los renacimientos. Los humanos no se generan mecánicamente, sino artesanalmente: somos piezas únicas, un entrelazado de gracia y responsabilidad. Jesús, te hiciste uno de nosotros; no tuviste temor de tropezar y de caer. Quien se avergüenza de ello, quien hace alarde de infalibilidad, quien oculta sus propias caídas y no perdona las de los demás, reniega del camino que tú has elegido. Tú eres, Jesús, el Señor de la alegría. En ti todos nos encontramos y somos llevados a casa, como la única oveja que se había perdido. Deshumana es la economía en la que noventa y nueve valen más que uno. Sin embargo, hemos construido un mundo que funciona de ese modo; un mundo de cálculos y algoritmos, de frías lógicas e intereses implacables. La ley de tu casa, economía divina, es otra, Señor. Volvernos a ti, que caes y te levantas, es un cambio de ruta y un cambio de paso. Conversión que devuelve alegría y nos lleva a casa.»