Ibon Martín, el bardo de Aiete

Se lanzó al mundo de la literatura con una narración histórica, ‘El valle sin nombre’, pero conquistó al público con una novela negra, ‘El faro del silencio’

Después ha seguido escribiendo, una de sus obras es ‘La fábrica de las sombras’, novela ubicada en espesura de la selva de Irati. La agobiante trama se desarrolla en el barrio de Orbaizeta (Navarra) donde duermen en el olvido las impresionantes ruinas de una fábrica de armas.

Ibon escribe en ese ambiente porque conoce muy bien la geografía del País Vasco y Navarra. Cuando alguien piensa en la selva de Irati le viene a la mente los colores otoñales y la belleza de un lugar encantador. Pero, Martín ha visitado este paraje en invierno, con niebla y frío, lo que inspira es todo lo contrario. La selva es una gigantesca masa arbórea muerta a la espera de que la primavera la resucite. Es un poco tétrico. Ideal para una novela negra.

El aitearra conoce la mitología vasca. En su día escribió una guía de rutas relacionadas con la mitología vasca. Eran cuarenta recorridos relacionados por rincones del País Vasco y en cada uno de ellos se explica una figura mitológica. La selva de Irati se presta mucho a ese juego. La cueva de Artea es la morada de las lamias y los bosques del lado norte se conocen como los de Basajaun.

El pasado 23 de noviembre le dedicamos un comentario en esta web. En él se decía que “Su próxima novela estará ambientada entre Pasaia y Urdaibai, donde Ane Cestero -protagonista de su serie negra- tendrá que resolver una serie de crímenes”

Pues bien, ya tenemos la novela “La danza de los tulipanes”, en ella la periodista más popular de Gernika es arrollada por el tren que cubre la línea de Urdaibai. La víctima ha sido fijada a la vía con un delicado tulipán entre sus manos.

La flor, de un intenso y brillante rojo, es tan hermosa como difícil de encontrar en pleno otoño. La escena, cuidadosamente preparada, ha sido retransmitida en directo a través de Facebook.

La danza de los tulipanes nos sumerge en la ría de Urdaibai, un lugar mágico donde el mar y la tierra se abrazan al compás de las mareas que mecen las tranquilas vidas de sus habitantes, que se ven repentinamente sacudidas por la brutal irrupción de un asesino complejo e inteligente, capaz de rivalizar con los ritmos de la naturaleza que desde siempre han gobernado la comarca.

Ibon Martín se siente afortunado por la respuesta obtenida por parte de los lectores, lo que le permite, dice con humor, “vivir de la literatura”. Admite que es más fácil triunfar con la novela negra, para algunos un género «menor», pero «es el que más conecta con la gente. Son libros que se escriben de manera ágil y el lector se identifica con la historia y la vive».

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