JULIO CORTAZAR EN KATXOLA
Fecha Jueves, 22 noviembre a las 04:36:07
Tema Actividades culturales en Katxola


de la mano de MIKEL AZPIAZU
Secretario de la Asociación de Amigos del Teatro “Txema Zubia”

Jules Florencio Cortázar (Bruselas, 26 de agosto de 1914 - París, 12 de febrero de 1984), escritor e intelectual argentino, es considerado uno de los escritores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del cuento y la narración corta, comparable a Jorge Luis Borges, Chejov o Edgar Allan Poe y creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en Latinoamérica, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal y donde los personajes adquieren una autonomía y una profundidad psicológica pocas veces vista.
La dramaturgia de Cortázar comprende en total cinco piezas, tres de ellas propiamente teatrales: Tiempo de barrilete y Pieza en tres escenas, así como Nada a Pehuajó. Por su carácter 'teatralizable' se incluyen también: Los reyes, poema dramático sobre el Minotauro y Adiós Robinson, diálogo radiofónico donde las ambientaciones escénicas están suplantadas por ambientaciones sonoras. La obra dramática de Julio es por tanto  escasa y muy poco estudiada, pero tiene gran interés. De ahí el título del ciclo: TEATRO DESCONOCIDO DE AUTORES CONOCIDOS.  (Julio Cortzar, Max Aub, Albert Camus)
A Julio Cortazar le gustan los juegos de los niños, “el juego era ese momento capital de nuestra vida”… “nos parecía absurdo que en la mitad de un partido de fútbol o de un juego de rayuela, nuestros padres nos llamaran para ir a comer, interrumpiendo nuestra actividad”.
En el caserío Katxola se hará un lectura dramatizada de su TIEMPO DE BARRILETE  "Es bueno quedarse solo. Poco a poco se empieza a pensar. No es fácil, la máquina está herrumbrada. Poco a poco, primero una idea, luego otra, después un puente que las une, la tercera que pasa por encima...". Aquí  a los barriletes  se les  llama cometas, en otras partes pandorga, cachirulo, papalote o volantín….Antes construir cometas era un pasatiempo muy común, y una de las formas de diversión favorita para la mayoría de las culturas. Las cometas entretenían tanto a los niños como a los adultos.
Por su parte el juego de la rayuela, Rayuela, no sólo da  título a su obra más representativa sino que es su metáfora esencial. Consiste el juego en hacer pasar una piedrita de una casilla a otra con la puntera del pie, avanzando cuadro a cuadro hasta llegar a la última casilla. Cortázar recurre a la variante argentina del juego en la que la primera casilla se llama “Tierra” y la última “Cielo”. La rayuela se denomina diferente en ciertos países. En nuestro entorno le llamamos “jugar a los chingos” o txingoka. En España se la llama también tejo, y recibe además muchos otros nombres como calderón, cox cox, futi, traquenele, telazarranea, reina mora, pata coja, infernáculo, pitajuela, mariola, etc. El juego es mencionado varias veces a lo largo de la novela. Lo ve Horacio en sus paseos con la Maga por París, se identifica con el amor que sienten (“Al besarse alcanzan la última casilla de la rayuela”), está dibujada en el suelo del patio del manicomio.
Cortázar se las arregla para contar cada historia de manera tal que no haya posibilidad de saber si lo que ocurre en ella realmente acontece o es una alucinación de un personaje. Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra "madre" era la palabra "madre" y ahí se acababa todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mi un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba." En todas sus obras la sobriedad de su estilo va acompañada de un gran ingenio verbal, de una desbordante fantasía, de una firme voluntad de evadir lugares comunes o frases trilladas, de buscar siempre la frescura de su expresión, la novedad de cada vocablo elegido.
Un día de febrero de 1984 a Julio Cortázar se lo llevó la injusticia de la muerte. "Y ahora, ¿quién me saca de aquí?".  Hoy, a los 33 años de aquella desaparición Julio nos visita en Katxola, sus gestos, sus libros, su abrazo continental forman parte nosotros.







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