Ayer en Ekogune, cosecha de manzana, un bocado de salud y de felicidad

A las 11:30, con puntualidad suiza, el primer grupo de cosechadores se encontraba en la puerta de la Abeletxea que da acceso al manzanal, y a la futura granja de animales que Ekogune está en trámites de finalizar para abrir al público. Su objetivo es fomentar el respeto y el cariño por los animales

Alrededor del manzanal, hoy hemos podido ver una bandada de gallinas y de ocas, fuera de la vista quedaban los burros, que este año no nos visitaron.

Nos han recibido Idoia y Jon Ander, con mimo, con detalle, con sugerencias sobre la seguridad en la finca para evitar cualquier incidencia.

Nada más llegar nos hemos dado cuenta que este año la cosecha de manzana doblaba a la del año anterior.

Y el número de personas, de familias, de jóvenesjornaleras y jornaleros’, de niñas y niños, más que doblaba al del año anterior.

Es el quinto consecutivo que Ekogune nos invita a esta tarea de coger la fruta madura de sus árboles, manzanas en primer lugar, pero también peras y membrillos -los kiwis necesitan más tiempo para madurar-

Son bastantes las personas, tirando a sujetos mayorcitos, que vienen acudiendo a este rito campesino desde aquella primera cita.

Más manzana, más recolectoras y recolectores, igual a que en un santiamén se había llenado, hasta rebosar, el remolque de Joseba Larrea, del caserío Askonobieta, y se colmaron los cestos y se completaron las bolsas de manzanas que cada familia llevará a su casa como recuerdo y premio de esta hermosa mañana

El color que tenía la manzana era un buen indicador de su madurez y varios asistentes probaron la fruta prohibida, aquel acto de rebeldía que fue el origen de la condena divina. Eran variedades rojas, variedades verdes o completamente verde-rojas, con un sabor suave pero crujiente, unas más ácidas otras más agridulces. El año pasado, para hacer sidra, echamos en falta las manzanas ácidas.

Cuando las bolsas de manzanas lleguen a casa serán tomadas como fruta natural, pero tenemos hábiles personas cocineras que las usan en repostería y otras, menos mañosas, que harán sabrosas manzanas asadas; pero el grueso de la cosecha, la que colmaba el remolque, es para elaborar sidra 100% artesana, la famosa sidra que se producía en el beterri hace más de 50 años.

Antes de empezar, Angel aconsejó que los cosecheros nos fuéramos ordenando por las hileras que forman unos manzanos muy bien plantados desde la época del Zabalegi baserria. Y que llenáramos los cestos empezando por arriba (porque, como casi todos, el manzanal de Ekogune está en cuesta)

Por su parte Jon Ander repartió entradas para los/as niños/as que quisieron jugar en el Haur Parkea y, además, tenía preparada una sorpresa-regalo para ellas

La mañana se hizo corta. Se anunciaba con viento sur y mucho calor, fuimos provistos de calzado adecuado, guantes, gorro, gafas de sol, pero no fue para tanto, hacía calor, andaba el viento, pero adquiría la forma de brisa que ayudó a pasar un rato de tarea-acción muy agradable.

La gozada fue mayúscula cuando, desde las doce, nos acompañaron la trikitixa de Uxue y el pandero de Jon. Con animada pareja de trikitilaris se crea un ambiente de fiesta, de alborozo, de entusiasmo, de diversión, de felicidad pública…Y la tarea de agacharse a coger las manzanas se convierte en esparcimiento, entretenimiento.

Con la tarea-acción terminada, Jon Ander nos acompañó a la terraza de Haur Parkea para el hamaiketako de la una

Este año la fiesta de celebración no fue en el cercano frontón -en obras- , sino en la terraza de Ekogune. La institución colocó mesas, cubiertos y vajilla, y Lantxabe trajo la sidra fresca fabricada en Katxola que sabía cómo el néctar de los dioses. Para Berizartúa un punto amarga, poco ácida, un sabor puro a manzana, único, interesante, primario (la escasa acidez se debe a las carencias de la cosecha del año pasado). Sidra fresca, para los mayores, gracias a Juan Carlos, el bodeguero de Katxola, y agua fresquita con el aperitivo, para las criaturas. Las gozosas bebidas fueron acompañadas de tortillas, charcutería fina, el aperitivo que facilitaba Ekogune para las criaturas y unos deliciosos dulces de elaboración artesana (Marian, Ana)

La risa, la hilaridad, el buen ambiente, el humor fueron redoblados con el popular sonido de la trikitixa que nos acompañó hasta el final, hasta casi las dos, de este inolvidable sábado de manzanas

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