Escribe Marisol Meijide: «El Caserío Munto ha estado protegido
desde 1995 con un nivel de
protección que obligaba a conservar
la estructura exterior del
mismo tal cual estaba. Esta protección
está en consonancia con
una recomendación hecha por
la dirección de Patrimonio Cultural
del Gobierno Vasco al
Ayuntamiento para protección
del edificio a través del catálogo
municipal de elementos de
interés cultural. Aparentemente
los arquitectos municipales
encargados de elaborar el Plan
Especial de Protección del Patrimonio
Artístico Catalogado
que está ahora a punto de publicarse,
redactaron en 2004 un informe
por el que descartaban
seguir manteniendo la catalo-
gación y no seguir, por lo tanto,
la recomendación del Departamento
de Cultura. En 2006 este
Caserío fue vendido y sus nuevos
propietarios no parecen
muy interesados en mantenerlo.
De hecho han quitado parte
del tejado para acelerar su derrumbe.
Hasta aquí nada extraño
salvo quizás la poca gana del
ayuntamiento de atender la recomendación
de proteger un
edificio con valor cultural probado.
Pero ¿es casualidad que
el ayuntamiento haya dejado el
caserío totalmente desatendido
todo este tiempo? ¿Es casualidad
que después de que los arquitectos
del ayuntamiento descarten
mantener el caserío catalogado
éste sea inmediatamente
comprado sin que el Nuevo
Plan Especial se haya siquiera
publicado? ¿Es casualidad que
los compradores sean arquitectos
y que alguno de ellos sea el
arquitecto municipal de un
ayuntamiento cercano a Donostia?
¿Es casualidad que se empiece
a comentar ahora la necesidad
de derribo del caserío? ¿O
es todo un negocio para unos
pocos y lo que menos importa
es su interés cultural? Me pregunto
si los anteriores propietarios
que no pudieron durante
décadas tocar el caserío sabrían
que se iba a desproteger
cuando lo vendieron»…