Zola
Enviado el Martes, 25 marzo a las 15:50:18 por miguel |
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Zola despliega su pluma y su lástima sobre todos aquellos que nos son cercanos, engarza en esta nueva corriente de formas ancladas en el individuo, marcadas por su carácter y su forma de vida. En Zola, esas personas, sufrientes, son presa de un cruel destino del que no podrán escapar. Zola pertenece a la corriente literaria conocida como naturalista. Plantea una nueva forma de arte y de novela, la que se escribe sobre la tierra seca, sobre el sudor, el que hacer diario y el trabajo del obrero (en unas citas será un herrero, en “la bestia humana” retrata, de manera magistral, la vida de los ferroviarios de finales del XIX). Según Zola la historia y los movimientos sociales revolucionarios se generan desde el interior de la tierra, en el trabajo del proletario y las miserias de sus gentes.
Zola es el autor de las clases bajas, de las tabernas y los burdeles, propugna una “literatura de la verdad” en la que nada se esconde, en la que las descripciones son crudas, descriptivas de la vida y las pasiones de los hombres. Los héroes de las novelas de Zola son los desheredados, los sin hogar, la gente triste y, sobre todo, los alcohólicos.
Zola nos castiga y nos enseña la realidad, en esas descripciones maravillosas de los ferrocarriles, la máquina del tren, la nieve, los paisajes, pero sobre todo de la vida en los barrios (de París o del Havre), de los sentimientos y las tragedias humanas y además de forma tan cruda, como poética… a veces, quizá buscando un sentido moralizante y aleccionador
“Son las sociedades las que hacen las evoluciones literarias”, decía Zola, y como la sociedad del siglo XIX es predominantemente científica y vinculada a las ciencias naturales, Zola cree que el arte ha de tomar los métodos de las ciencias naturales: la observación y la experimentación. Está convencido de que el ser humano está sometido a las leyes individuales de la herencia. Al naturalismo le interesa más lo verdadero que lo bello.
Más tarde se supo que las leyes naturales eran inseguras y están sujetas a cambios, la época del determinismo dejó paso a otras de incertidumbre pero nos queda la obra de un gran artista.
Renoir es en el cine lo que Zola en la novela. Rendir ha resumido de manera magistral la Bestia Humana de Zola, sin perder sus mejores caracteres y ha realizado una película extraordinaria. Esta tremenda historia, literatura de una belleza extraordinaria, en la que se describe la vida natural de los ferroviarios de la época, explicada con maravillosos detalles, ha sido tratada por Renoir de manera directa, sencilla, dura, impasible, según las normas del naturalismo.
Estamos ante un documento humano, un magnífico poema del misterio, del suspense, de la atracción entre personas, del alma de los hombres y del secreto de sus vidas.
Es una de las películas mejor construidas de Renoir, con un argumento, el de la novela, del que quiere ser reflejo textual, aunque resulte casi imposible, argumento abierto a todas las posibilidades, a todas las salidas en cualquier momento del texto y del trámite. La película, que ha de figurar en una antología del cine mundial de cualquier tiempo, siempre será una magistral lección de cine
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