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Pronto Katxola tendrá sus propias manzanas para hacer sidra

En la mañana de ayer varios empleados de jardinería limpiaban de hierba y matorral la base de los 251 manzanos plantado a en los alrededores del caserío Katxola
Fueron transplantados hace un par de años, y la gran mayoría han tenido un crecimiento sano.
Una de las claves para conseguir este crecimiento es el podado del árbol y la limpieza y corte de las hierbas que crecen a su alrededor.
Lantxabe está a disposición de la sección de Parque y Jardines tanto para la enseñanza escolar de la poda, como para el aviso del crecimiento desmedido de las hierbas que colapsan los manzanos
Parece que esta vez el departamento nos ha prestado atención y ayer el terreno en el que crecen esta variedad de frutales quedó como la palma de la mano.
En su día, Lur Paisajistak, eligió el lugar apropiado para plantar los sagardos porque es un sitio soleado, montañoso y con suelo húmedo; tiene un buen drenaje y así se han evitado los daños por el agua o la pudrición de la raíz.
Este ha sido un año de lluvias y en la zona el agua no queda estancada, son árboles todavía en edad infantil, pero este año los manzanos adultos van a dar una espectacular cosecha de manzanas, entre otros, por ese motivo.

Primeros auxilio para el alumnado de Primaria en Katxola

Alumnas y alumnos de los tres últimos cursos de Primaria, cuarto, quinto y sexto, del colegio de las Jesuitinas, esta mañana -mañana acudirá otro grupo compuesto por 25 chicas y chicos también- han desarrollado unas clases de Primeros Auxilios, en la “sala noble” del caserío

Les han acompañado su tutor, Andoni Jimenez, el responsable del área del colegio y, como monitor, un miembro de Salvamento Marítimo que colaboró con Zaporeak y otras ONG’s en Lesbos.

Una mañana en el Bosque: reportaje gráfico

En la más radiante mañana del año, con el mes de junio irrumpiendo con su gancho habitual, decenas de personas jóvenes fueron acercándose a la cita en el caserío Katxola. La mayoría no conocían el enclave, y el repentino descubrimiento del acogedor rincón, situado sobre el tupido Bosque, con una vista de Donostia al fondo, a lo lejos la Peña de Aia y las Torres de Arbide enfrente, asusta un poco; pero pronto encontraron motivos de conversación, y enseguida, Juanpe Sansinenea, empezó a calentar motores describiendo, como guía de la expedición, los tesoros que se iban a encontrar en el dorado paseo

¡Bienvenidos a Katxola Baserria!

Dos grupos de enseñanza infantil de la ikastola Zurriola, niñas y niños entre 5 y 6 años, de la mano de sus andereños e irakasles, el pasado miércoles 22, hicieron vivir el caserío

Fue una mañana preciosa. Con dulce cariño había levantado el sol y habiéndose eco de habla infantil, los pájaros del bosque cercano trinaban a sus anchas.

La chavalería aprendió las costumbres de los baserris, el proceso de fabricación de la sidra, y se divirtió a tope con el deporte rural: toka, sokatira, bolos, la rana…

Vieron la relación entre trabajo -kirikoketa para aplastar la manzana- y música -txalaparta-

Las negritas de Katxola (Joti Diaz, DV)

Cabe recordar que hasta hace unas décadas muchos baserritarras -entre ellos varias decenas en Aiete- elaboraban sidra para consumo familiar, si bien en todas las localidades existían sagardotegis donde los hombres iban a degustarla.

Estas antiguas tabernas vascas o sidrerías a lo largo de los siglo XIX y XX eran el centro del ocio y la fiesta en San Sebastián. Muchas de estas sidrerías estaban ubicadas en el barrio de Aiete: Erramunene, Katxola, Munto, Santa Teresa…Eran el principal centro de encuentro público hasta bien entrado el siglo XX.

La primavera ha llegado a Katxola

El pasado 27 de marzo se presentó con una mañana fría y soleada. El caserío Katxola y sus espléndidos alrededores estaban iluminados por una trasparente luz de sol.

A las 10 de la mañana, 70 chicos y chicas de 6º de Primaria, de los colegios Inglés San Patricio y la Ikastola Iraurgi de Azpetia, subían por las escaleras de acceso a Katxola. Las gradas están formadas por traviesas recicladas de las vías del tren y protegidas por una red de gallinero, ya muy deteriorada; la malla metálica está pensada para evitar resbalones cuando llueve y esa mañana no era el caso