La soledad del corredor de fondo
Enviado el Martes, 18 noviembre a las 23:00:41 por miguel |
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Se puede entender como del corredor de fondo la persona que es tenaz en sus objetivos, se sobreentiende que es noble y se le supone en la cumbre de la soledad. El corredor de fondo –cabe decir la corredora de fondo- tiene la posibilidad de encontrarse consigo mismo, con sus pensamientos
Alan Sillitoe escribió La soledad del corredor de fondo en Alicante (1959). El autor ha mostrado interés por la literatura española, sobre todo po la picaresca. (El autor con el que finalizamos la temporada anterior en Katxola fue Benito Pérez Galdós, influenciado por esta misma corriente)
El héroe de este breve relato es intolerante con la sociedad burguesa y está en desacuerdo con los valores de la clase media. Resulta complicado simpatizar hoy con esa rebeldía suya, porque mucha gente hoy no entiende esa actitud idealista.
Katxola presenta en el ecuador de este ciclo dedicado a este tipo de cine estrictamente británico, entroncado en lo social, a este autor tan curioso e imprevisible como Alan Sillitoe y la que supuso su narración más célebre, La soledad del corredor de fondo, llevada a la pantalla con gran éxito y convertida en un filme de culto, con una hondura que conmueve
El omnipresente barrio -figura clave en la narrativa de Sillitoe-, que es una especie de microcosmos desde el que se proyectan todas las situaciones: Colegios, reformatorios, cárceles, policía, la familia como baluarte de los valores tradicionales, todo ello va dinamitándolo Sillitoe con perseverancia, sin piedad, con un punto de vista narrativo que jamás, ni por equivocación, pierde su fuerte contenido de clase Los protagonistas de Sillitoe son desarraigados que asumen su condición de tales con orgullo y hasta con una suerte de rabia filosófica que en sí misma acaba siendo toda una ideología. Están contra el poder establecido, contra las instituciones, contra los ricos, contra el orden fundamentalmente. Se regodean en tal actitud, que nunca deja de ser insolente y combativa, pues en ella encuentran su sentido vital. La soledad del corredor de fondo nos deja la impresión mágica de vernos retratados en esa carrera solitaria contra las circunstancias que toda persona con inquietudes ha realizado alguna vez en su vida. Es un canto a la libertad y al inconformismo. Poniendo el dedo en la llaga, nos reconcilia con el concepto de «lucha», tan olvidado en literatura y arte en este nuevo siglo y milenio, en el que no se premia precisamente a quienes, se empeñan en ir justo en la dirección opuesta. También ellos, a su modo, están cambiando el mundo.
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