Solidaridad con la capitana del «Sea Watch»

Más de 30.000 personas se manifestaron este sábado en un centenar de ciudades de Alemania en solidaridad con la capitana del barco humanitario «Sea-Watch» y para reclamar una atención de los migrantes rescatados por las ONG en el Mediterráneo, según los organizadores.

En Berlín participaron unas 8.000 personas y en Hamburgo unas 4.000, según el colectivo Seebrücke. Sentadas, marchas y concentraciones se realizaron en total en un centenar de ciudades alemanas.

«El rescate en el mar no conoce fronteras, tanto como nuestra solidaridad», aseguró la capitana del «Sea-Watch», Carola Rackete, en un mensaje dirigido a los manifestantes en Berlín.

«La irresponsabilidad de los Estados europeos me obligó a actuar como lo hice», agregó la joven alemana, que se encuentra actualmente en Italia.

Al mando del «Sea-Watch», Rackete fue detenida tras haber atracado sin autorización la semana pasada en la isla italiana de Lampedusa para desembarcar a 40 migrantes rescatados y bloqueados a bordo durante más de dos semanas.

El martes, un juzgado italiano dejó sin efecto su arresto, argumentando que actuó para salvar vidas.

Dos investigaciones diferentes, por resistencia a un oficial y ayuda a la inmigración clandestina, siguen en curso en su contra.

Rackete suscitó una ola de solidaridad en Alemania mientras que se multiplicaron las voces para exigir la acogida de migrantes socorridos en el Mediterráneo.

Particularmente reclamaron que Berlín asuma a los migrantes actualmente a bordo de dos embarcaciones, el «Alex» -que atracó este sábado en Lampedusa- y el «Alan Kurdi» -aún en aguas internacionales-.

Los derechos humanos no tienen fronteras”, se lee en los carteles en la manifestación en Frankfurt en solidaridad con Carola Rackete (Photo by Boris Roessler / dpa / AFP) / Germany OUT

Con chalecos salvavidas, los manifestantes en Berlín denunciaron la criminalización del rescate en mar y cargaron particularmente contra el ministro italiano del Interior de extrema derecha, Matteo Salvini.

Rackete, desconocida antes de su arresto, afirma haberse sentido abandonada por los gobiernos europeos durante su odisea con los migrantes rescatados.

«Mi sentimiento, que es el mismo a nivel nacional e internacional, es que nadie quería realmente ayudar. Uno a otro se pasaban la papa caliente», afirmó al semanario Der Spiegel, del que esta semana fue tapa.

3 comentarios en “Solidaridad con la capitana del «Sea Watch»

  1. Change org

    Change.org
    A Carola podrían caerle 10 años de cárcel, por rescatar a personas que iban a ahogarse en el mar. La dejaron libre pero todavía no está a salvo: mañana irá a juicio y podrían arrestarla. ¡Tenemos pocas horas para evitarlo! Firma y comparte
    Libertad para Carola ¡Dejen de criminalizar a quienes salvan vidas en el mar! #FreeCarola
    Daniel Ayet inició esta petición dirigida a Justicia Italiana, Ministro Salvini y ahora tiene 195.076 firmas
    Firma con un solo clic
    10 años de cárcel por rescatar a personas que iban a ahogarse en el mar. Esa es la condena que podrían imponerle a la capitana Carola Rackete, acusada por el gobierno italiano de “comportamiento criminal” por salvar 40 vidas en el mar.
    Carola, de 31 años y capitana de la embarcación humanitaria Sea-Watch 3 ha sido detenida este fin de semana por dirigirse al puerto italiano de Lampedusa con 40 migrantes a bordo. Llevaba 48 horas esperando una autorización de desembarco que no llegaba y la situación a bordo se agravaba a cada hora que pasaba. Dos pasajeros enfermos habían tenido que ser evacuados y el resto amenazaba con tirarse al agua.
    La comandante Carola no tenía otra opción, había declarado el estado de necesidad y las autoridades italianas seguían ignorándola a pesar de la urgencia. Si no desembarcaban estaba poniendo en riesgo la vida de esas 40 personas que llevaba a bordo. Carola fue valiente e hizo lo que tenía que hacer.
    Pero por ello ha sido criminalizada. La han detenido y la han trasladado a dependencias policiales, acusada de «resistencia o violencia contra un buque de guerra», delito que implica una sentencia de tres a diez años.
    Por favor, no nos convirtamos en cómplices. Firmemos esta petición en apoyo a todos los voluntarios que están salvando vidas en el Mediterráneo y pidamos al Ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, que libere de inmediato a la capitana Carola Rackete, cuyo único delito ha sido salvar vidas en el mar.
    Los derechos de las personas están por encima del derecho de Italia a sus aguas territoriales, dijo la capitana antes de desembarcar. No le falta razón y su lucha contra la política migratoria del vicepresidente y Ministro de Interior italiano Matteo Salvini es absolutamente admirable. Necesitamos en el mundo más personas como Carola. Ahora es nuestro papel levantar la voz para mostrar que estamos con ella.
    NO podemos permitir que nadie vaya a la cárcel por intentar salvar la vida de 40 personas que, sin esta ayuda, podrían haber muerto ahogadas en el mar.

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  2. Entrevista con Carola Rackete

    Entrevista con Carola Rackete
    La capitana Carola Rackete explica a EL PAÍS sus impresiones sobre la maniobra con 41 inmigrantes a bordo que cambió la política de puertos cerrados de Italia
    DANIEL VERDÚ
    Roma 11 JUL 2019
    Carola Rackete (Preetz, 1988) es una de las personas más buscadas en Italia. La conversación con EL PAÍS se produce a ratos por Skype y a otros por teléfono mientras viaja en un coche que termina a bordo de un ferri en Sicilia. El martes tenía que declarar en Agrigento ante la juez por el delito de favorecimiento del tráfico de inmigrantes que todavía se le imputa. Pero, cosas de Italia, una huelga impidió la vista y deberá esperar otros diez días. Se marcha, pero prefiere no decir dónde. La presión ha sido insoportable.
    Rackete, licenciada alemana en ciencias del mar, experta capitana curtida a bordo de una nave rompehielos en el Ártico y actualmente al frente de la nave humanitaria Sea Watch 3, es hoy el símbolo más potente de la resistencia a la política migratoria ultraderechista del ministro del Interior Matteo Salvini. Tras 16 días en el mar, harta de esperar una solución política que no llegaba nunca, decidió desobedecer al Gobierno italiano para poner rumbo al puerto de Lampedusa con 41 inmigrantes a bordo y terminar con una farsa política que duraba desde hacía un año: los puertos de Italia no están cerrados. Lo confirmó la realidad y la juez que le dio la razón poco después en auto demoledor contra el decreto Salvini.
    Pregunta. ¿Cómo lleva haberse convertido en un símbolo de la resistencia a la política de puertos cerrados de Salvini?

    Respuesta. Ha sido una situación complicada. Sabíamos que romper esa ley atraería mucha atención. Luego entendimos más lo que significaba y a quienes representábamos. Mucha gente está ayudando en Europa a migrantes, acogiendo refugiados. Por eso me parece poco natural o justo que la atención se centre ahora en una sola persona.

    P. Mario Vargas Llosa anunció en este periódico el sábado que pedirá para usted el Premio Nobel de la Paz.

    R. Me sorprendió mucho. Mi hermana me mandó la información que le había pasado un amigo. Pero que este acto haya desencadenado todo esto me hace comprender que la invisibilidad de nuestro trabajo es enorme. Hay miles de personas haciendo cosas maravillosas cada día.

    P. Han pasado dos semanas desde que entró en el puerto desobedeciendo al Gobierno italiano. Desde entonces algunas cosas han cambiado. ¿Lo haría otra vez?

    R. Si estuviera en la misma situación, sí. No teníamos otra opción, debíamos velar por la seguridad de esa gente. Pero lo más interesante de toda esta atención mediática y de lo que hicimos es que ha habido cambios. El Alan Kurdi [la nave de la ONG alemana Sea Eye], por ejemplo, recibió el otro día el ofrecimiento de desembarcar en Malta, les dieron barcas para el trasbordo y Europa se ofreció a recolocar a los migrantes. Y es exactamente lo que queremos y lo que se ha logrado en dos semanas. Eso nos muestra el impacto directo de la acción.

    P. ¿Se rompió un muro ficticio?

    R. Había una concepción errónea de la política migratoria. Financiar y apoyar a la Guardia Costera libia para empujar a la gente hacia un país donde hay una guerra civil es algo completamente equivocado. Otros capitanes antes que yo han sido urgidos a devolverlos ahí. Si no lo hacían, les criminalizaban y trataban de arrestarlos. Esta causa ha hecho visible que muchas cosas se están haciendo de manera errónea. El Ministerio del Interior nos ha dado mucha publicidad.

    P. El fiscal dijo que no estaba justificado el estado de emergencia que usted invocó para entrar. ¿Cuál era la situación real a bordo antes de su maniobra?

    R. Muy tensa. Cada día tenía informes del equipo médico, también de los psicólogos y de la tripulación, todo iba a peor. El barco no está preparado para tener a bordo a 40 personas tantos días. No había privacidad, no se podían duchar, los lavabos químicos no funcionaban… Toda esa gente viene de un país en guerra civil, habían sufrido abusos, también torturas. No teníamos una visión clara del futuro y eso incrementaba la ansiedad hasta el punto de que algunas personas amenazaron con suicidarse… Era gente que ya lo había intentado. El equipo médico nos dejó muy claro que ya no podía garantizar más tiempo su seguridad. Y esa era una línea roja.

    P. Salvini dice que iba a dejarles desembarcar la mañana siguiente. ¿Se lo cree?

    R. Tuvo 16 días para hacerlo y nadie en la autoridad movió ni un dedo. Mucha gente nos dijo que llegaría una solución política, pero pasaban los días sin resultados. No tuve ninguna confirmación oficial y la situación era extremadamente crítica. Nadie lo resolvió en 16 días. Y eso es un fracaso enorme del Parlamento italiano pero, sobre todo, de la Comisión Europea. Después de ese tiempo, no podía confiar en nadie ni en que llegase una solución política.

    P. En la maniobra colisionó contra una lancha de la Guardia de Finanzas. ¿Qué sucedió?

    R. Fue un accidente no intencionado. La lancha intentó bloquearnos y se pusieron en el muelle en el momento en que nosotros estábamos entrando. Lo hizo tres minutos antes y la situación fue muy desgraciada. El accidente se podría haber evitado si la reacción del Gobierno italiano hubiera sido distinta. No nos ayudaron nada.

    P. Hoy quedan menos ONG en el Mediterráneo y algunas arrastran ya una gran deuda por las multas. ¿Salvini está ganando?

    R. No, de ninguna manera. Proactiva está ahí fuera, Alan Kurdi [el barco de la ONG alemana Sea Eye] está fuera. La iglesia protestante alemana quiere fletar un barco y hay un par de organizaciones más con previsiones de hacerlo. Hay un gran interés en continuar y estoy segura de que lo harán.

    P. Mientras sucedía todo esto, Salvini subía en las encuestas y usted era recibida con insultos en el muelle. ¿Italia se ha vuelto un país racista?

    R. La situación está extremadamente polarizada. Lo vemos también en Reino Unido o Alemania. El futuro nos dirá dónde va Europa, pero los que están en medio en silencio deberán alzar la voz. La gente que no se ha significado deberá posicionarse. Y tendremos que ponernos de acuerdo en que la vida de la gente vale lo mismo independientemente de dónde vengan. Es el momento de que la parte central de la sociedad frene esta polarización y se ponga del lado de la ley internacional.

    P. ¿Europa ha estado a la altura?

    R. ¡Totalmente no! Está financiando a los guardacostas libios y a un régimen que permite la tortura y el tráfico de seres humanos. La Unión Europea no debería cooperar con organizaciones así. Financian a criminales sabiendo que lo son. Estoy avergonzada de que mi Gobierno, un país como Alemania y la Unión Europa den apoyo a esos criminales. Jamás lo entenderé.

    P. Escuchándola y viendo lo que ha hecho, no hay duda de que vendrán a buscarla para la política. ¿Aceptaría?

    R. Me gusta mucho la política y creo que todo lo que hacemos lo es de alguna forma. Pero nunca lo he planteado como una profesión. El activismo es parte de esa política, aunque no tengas un asiento en el Parlamento.

    P. El activismo también tiene sus cosas. Esta vez intentaron ridiculizarla y decir que es una niña de papá para deslegitimarla.

    R. Me sorprendió porque no es verdad. Pero esperaba algo así de los medios de ultraderecha, ese es su funcionamiento. Procedo de una familia de clase media, he ido a dos universidades gratuitas y tuve una buena educación gracias al sistema social de Alemania. No vengo de un contexto rico.

    Es el momento de que la parte central de la sociedad frene esta polarización y se ponga del lado de la ley internacional

    P. ¿Qué le dijo su familia estos días?

    R. No hablé con ellos durante todo el proceso. Mi madre trabaja en proyectos sociales cristianos con presos, así que entiende estas cosas. Y mi padre es conservador, pero está de acuerdo en que no debe dejarse morir a nadie. Mi familia me ha apoyado y están orgullosos, pero también han recibido mucha presión de los medios.

    P. ¿Cree que el hecho de ser una mujer ha pesado en la reacción agresiva de Salvini?

    R. Estaba muy ocupada aquellos días y no pude escucharle ni ver redes sociales. Pero el abogado me dijo hace dos días que había recogido todos los comentarios que había hecho sobre mí: muchos de ellos eran sexistas. No me sorprende, la verdad, porque muchas de las mujeres que reciben atención son víctimas de estos comentarios. Pero es ridículo que en 2019 no haya igualdad. Sí, creo que la cuestión de género ha tenido un papel importante.

    P. ¿Le ha denunciado?

    R. Sí, veremos si viene al juicio. Pero hemos recogido 15 insultos o acusaciones infundadas. No puedes llamar a alguien criminal si no lo es, y menos si eres un político de un rango tan alto: es impactante que use esas palabras.

    P. El auto de la juez es demoledor con la ley Salvini. ¿Cómo fue aquel interrogatorio y ese momento?

    R. Hizo una declaración muy clara del caso, desde el principio hasta el final. Dijo que la ley de Salvini solo puede aplicarse a los traficantes, y ese no es nuestro caso. Los jueces son independientes, pese a la presión política que reciben.

    Esta causa ha hecho visible que muchas cosas se están haciendo de manera equivocada. Y el ministerio del Interior nos ha dado mucha publicidad

    P. Tras su experiencia y por lo que leyó en el auto, ¿diría que los puertos de Italia están cerrados?

    R. Es muy difícil de responder. La situación no está clara. Se demuestra que la ley internacional marítima es más fuerte que la regulación italiana, y por tanto están abiertos. Pero por otro lado, el miedo de la criminalización unido al hecho de que muchas ONG evitan ir a Italia, lo complica. No es fácil.

    P. Si le devuelven el barco y queda libre, ¿volverá al mar?

    R. Si termina la investigación y el barco es liberado, por supuesto. Hay mucho que hacer. La semana pasada murieron 80 personas y hay naufragios constantemente. La necesidad está en el mar, donde muere gente cada semana.

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