En carne viva, apuntes de aquí y allá sobre la gestión de la pandemia (decálogo del mal gobierno)

Nota previa: Esta calamidad ha extraído lo mejor de la mayoría de nosotros mismos, lo sabemos, lo vivimos, lo sentimos.

Estos puntos se pueden dividir en dos

Te amarás a ti por encima de todos y de todo

La pandemia ha colocado a Euskadi en la España de charanga y pandereta; la de la mala gestión, picaresca, engaño, golfería, granujada

Allí y aquí la obra teatral más representada es “vacúnate tú que a mí me da la risa…”, con ambiente y personajes que viven de la política

Ejemplo: Saltarse la cola de la vacunación bajo la vergonzosa clandestinidad del Hospital de Basurto o solazándose como José Luis Sabas al frente del Santa Marina. El exconcejal del PNV en Bilbao apunta a la titular de Sanidad con los publicados mensajes de WhatsApp intercambiados entre Sabas y Gotzone Sagardui.

Como residuo apestoso, ha emergido una mezcla de truhanes que se escuda en los privilegios del cargo para ponerse la escasa vacuna sin respetar las prioridades sanitarias.

El mal gobierno puede que no sea eterno

(Ver nota al final)

Estos comportamientos revelan una visión del servicio público que es contrario al mensaje «Preparada para servir», de Kamala Harris, al llegar a la vicepresidencia de EE UU. Aquí no se sirve, se beneficia estar entre los personajes enchufados en la política

Se asignan puestos por afinidad ideológica, en el convencimiento de que en realidad da igual a quién poner en esos ‘cargos’ porque la gestión corre a cargo de la estructura de funcionarios.

Estos puestos de confianza, cuando surge una crisis que exige liderazgo, como la pandemia, quedan al descubierto porque detrás no hay nada, carecen de la preparación adecuada, sólo están ahí por ‘afinidad ideológica’.

La ‘política de compadreo’ vacía de contenido los puestos y genera costes, que eran económicos pero ahora también son de salud.

El desprestigio de la democracia deliberativa es total ante el auge de la arbitrariedad y el mal ejemplo. La mala gestión de los gobiernos vascos -el de Euskadi, los territoriales, algunos locales o municipales- se dispara a una velocidad inversamente proporcional a la que se están poniendo las vacunas. El lehendakari se suma entusiasta y viaja a Madrid para explicárselo a Pedro Sánchez: el toque de queda soy yo. Si soy el presidente por qué no puedo hacer lo que yo quiera.

Por su parte, Confebask se apunta al disturbio y dice «los ajustes salariales son el mejor método para mantener entre todos el empleo sin soluciones traumáticas. Es la forma natural, sostenible y coherente de hacer las cosas. Eso es ver la empresa como un proyecto compartido». ¿Compartido? ¿Igual que cuando había beneficios?

Nota final

Alegoría en el arte sobre el El buen y el mal gobierno

Los autores de El buen y el mal gobierno son dos pintores italianos, los hermanos Lorenzetti, Pietro y Ambrogio

Las composiciones tratan de mostrarnos la importancia del bien común y que éste nunca puede estar por debajo de ningún interés privado. Esta obra se trata de uno de los programas iconográficos de corte profano más ambiciosos del medioevo y sin duda uno de los más importantes.

Perspectiva de conjunto del fresco
Una parte del fresco dedicado al ‘Mal Gobierno’

La alegoría del mal gobierno. En esta parte de la sección del fresco, podemos ver al soberano sentado en un trono con una apariencia diabólica y rodeado por una serie de personajes siniestros, aparecen a sus pies dos carneros que simbolizan la maldad o incluso al propio diablo, debajo de los pies del soberano esta la justicia atada e incapaz de actuar, mientras que esta vez los atributos de este soberano no son buenos y se ven encima de su cabeza a la avaricia, a la soberbia y la vanagloria. Y a su izquierda aparecen otros tres personajes de aspecto siniestro uno sostiene en sus brazos un híbrido entre carnero y reptil que simboliza lo antinatural

La visión de este video es una maravilla

En la grabación de 10 mn, podemos ver una pequeña introdución sobre Siena ciudad y el conjunto de frescos pintados en las paredes de la sala del Nove del Palacio Comunal, que los viajeros de Lantxabe tuvieron ocasión de visitar el 22 de julio 2009, en una escala de su ‘ruta Francigena’

La expedición en Siena


En el siglo XV era el sitio de reuniones del consejo de los principales gobernantes de Siena. Este hecho sirvió de inspiración para las alegorías y quedó plasmado un amplio ideario político-moral a modo de metáfora. El fresco ilustra la contraposición y el choque de dos conceptos tan opuestos como la virtud y el vicio. No es la primera vez que estos temas son representados ya que esta temática fue recurrente en el arte medieval.

Más a a izquierda del fresco dedicado al ‘mal gobierno’ se puede ver entre las partes que se conservan una serie de hechos, como por ejemplo la enfermedad o la muerte representada con la persona tirada en el suelo junto a las personas que visten de azul y de rojo, a su lado se puede ver una disputa entre conciudadanos, y al fondo la ciudad está destruida y en un estado pésimo de conservación.

Post data (Una explicación)

A principios del siglo XIV en Italia comienzan a morir un número elevado de personas. En 1348, los primeros síntomas claros de una infección masiva se manifiestan. La explicación es que los navíos venidos de Oriente transportan ratas infectadas que, a través de sus pulgas, transmiten la bacteria a la población humana

Se calcula que ésta epidemia arrancó la vida a unos 25 millones de personas aproximadamente en Europa. Se fue extendiendo desde el norte de Europa hasta el mar Mediterráneo y al mismo tiempo desde Constantinopla hasta Gran Bretaña. El continente tardó mucho en recuperarse demográficamente del golpe ya que hubo dos nuevo brotes en 1360 y 1371. La población de Europa en 1340 ascendía a unos 74 millones de habitantes pasó a contar únicamente con unos 50 millones en 1450. Aunque la peor parte ya había pasado, la enfermedad permaneció endémica en la población durante varias decenas de años más. A partir de 1670, año de la Gran Plaga de Londres, la enfermedad fue desapareciendo gradualmente.

Sin embargo y como ha ocurrido en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el final de la crisis provocó un efecto positivo para la sociedad europea. Supuso una renovación del decadente sistema feudal. Los lazos feudales y la rigidez estamental, característicos del periodo anterior, fueron debilitándose paulatinamente. Se produjo la introducción del pensamiento moderno, caracterizado por el hecho de que el ser humano es más consciente de su participación e incidencia en la realidad. La propia realidad pasa a ser analizada con el método científico, predominando éste sobre la fe. La nueva espiritualidad, sin dejar de tener sus rasgos propios, se presenta de una forma mucho más racionalizada, desplazando al teocentrismo medieval imperante.

19 comentarios en “En carne viva, apuntes de aquí y allá sobre la gestión de la pandemia (decálogo del mal gobierno)

  1. Alberto

    De acuerdo con el texto (y la amenazante nota que describe los precedentes históricos)
    Un largo año después del estallido de la pandemia, ¿cómo se puede justificar la exasperante dilación en la toma de decisiones, la carencia de equipos de reanimación, de respiradores, de personal sanitario?
    Un ministro de Sanidad deja el cargo en plena crisis y con el peor balance de resultados del planeta –Informe Oxford–. Lo hace afirmando que no tiene nada de lo que arrepentirse, y no solo eso. Tras recibir a la ministra entrante con un saldo de quinientos muertos diarios, le intima: «Vas a disfrutar».
    A la carencia de ideas, de recursos, de un plan de vacunación coordinado y avanzado, se suman frases como éstas, que también son hechos. Los virus mutan, y vendrán peores.
    Nuestros gobernantes ya no pueden serlo más.

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  2. Mario Benedetti

    Hagamos un trato

    Compañera,
    usted sabe
    que puede contar conmigo,
    no hasta dos o hasta diez
    sino contar conmigo.

    Si alguna vez
    advierte
    que la miro a los ojos,
    y una veta de amor
    reconoce en los míos,
    no alerte sus fusiles
    ni piense que deliro;
    a pesar de la veta,
    o tal vez porque existe,
    usted puede contar
    conmigo.

    Si otras veces
    me encuentra
    huraño sin motivo,
    no piense que es flojera
    igual puede contar conmigo.

    Pero hagamos un trato:
    yo quisiera contar con usted,
    es tan lindo
    saber que usted existe,
    uno se siente vivo;
    y cuando digo esto
    quiero decir contar
    aunque sea hasta dos,
    aunque sea hasta cinco.

    No ya para que acuda
    presurosa en mi auxilio,
    sino para saber
    a ciencia cierta
    que usted sabe que puede
    contar conmigo.

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  3. Martin

    Según las estadísticas más recientes que maneja la Organización Mundial de la Salud, dos millones de personas han fallecido a causa de la covid en el mundo y el número de afectados puede llegar hasta los cien millones. Una emergencia grave y trascendente para la comunidad internacional. De momento, los medios para atajarla pasan por las medidas sanitarias y sobre todo por la aplicación de las vacunas que han conseguido elaborar los laboratorios farmacéuticos. Cualquier maniobra especulativa que ponga en riesgo a gran parte de la humanidad, privándola de la posibilidad de acceder a las dosis necesarias para inmunizarse, merece el repudio moral y ético de todos los ciudadanos. El enérgico rechazo de estas prácticas se refuerza por el hecho de que los avances en la investigación han sido posibles gracias a la inversión de fondos públicos.

    La especulación con el precio de las vacunas, ofreciéndoselas al mejor postor, es una realidad obscena que las propias empresas farmacéuticas no niegan, sino que, al contrario, tratan de justificar invocando las llamadas “leyes del mercado”. Gran parte de los medios informativos y muchos gobiernos y partidos políticos utilizan este repulsivo mercadeo como munición política para desgastar al adversario.

    Nos enfrentamos a una pandemia de efectos devastadores sobre la vida y la salud de las personas. Ningún país está libre. Es la humanidad la que se siente afectada por las maniobras que se están realizando, a ciencia y paciencia de muchos gobiernos e instituciones, en la distribución del único antídoto que puede combatir y remitir la tragedia que estamos viviendo. Los datos son aterradores, nunca se habían alcanzado estas cifras de contagios y fallecimientos en la historia de la humanidad, aun sumando las víctimas de todas las grandes guerras que últimamente se han vivido.

    Los directivos de las grandes empresas farmacéuticas no pueden manejar la distribución de las vacunas como si se tratase de cualquier otro producto de consumo. Las únicas leyes admisibles en una sociedad democrática son aquellas que emanan de la soberanía popular representada por los respectivos poderes legislativos. Las llamadas “leyes del mercado” impuestas por poderes económicos, al margen de la soberanía popular, deben ser cuestionadas en cualquier sociedad democrática que respete los valores y principios que se recogen en sus constituciones. Si no se actúa enérgicamente para atajar estos desmanes, los políticos deben reconocer que están traicionando los deberes y obligaciones que les ha encomendado el pueblo. Las instituciones democráticas se convierten en una mera fachada y en un instrumento ineficaz para conseguir la defensa de los intereses generales que, en este caso, van más allá de los límites territoriales de un Estado y afectan a toda la humanidad, sobre todo a aquellas personas que son más vulnerables, física y económicamente.

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  4. Lopetegui

    En efecto, como decís, hay paisanos que siguen mirando con superioridad hacia el sur de la península y piensan que eso de vacunar a los jefes, a los curas y a los del vending son cosas que ocurren en Murcia, por ejemplo, pero ha ocurrido cerquita. En Bilbao, por ejemplo.
    En la Euskadi de hoy se vacuna antes a un cura del botxo que a un médico de Irun
    Uno imagina que el Gobierno Vasco tiene ya diseñado al detalle su plan de vacunación, pero también pensábamos que quien proyecta un Metro por La Concha en el siglo XXI sabría que es una zona de rocas, agua y arenas movedizas… y aún se me cae el alma a los pies cuando veo máquinas en la playa haciendo catas.
    La pandemia está sacando lo mejor de la condición humana (emociona ver los relatos de pacientes sobre los sanitarios, de sanitarios sobre pacientes) y también lo peor. Ahora el viejo y despreciable ‘turismo sexual’ se ha sustituido por un ‘turismo sanitario’ de lujo: gente con dinero que va a emiratos donde les administran la vacuna sin necesidad de esperar la llamada del ambulatorio del barrio.

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  5. Javier V.

    En la torrentera que siguió a la evacuación del magistrado del TSJPV que despreciaba a los epidemiólogos, leí no sé dónde que el Gobierno Vasco busca resquicios legales para zurcir el roto causado en la normativa para luchar contra la pandemia. No me digan que no es para llorar cien ríos que las autoridades democráticamente elegidas por la ciudadanía tengan que andar haciendo espeleología jurídica para encontrar el modo de proteger la salud de sus gobernados. Todo, para evitar que un desahogado con toga se fume un puro con las medidas que tratan de salvar vidas y aligerar la carga de los hospitales.

    Es el triste pero desgraciadamente real retrato de una presunta separación de poderes donde la última la palabra la tienen, manda carallo, los que no se han sometido al examen de las urnas. O, dicho en plata, los que no se representan más que a su mismidad. El drama viene, como es el caso del que pasará a la pequeña historia local como «el juez que reabrió los bares de Euskadi», cuando sus decisiones emanan sin disimulo alguno de sus filias y de sus fobias, expresadas con lenguaje y formas de cuñado acodado –dónde iba a ser– en la barra de una tasca. No sé si somos capaces de ver el problemón que tenemos al quedar en manos de alguien que tiene como tarjeta de visita el himno de los negacionistas.

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  6. Iñaki

    El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) sorprendía a la ciudadanía al resolver que el cierre de bares y hostelería en la CAPV se suspendía, dando así respuesta al recurso planteado por tres asociaciones del sector. Los interrogantes que se plantean son muchos, siendo conveniente, de inicio, hacer tres consideraciones.
    La primera consiste en recordar que todas las decisiones de las autoridades pueden ser objeto de recurso ante los tribunales, por las personas legitimadas, claro está.
    En segundo lugar, que las decisiones judiciales deben estar motivadas y no ser arbitrarias, como también las adoptadas por la Administración.
    Finalmente, decir que el Gobierno Vasco, con sus actuaciones, persigue la defensa de la ciudadanía, de los habitantes en este territorio. Esta defensa se presume que así es, salvo que se demuestre lo contrario.

    El Tribunal señala que el crecimiento de las infecciones se produce como consecuencia de las relaciones familiares, que tienen lugar en los domicilios particulares. Esas relaciones son para el Tribunal, «según una parte importante de los epidemiólogos» las que pueden producir «en torno al 80% de los contagios». Si es así, no tiene sentido cerrar los bares. Ni lo tendrá en la sentencia definitiva, porque esos datos, «una parte importante de los epidemiólogos», no podrán ser diferentes. Esta afirmación de la sentencia no es propia de una resolución judicial. Si el fundamento de la resolución reside en que la apertura de los bares no tiene efecto en el crecimiento de las infecciones, habrá que justificar debidamente esa afirmación. El Tribunal tendrá que basarse en algún estudio científico contrastado que le sirva como prueba del argumento, en caso contrario se verá afectado el derecho de defensa. Al decir de los epidemiólogos, no hay ningún estudio científico que diga una cosa tal. Nadie ha aportado un documento probatorio. En lo que ahora importa, el Tribunal no justifica su motivación.

    Una segunda consideración viene de la mano de la importancia del sector de la hostelería. Es indudable que el sector está siendo sacrificado como no lo están siendo otros. Por este motivo necesita una atención especial. Esa atención puede ser el cese del cierre o de las medidas restrictivas o que sean indemnizados por las pérdidas sufridas. Quien se sacrifica particularmente por la sociedad debe ser compensado. El Tribunal así se lo plantea, aunque concluye que la satisfacción cautelar «de ese daño» requiere la apertura de los bares, estimando que no se puede sustituir por una indemnización. Esta afirmación se sustenta en «como enseña nuestro Alto Tribunal» (en referencia al Tribunal Supremo), sin citarse ninguna resolución judicial en concreto.

    Las consecuencias de la apertura de locales como bares y hostelería en el desarrollo de la pandemia deben también concretarse. Para el Tribunal «no aparece en este momento como un elemento de riesgo cierto y grave para la salud pública». Si el riesgo no es «cierto y grave» y fuera «posible y leve» ¿podrían cerrarse los bares? El tratamiento de la pandemia no es posible a partir de riesgos «ciertos», porque no se sabe. ¿Cómo conocer las causas de la transmisión cuando hablamos de la apertura de la hostelería? ¿Cómo saber si me he infectado en casa o en el bar? ¿Hay algún estudio que lo haya analizado?

    El Tribunal tenía que haber tenido en cuenta que el tratamiento de la pandemia no se basa en «certezas» que sean «graves». En un principio las mascarillas no eran importantes, ahora son obligatorias. Ahora se sabe con evidencias científicas que las infecciones se producen por los aerosoles, con ocasión de los contactos entre las personas. El Tribunal no realiza el juicio de ponderación necesario para concluir que un «riesgo posible y leve para la salud» no justifica el cierre de los bares, especialmente si se les indemniza. El Tribunal no tiene en cuenta que en este momento hay más de 600 infecciones por 100.000 habitantes, ni que frente a la pandemia se sitúa la incertidumbre, no las certezas, dado el conocimiento científico existente en este momento. El Tribunal estima que no tiene efecto en el crecimiento del número de los infectados, pero no valora si afecta a su disminución.
    Los poderes públicos han resuelto limitar la actividad de sectores como la hostelería. No lo hacen en el transporte, especialmente de cercanías, o con medidas muy limitadas –lo contrario que en la aviación, por ejemplo– o en la industria. Estiman esos poderes públicos, y en este caso de forma similar en toda Europa, que hay que afectar a sectores en concreto, justificando la limitación de la apertura de bares y hostelería por el aumento de contactos y la forma en que se producen. Sector que deberá ser indemnizado, por su solidaridad. Sustituir esta política pública por una resolución judicial, con la motivación de la comentada, significa que el Tribunal no ha sabido encontrar su lugar para resolver sobre este tema, quizás algún día sabremos cuáles han sido sus consecuencias para la salud pública y entonces habrá que demandarles por homicidio involutario

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  7. Quique

    Uno.- Los bares y restaurantes es donde se producen contagios.
    Dos.- La actividad de la hostelería al aire libre tiene mucha menos incidencia.
    Esto tiene una fácil explicación, cuando estamos tomándonos una caña o cuando estamos comiendo no llevamos la mascarilla. Y muchas veces no podemos mantener la distancia de seguridad que se recomienda para evitar la transmisión. Además si esto se hace en ambientes cerrados, donde se ventila menos y donde circula peor el aire, es un foco de contagio.
    Las declaraciones del ‘juez-negacionista’ Luis Ángel Garrido que ha levantado las restricciones en la hostelería son insultantes para quienes se dedique a cuestionar la labor que están haciendo los epidemiólogos
    Están cambiado las tendencias pero hay que contar qué nos ha costado mucho en número de infecciones y en número de muertes
    Si no somos estrictos tenemos que aceptar que habrá gente que enfermará y gente que morirá

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  8. Kartu

    Hace unas semanas alguien que vive y trabaja en Madrid me contaba que estaba encantado porque allí por lo menos puedes comer en un bar. Ahora, está contagiado, el y toda su familia. El problema es que los clientes rara vez toman todas las precauciones. Entiendo a los propietarios de pequeños negocios, pero es que esto es grave y nadie estamos libres de ser uno de los contagiados, ingresados o fallecidos. Sentido común.

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  9. Dorleta

    La revocación del cierre de los bares es una pésima noticia para la salud pública. Pero los jueces han perdido una gran ocasión para escribir una resolución de altura y en lugar de resaltar la especial protección de la que gozan las vigas maestras del contrato social, despachan el trance con un escrito de tufo negacionista Más que un texto legal, parece el comentario de alguien que un día pasó en autobús por delante de la puerta de la facultad de Derecho.

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  10. mikel

    Si no fuera un drama parecería una comedia, pero no el enredo inteligente a lo Billy Wilder. La pandemia causa dolor en quienes enferman y en quienes se arruinan, pero no deja de sorprender como espectáculo de culebrón.
    Cada día supera al anterior: el jefe de los servicios jurídicos que se va a jugar al golf en contra de los propios papeles que firma, el Gobierno Vasco que acaba culpando a Madrid cuando los jueces no le dan la razón el jefe juez al que nadie elige y abre los bares, un magistrado con opiniones de cuñado
    Gobierno de golfos y borratxos

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  11. Manuel Nogales

    Se nos tiene que meter en la cabeza de una vez que esto no es un juego, este virus es supercontagioso y mata. Es lo que nos ha tocado vivir en estos momentos. Y por supuesto, en el interior de los bares sin mascarilla hay mucho riesgo de pillarlo. Eso es evidente. Debemos de saberlo todos.

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  12. Carta escrita por Felix Zubia, jefe de la UCI del Hospital Donostia.

    Hasta ahora, he intentado no escribir sobre mí mismo. Pero esta semana me he dado cuenta de que no puedo más, que estoy agotado, agotado, que la cabeza no puede más.

    Esta semana también hemos tenido más de veinte pacientes en nuestra UCI. Esta semana también he visto muertos, familias llorando, personas muriendo en soledad. Esta semana, de nuevo, a pesar de los más de quince muertos por día en Hego Euskal Herria, me he dado cuenta de que no nos importa mucho. Lo hemos convertido todo en una estadística, en un número frío, sin que nos demos cuenta de cuántas vidas hay por detrás, cuántos sufrimientos, cuántas familias.

    He visto cómo quien escribe las leyes no las cumple, cómo un juez piensa que sabe más que los médicos. He visto cómo en la calle no se cumplen las medidas, cómo se acumula la gente. He visto, de nuevo, cómo todos creemos que nuestra actividad es segura, que no hay posibilidad de contagio, y que, por lo tanto, no necesitamos medidas restrictivas. Nadie es responsable de nada.

    He visto cómo andan los partidos políticos en chextra, en discusión, picoteándose los unos a los otros, en lugar de buscar la solidaridad y el apoyo mutuo también en esta pandemia.

    También esta semana, me han llamado una veintena de medios de comunicación, todos ellos con preguntas similares. Muchas de sus preguntas fueron hechas para romper la chextra antes mencionada, empujando la salsa, en lugar de explicar la situación que tenemos todos los días, o con el pretexto de explicarla.

    He vuelto a ver cómo entendemos la vacunación como una medida de autoprotección, más que como una medida de protección mutua. Preguntándome cuándo es mi turno, en lugar de preguntarme qué puedo hacer yo. Y cómo la geopolítica puede condicionar nuestra vida, como si estuviéramos dentro de una partida de ajedrez.

    Y me ha parecido que no puedo más. A ver por qué yo tengo que hacer más cuidados en el hospital para cuidar a los miembros de una sociedad que no es capaz de cuidarse a sí misma, a los miembros de una sociedad que no saben cuidarse los unos de los otros. Por qué tengo que dejar a mi familia en casa, a los miembros de una familia que necesito y me necesitan para cuidar de una sociedad que no tiene la responsabilidad de cuidarse mutuamente. Que os cuiden vuestros santísimos padres o madres.

    Y cuando ya no puedes más, un enfermo te ha cogido de la mano. Lleva más de tres semanas con nosotros y, debido a una traqueotomía, no puede hablar. Me ha cogido justamente de la mano, y, no pudiendo de otro modo, me ha mostrado su gratitud con su mirada. Yo, guardando lágrimas bajo el beso, el anteojo y la pantalla, le he estrechado la mano. Entonces se me ha renovado el fuego y me ha recordado por qué la medicina es el medio de vida más hermoso del mundo, no sólo el oficio. Pero no sé hasta cuándo vamos a aguantar.

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  13. Juan y Mikel

    La prudencia es una virtud recomendable en los tres ámbitos citados: la política, la ciencia y el Derecho. Viene al caso aquí recordar la noción aristotélica de la frónesis, la virtud del pensamiento moral, traducida normalmente como sabiduría práctica o como prudencia. Es una virtud que debería impregnar la actividad de quienes se dedican a los asuntos judiciales, políticos y científicos. Muy relacionado con esta prudencia encontramos el principio de cautela, o de precaución, que se aplica de modo muy especial cuando hay valores importantes, como la vida y la salud, en juego.

    Hace unos días la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco se encontró con una preciosa oportunidad de aportar un ejemplo –sabio y prudente– de diálogo constructivo entre ciencia, política y Derecho, que protegiera los intereses del conjunto de la ciudadanía al tiempo que garantizara los derechos y los legítimos intereses de los grupos y personas más directamente afectadas por las medidas que se cuestionaban. La oportunidad se dejó escapar. Quizá unas mayores dosis de humildad y de prudencia habrían ayudado a aplicar mejor el Derecho.

    Se ha repetido mucho este año que no se puede hacer buena política ignorando el conocimiento científico. Ahora sabemos que así tampoco se hace buen derecho.

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  14. Txemi

    A mi, que la he defendido siempre, Osakidetza se me ha desmoronado. Durante un ingreso en septiembre, pude comprobar que el protocolo anti-covid en el hospital no tenía pies ni cabeza, y el personal estaba más que desbordado. Oí llorar a las enfermeras, presas de nerviosismo e impotencia desde mi habitación. Lo juro. El proceso de vacunación es un caos sin paliativos: ninguna comunidad tiene a los mayores de 90 aún sin vacunar. Mienten cuando dicen que no se podía vacunar a domicilio: el resto de comunidades lleva semanas haciéndolo. Siento pena, tristeza, vergüenza. Y miedo, porque pienso que esto no es sólo incompetencia, sino parte de un plan para privatizar la sanidad.
    Pero a la vez cada mañana comparece una autoridad sanitaria dando cuenta de los nuevos pasos en la vacunación con cierta sensación de improvisación. Lo mismo dicen que no harán falta infraestructuras comunitarias «porque con los ambulatorios nos vale» que montan en Illunbe un vacunódromo.
    El caso de la vacunación a mayores es el que mejor ha visualizado la sensación de parche. En otras comunidades se hizo un plan conjunto para todos los que superan los 80 años. Aquí se segmentó y se empezó con mayores de 100. Cuando se anunciaron las primeras cifras todos nos quedamos asombrados: ¿hay tantos centenarios en el País Vasco? Luego se ha visto que no. Que si son datos de una estadística desfasada del Eustat, que si volvieron a su pueblo de origen… o que si estarán en Benidorm, en frase desafortunada de la autoridad de turno que resume la peor cara de los poderes sanitarios vascos en todo este tiempo. Los habitantes que vivimos asustados por el virus y aburridos por esta larga ruptura de la vida queremos pensar que todo está bajo control, pero resulta que la autoridad ignora dónde están sus centenarios: si bailando los pajaritos en Benidorm o criando malvas.
    Más sorprende ese descontrol en quienes mantenemos larga fe en Osakidetza y somos felices de pagar impuestos para una Sanidad que cada año vacuna a miles contra la gripe o te manda a casa el test colorrectal o del cuello de útero (por poner ejemplos para generaciones distintas). «Hay alguien al volante que se acuerda de mí», piensas satisfecho mientras pasas el test preventivo de turno.
    Resumen: improvisación, errores y arrogancia.

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  15. Andres Carballo

    Adoptaron tarde la decisión de interrumpìr la vacunación AstraZeneca y tardísimo la de reanudarla, una vez que la EMA dio el visto bueno. El pasado jueves volvieron a utilizarla en Alemania, Italia y Francia, Bulgaria y Eslovenia. Aquí hemos esperado hasta hoy mismo, que el lunes tuvimos la interterritorial. ¿No tienen los consejeros y la ministra de Sanidad un grupo de whatsapp? ¿Se fueron de puente? Han tardado 6 días en reanudar una vacunación en la que, nunca mejor dicho, nos va la vida.

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  16. Josemari

    En Alemania, un país donde el personal se mete al sobre a las ocho de la tarde, la canciller, Angela Merkel, compareció ayer a las tres de la madrugada. No fue un capricho ni una excentricidad. Tenía un buen motivo. Después de once horas de reunión con los responsables de los estados federados, era urgente anunciar la dura decisión que se había tomado. Frenazo en seco a la tenue desescalada empezada hace apenas catorce días y confinamiento severo durante toda la Semana Santa. Hablamos, ojo, de paralizar totalmente el país, con la única excepción de las tiendas de alimentación, que podrán abrir exclusivamente el sábado, 3 de abril. Obviamente, como ocurre desde noviembre, se mantienen abajo las persianas de la hostelería, los cines, los teatros, los museos y los gimnasios. Por añadidura, todos los viajeros, incluidos los propios alemanes que regresen, deberán acreditar una PCR negativa.
    Ahora es cuando les cuento, por si se lo estaban preguntando, que estas medidas se toman con una incidencia acumulada de 108 casos por cada 100.000 habitantes en siete días. Recuerden las imágenes del reciente puente de San José y decidan si es lógico o no se den, corregidas y aumentadas, para la inminente Semana Santa.
    Pero el LABI está con los lobis

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  17. Txemi

    El desbarajuste en el que se ha convertido el plan masivo de vacunación merece una reflexión urgente y una profunda autocrítica por parte de los dirigentes políticos del LABI que pilotan tan sensible gestión sanitaria. Cuando aún retumba la reciente promesa de que habrá 85 millones de profilaxis en seis meses y que el 70% de la población vasca y española estará inmunizada en septiembre -en un nuevo retraso- la nueva restricción de la vacuna AstraZeneca deja noqueados temporalmente los planeamientos entusiásticos de los gobiernos de Euskadi, de España y de Europa
    La incertidumbre a la que han sometido a la población vasca los presidentes del Gobierno Vasco y de España es descomunal y el panorama es cada vez más desolador. Esta sensación de desbarajuste precisa dejar de una vez al margen los intereses espúreos partidarios. El ciudadano quiere que se le vacune de una vez y no se puede estar al albur de tanta frivolidad.

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