Este tercer ciclo culmina el planteamiento de una actividad cultural experimental que nos da la oportunidad de
comparar los lenguajes que la literatura y el cine utilizan para trasmitir sus mensajes a la ciudadanía. Se han elegido obras de literatura y cine de calidad, obras fundamentales en ambos medios culturales, todas ellas contrastadas y conocidas, no eran obras de estreno, son trabajos para pensar, para debatir y para disfrutar de la lectura y posterior debate de una buena novela (de la mano de
Lola Arrieta) y saborear su versión cinematográfica (acompañados de
Fernando Mikelajauregi) y dejarse llevar por los temas musicales que acompañan cada una de sus escenas.
Con la puesta en marcha de esta iniciativa se estrenó la planta primera del denominado
Topaleku,
el edificio de las antiguas caballerizas sito en los jardines del Palacio de Aiete que había sido objeto de reformas, habilitándose un local para la proyección de cine y el debate cultural y ciudadano. En esta estancia se lleven a cabo las
tertulias literarias de
los jueves, con una asistencia entre 20 y 30 tertulianos y las
sesiones de cine los
viernes; a las proyecciones y posterior debate, con una amplia participación, asisten entre 45 y 70 personas.
Esta experiencia ha hecho escuela en la ciudad, y en casas de cultura y foros de iniciativa ciudadana se proyectan ciclos similares que fomentan la participación, estudio en profundidad y debate. Por nuestra parte, hemos llevado la experiencia a
KATXOLA y en próximas fechas volveremos al
teatro-forum: el
grupo ESTUDIO de teatro representará obras de
Ionesco y
Dario Fo y después pondremos en marcha un foro sobre el teatro.
El próximo programa es el siguiente:
TOPALEKU, jardines de Aiete, a las
7 de la tarde- 26 y 27 de abril 2007: los santos inocentes
26 de abril: tertulia literaria.
Miguel Delibes
27 de abril: Película.
Mario Camus- 24 y 25 de mayo 2007: las uvas de la ira
24 de mayo: tertulia literaria.
John Steinbeck
25 de mayo: Película.
John Ford
En los santos inocentes (1981), MIGUEL DELIBES, en seis breves pero desgarradores capítulos, nos pondrá encima de la mesa la persistente memoria de la guerra, la vida miserable en los cortijos campesinos, el desigual avance del progreso, la pérdida de una genuina sabiduría popular, el abandono de la tierra, y por supuesto, los daños causados a la naturaleza.
La Naturaleza ya está hecha, es así. La pretensión de mudar la Naturaleza es asentar en ella el artificio, y por tanto, desnaturalizarla, hacerla regresar. Todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alterarlo esencialmente, es retroceder. Empero, el hombre se obstina en mejorarla y se inmiscuye en el equilibrio ecológico, eliminando mosquitos, desecando lagunas o talando el revestimiento vegetal.La Historia de la Humanidad no ha sido otra cosa hasta el día que una sucesión incesante de guerras y talas de bosques. Nos dice
Miguel Delibes
El
jueves a las 7 de la tarde, en el TOPALEKU celebraremos nuestro propio
homenaje al escritor castellano,
al hombre auténtico de veras, al manantial continuo de gran inspiración, al autor de un arte narrativo que recrea Campo y Ciudad, sus luces y sus ideas,… parafraseando a
Jorge Guillén.
Y el
viernes, 27, a la misma, tendremos la oportunidad de ver en escena a Alfredo Landa, Paco Rabal, Agustín González, Terele Pávaez, Juan Diego, Mary Carrillo, Maribel Martin, Agata Lys, Belen Ballesteros, Juan Sánchez, etc, en un reparto de grandes actores, los dos primeros premiados en el festival de Cannes de 1884; dirigidos por el mejor Mario Camus. Este film se ha constituido como referente del cine literario, y curiosamente como el lanzamiento de una novela hasta entonces limitada a círculos reducidos. La novela de Delibes ha dado en el cine una de las mejores películas españolas de todos los tiempos. Intensa y sobrecogedora, todo en ella es magnífico: desarrollo, interpretaciones y ambientación. La rabia contenida durante toda la película (se llega a pasar mal) desaparece con un final memorable, que todo el mundo quiere pero que nadie espera.
En el TOPALEKU quisimos contar con la presencia de Alfredo Landa pero no fue posible, por obligaciones familiares lejos de nuestra ciudad