Novelas y films «made in Sudáfrica» en las tertulias de Aiete

El próximo viernes día 8, a las 18:45, en la Casa de Cultura se proyectará el documental Come Back, Africa (1959) de Lionel Rogosin, en un final de ciclo de literatura y cine inmerso en la realidad sudafricana deaquellos terribles años, hoy de mucha actualidad gracias al nuevo éxito de la selección sudafricana de rugby en sus campeonatos mundiales, que nos trae al recuerdo la película Invictus y a Nelson Mandela

Sinópsis de Come Back, Africa

Año 1959. Zachariah Mgape, un campesino zulú, llega a Johannesburgo. Su aldea sufre escasez, y él espera encontrar en la capital trabajo para costear las necesidades de su familia. Para no quedar confinado en la «reserva», debe aceptar un contrato de dos años como minero en una explotación de oro. Al cabo de esos dos años, su familia podrá unírsele. Zachariah pasa de un pequeño trabajo a otro, chocando constantemente contra un sistema racista y autoritario.

Cuando Lionel Rogosin rueda por fin (sin autorización de las autoridades locales) Come Back, Africa, el apartheid («vivir aparte» en afrikaans) lleva ya una década en Sudáfrica. Una política segregacionista reforzada en 1958 por el reemplazo de la ideología delbaasskap («dominación del jefe») por la del desarrollo separado, basado sobre todo en la creación de bantustans (regiones más o menos autónomas reservadas a la población negra). El principal interés de Come Back, Africa consiste en su evocación de las relativas divergencias de punto de vista expresadas o de las tensiones en el seno mismo de la heterogénea comunidad nativa. Apenas unos meses tras su selección para la 24ª Mostra veneciana se produciría la masacre de Sharpeville, preludio de la prohibición de los movimientos nacionalistas africanos y la opción por la lucha armada tomada por el Umkhonto we Sizwe, uno de cuyos jefes era Nelson

Ya desde 1948 Rogosin venía pensando en hacer un film sobre la situación sudafricana. Pero quiere primero aprender a hacer cine y es por eso que comienza su carrera en los EEUU con On the Bowery. Rogosin siente pasión por Africa. En 1955 viaja a Kenia, al Congo y a Rhodesia, luego a Sudáfrica en 1957. La primera y más importante de las etapas para Rogosin es profundizar en el ambiente, comprenderlo y hallar personajes que puedan encarnar la verdad en pantalla. Sabe que los desconocidos son capaces de iluminar, de sostener un film, de tornarlo más rico y complejo nutriéndolo con su propia experiencia vital.

El realizador vuelve a Johannesburgo en 1958 con un proyecto de film y un equipo reducido a cinco personas. Rogosin escribe un esbozo de guión que piensa hacer evolucionar y enriquecer en función de sus encuentros con los habitantes de Sophiatown. Oficialmente, está rodando un documental sobre la música zulú. El y su equipo tienen una visa de tres meses. Por razones de seguridad, a medida que avanza el rodaje los rollos de película son enviados inmediatamente a los EEUU; Rogosin temía todo el tiempo que la policía o funcionarios del gobierno descubrieran el verdadero objetivo de su film. Redobla así la vigilancia, y se ve obligado a jugar el juego racista para engañar a las autoridades.

Rogosin impulsa a sus actores a apropiarse del guión, a guiar el relato, a integrar en él sus propias historias y sus comentarios sobre el apartheid. Lo que busca es que sus actores saquen cosas de su interior más profundo gracias a la presencia de la cámara y a la puesta en situación creada por la ficcionalización de sus vidas.

En Come Back, Africa, la ficción se nutre constantemente de lo real. El itinerario de Zachariah, sus múltiples choques contra el mundo de los blancos, la manera en que se da de bruces contra un sistema que apunta a humillar y aplastar a la población negra, construyen una ficción tan fuerte y tan perfectamente llevada que llegamos a olvidar casi la materia documental. Rogosin da muestras de un gran talento y su film rodado en condiciones dificilísimas puede compararse con cualquier producción de estudio. Es una obra poderosa y apasionante, la primera en describir tan precisamente el apartheid y las condiciones de vida de la población negra sudafricana.

Además es el film que proyectó internacionalmente a Miriam Makeba.

En el salón de actos del Centro Cultural veremos una buena copia del film, versión orifinal, con subtítulos en castellano.

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