2 comentarios en “Hasta Dios, llegado el séptimo día, necesitó descansar

  1. Juan

    Es así como figura en el titular. Y todos sabemos lo que cuesta que los trabajadores del Corte Inglés hagan fiesta los domingos, incluso que hagan huelga alguna vez; pero no se a que viene esta página porque en Donosti no hay corte inglés y en Aiete menos, pero puestos en harina…

    La Biblia no especifica la duración de cada uno de los períodos creativos. No obstante, ya han finalizado los seis, puesto que se dijo con respecto al sexto día (como en el caso de cada uno de los cinco precedentes): “Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto”. (Gé 1:31.) Sin embargo, esta declaración no se hizo con respecto al séptimo día, en el que Dios procedió a descansar, y eso daba a entender que este día no había finalizado. (Gé 2:1-3.) Por otro lado, más de cuatro mil años después del comienzo del séptimo día, o día de descanso de Dios, Pablo indicó que aún se vivía en ese día. En Hebreos 4:1-11 se refirió a las palabras que había pronunciado David tiempo atrás (Sl 95:7, 8, 11) y al pasaje de Génesis 2:2, e instó: “Hagamos, por lo tanto, lo sumo posible para entrar en ese descanso”. De manera que para el tiempo del apóstol, el séptimo día había durado miles de años y todavía no había terminado. El reinado de mil años de Jesucristo, a quien la Biblia llama “Señor del sábado” (Mt 12:8), debe ser parte del gran sábado o día de descanso de Dios. (Rev 20:1-6.) Así pues, este día de descanso de Dios vería el transcurrir de miles de años desde su comienzo hasta su culminación. La semana de días descrita en Génesis 1:3 a 2:3, el último de los cuales es un día de descanso o sábado, parece corresponder con la semana en la que los israelitas dividieron su tiempo, de la que el séptimo día también era un día de descanso, según la voluntad divina. (Éx 20:8-11.) Y como el séptimo día se ha extendido por miles de años, es razonable deducir que cada uno de los seis períodos o días creativos anteriores duró también, por lo menos, miles de años

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  2. Dulce Nascimento

    Les presento a Manuel Conthe, un importante economista y jurista al que difícilmente se puede tachar de populista, demagogo o antisistema. Ha sido director general del Tesoro, secretario de Estado de Economía, vicepresidente del Banco Mundial y presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Esta semana ha publicado un excelente artículo en su blog en Expansión sobre la respuesta de la prensa ante la muerte de Emilio Botín. Copio y pego algunos párrafos:

    La valía del señor Botín como banquero y su habilidad para los negocios están fuera de toda duda (…) El gran lunar que, a mi juicio, mostró tan gran banquero fue su escaso rigor ético. (…)

    Hay constancia reciente de dos conductas del señor Botín impensables en el presidente del mayor banco de un país serio. (…)

    En el plano institucional, el mantenimiento como Consejero Delegado del banco de una persona, don Alfredo Sáenz, condenado en sentencia firme por el Tribunal Supremo por un delito doloso. (…)

    En el plano personal, el descubrimiento del fraude tributario que tanto el señor Botín como otros co-herederos cometieron durante muchos años, al ocultar en Suiza los bienes que en 1993 les dejó en herencia su padre.

    La prensa española ha hecho un despliegue informativo y encomiástico sobre el banquero fallecido tan desmesurado y servil que me ha parecido «bananero» e incompatible con la idea de una prensa libre. (…)

    La prensa madrileña, en particular, que tan extensa cobertura ha dado, con razón, a la confesión del señor Pujol de que cometió un fraude fiscal parecido, ha mantenido, en general, un elocuente silencio sobre la conducta en ese terreno del señor Botín. No niego las diferencias –entre otras cosas, porque la confesión del señor Pujol parece la punta de un iceberg de corrupción familiar mucho más amplio–, pero las varas de medir en uno y otro caso han sido tan distintas que el espectáculo produce bochorno. (…)

    La prensa está dominada por los grandes grupos empresariales y sus gabinetes de comunicación. Ya lo percibí y manifesté cuando era presidente de la CNMV y aunque entonces algunos profesionales del sector lo negaron airados, sigue siendo una verdad como un templo.

    La culpa la tenemos, en buena medida, los ciudadanos y lectores, que aspiramos a informarnos gratis y a no proporcionar a ningún medio los ingresos precisos para garantizar su independencia. Quien no está dispuesto a pagar por leer un periódico no puede esperar que sea de calidad e independiente. Sin independencia económica no pueda haberla de otro tipo.

    No conozco personalmente a Manuel Conthe, pero tiene toda la razón. Gracias, señor Conthe, por explicarlo así de bien.

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