Con los Mann se inicia el viaje al fondo de Alemania

LOS MANNMañana jueves, a la hora acostumbrada (19:00) en la Casa de Cultura de Aiete, las tertulias de Lola Arrieta, darán un giro de tuerca y convertirán la narración leída para presentación y debate, en novela que a través de la visión de la primera parte de la serie, inédita en Donostia, “Los Mann. La novela de un siglo”, nos llegará a la punta de los dedos.

El protagonista principal es Thomas Mann, un hombre conservador por principios y por carácter, pero que no tuvo inconveniente en abrir solemnemente la veda contra el nacismo con su Doktor Faustus: Con esta novela, Mann encabeza la obligación de los escritores alemanes era ir a la caza de aquella infamia espiritual que había acogido al huevo de la serpiente entre el miedo, la duda y la exaltación. No bastaba con culpar a Hitler o al nacionalsocialismo; hacía falta, antes que nada, investigar en el propio corazón culpable. Para ser más rotundo en su demanda Thomas Mann, en cierto modo, se ofrecía a sí mismo como materia prima del experimento.

Y en algún sentido la serie Los Mann. La novela de un siglo es la continuación de este experimento, sólo que en este minucioso fresco histórico, El Mago, tal como era llamado Thomas Mann en la intimidad familiar, se ve acompañado por su mujer, Katia, por su hermano Heinrich y por sus hijos, en especial los dos mayores, Klaus y Erika, tan dotados para el arte como para la autodestrucción. Y no puede decirse que el experimento no funcione pues, tras su visión, el espectador empieza a comprender que el totalitarismo no fue únicamente la consecuencia de una ideología delirante sino, por encima de todo, el fruto inevitable de la corrupción de las mentes y la mentira con uno mismo como forma de vida. Algo que, como sabemos, no es un monopolio alemán.

Thomas Mann, opuesto a Hitler y víctima de su vesania, no sale muy bien librado cuando es colocado en el centro de un siglo tan cruel como fue el siglo XX. Por lo demás, el viejo Mann, más humano que el joven moralista Mann, ya sabía que sería juzgado con severidad y que sólo tras este juicio recobraría su grandeza.

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