frente al caserío Munto, pude ver como entraba una rata. Estando comentando lo visto con una señora, vimos que entraba otra, ambas de considerable tamaño. Como quiera que cuando vemos una rata, se dice que hay diez que se esconden, el cálculo es muy sencillo, y nos hace suponer que por lo menos hay veinte ratas que habitan en este caserío. Si a esto le añadimos, que de vez en cuando se desprende alguna piedra, con
el consiguiente riesgo para los que transitan por allí, y de lo antiestético que resulta este edificio, pues no hay que confundir lo viejo con lo antiguo, debiera animar a nuestros ediles, a tomar una determinación, empezando por su derribo, ya que desentona con la
urbanización donde está enclavado