Este no ha sido un expediente fácil. El urbanismo de una ciudad siempre conlleva intereses contrapuestos y cuando además de los problemas inherentes a cualquier actuación de esta índole se suman las necesidad de un barrio y las de la comunidad educativa, la cuestión se complica, como la complica el hecho de que las competencias en ciertas materias no sean totalmente municipales. Y me refiero a las educativas.
En este asunto, siempre hemos tenido un norte: intentar que los intereses implicados en la operación concitasen avenencias y que todas las partes implicadas resultaran beneficiadas, cuando no obtener algún beneficio extra para Donostia. Tarea esta arduamente complicada pero desde luego no imposible.
El ultimo planteamiento que se presenta a aprobación ha conseguido nuestro acuerdo porque responde a nuestra idea de lo que debe ser Puio-Lanberri además de que conlleva posibilidades adicionales nada desdeñables para una ciudad en la que el deporte es algo esencial para una juventud que cada vez encuentra menos posibilidades de canalizar su tiempo de ocio.
El barrio donostiarra de Aiete, que ha experimentado un fuerte crecimiento, desde luego necesitaba un centro educativo público. Día tras día, unos ciento diez estudiantes tienen que desplazarse a otros centros públicos de Amara y Antiguo. Dotar al barrio de un centro público con diez unidades de Infantil y Primaria además de contar con los servicios complementarios desde los 2 años hasta sexto de Educación Primaria, centro que se plantea como ampliable en función de las necesidades del barrio, no sólo solucionará los problemas de estas familias que ya se ven obligadas a desplazar a sus hijas e hijos a otros colegios, sino a las familias que finalmente se instalen en Aiete, teniendo en cuenta que la promoción incluye la construcción de un muy importante número de viviendas que provocarán un cambio del barrio no sólo en su configuración sino fundamentalmente en sus necesidades.
Siempre hemos sido partidarios de que las viviendas que construya y promueva el ayuntamiento sean de protección oficial y fundamentalmente en régimen de alquiler. En Puio-Lanberri además de que esta condición se cumple, el proyecto incluye un importante número de viviendas de protección oficial de régimen tasado que hace que la operación sea más atractiva si cabe, dado que tales viviendas, con un precio superior a las VPO pero notablemente inferior a las viviendas libres, son una indudable solución para ese gran número de donostiarras que ni pueden acceder a una VPO ni adquirir una vivienda de precio libre.
Pero si hay algo que realmente añade un plus a la operación, es que la misma no sólo va a resultar beneficiosa para Aiete, sino que Donostia va a verse beneficiada desde el punto de vista deportivo, en tanto que el remanente económico de la operación va a destinarse, además de a la construcción del campo de fútbol y a la urbanización de la plaza de la zona, a poner en marcha el proyecto de transformación de las Instalaciones Municipales Deportivas de Etxadi.
En este momento, cosa que ya denunciamos en su día en prensa, las instalaciones deportivas Etxadi son descubiertas, con una posibilidad de utilización muy escasa fuera del periodo estival, sus servicios e instalaciones son de muy baja calidad, están obsoletos y en estado de conservación realmente malo, a pesar de los esfuerzos que el Club Etxadi, que es quien gestiona las instalaciones, hace para mantener las mismas en buen estado de uso.
Gracias a la operación de Puio Lanberri, finalmente una de las piscinas y las tres pistas de pádel resultarán cubiertas; se creará un edificio multiusos donde practicar el tenis de mesa, con un gimnasio, salas polivalentes y zona de solarium, además de que la zona verde exterior de solarium aumenta considerablemente, produciéndose la tan necesaria renovación de las oficinas y servicios hosteleros.
La nueva ordenación de Puio-Lanberri es positiva no sólo porque estemos ante una operación que vaya a beneficiar a un barrio, sino porque va a suponer un avance para Donostia a nivel deportivo.
Qué duda cabe que una propuesta de este estilo ha de ser apoyada para que cuanto antes puedan construirse las tan necesarias VPO en régimen de alquiler y tasadas, para que cuanto antes el barrio cuente con una oferta pública educativa y para que las instalaciones deportivas municipales de Etxadi cuenten con la remodelación que merecen.