El diputado general considera que es posible adaptar el proyecto a la protección decretada por el Gobierno. El Ayuntamiento hará pública hoy su postura.
SAN SEBASTIÁN. DV. El decreto del Gobierno Vasco que califica como bien cultural al palacio de Aiete ha sido bien acogido en el seno de la Diputación Foral. Su máximo responsable, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri dijo ayer que el Ejecutivo ha cumplido con su obligación, pero fue tajante cuando afirmó que es necesario buscar una fórmula que permita que el proyecto salga adelante para la conversión del edificio en casa de cultura del barrio y en Instituto de Derechos Humanos.
Para Txabarri el proyecto es posible a pesar del decreto que declara que el palacio, sus jardines y edificios auxiliares son un Bien Cultural Calificado con categoría de Monumento. Hay que recordar, el propio Txabarri lo hizo ayer, que la Diputación guipuzcoana ya dio luz verde hace meses a la iniciativa aunque con algunos condicionantes que preservaban, sobre todo, la percepción del conjunto declarado ahora Monumento por el departamento de Cultura del Gobierno Vasco.
«Desde el cuidado exquisito a los criterios que están recogidos en los informes de las distintas instituciones debe encontrarse un punto de equilibrio que permita la preservación del patrimonio y los usos debidos para la generación de una infraestructura dedicada a casa de cultura y a una sede de derechos humanos».
El alcalde Odón Elorza tiene previsto realizar hoy una comparecencia y pronunciarse sobre la repercusión que la declaración del palacio como Bien Cultural puede tener en el proyecto. El portavoz del PNV, Xabier Ezeizabarrena, que respalda la iniciativa, ya se pronunció ayer a favor de armonizar su diseño con las exigencias del Ejecutivo. EA y PP son, por el contrario, partidarios de que sea descartado definitivamente.
Gonzalez de Txabarri animó al Ayuntamiento a hacer un esfuerzo para encontrar ese «punto de equilibrio» entre la protección y el proyecto, que además ha sido modificado en diferentes ocasiones para buscar el mínimo impacto paisajístico posible en la llamada ladera norte, la única de todo el jardín que no cuenta con la máxima protección del Ejecutivo. El diputado general insistió en que se pueden respetar los criterios y materializar la iniciativa. «Se puede y se debe», aseveró Txabarri.