Se anunciaba la primavera en Katxola y así fue.

Casi 200 personas, familias enteras, aitonas, amonas, umetxos disfrutamos de una bonita tarde en Katxola, en la orilla del parque natural de Miramon, del que pronto tendremos buenas noticias.

Como suponíamos, parte de la ciudadanía que disfrutó de una bellísima tarde y una cordial compañía era del barrio, familias vinculadas a Munto, a Katxola, a otros caseríos de la zona. Personas habituales en nuestras tertulias, en los actos que organizamos en la Casa de Cultura, en el Topaleku, en el propio Caserío. Muchas de estas personas que vinieron al txotx, pudieron presenciar también el pasado 25 de septiembre, como se ponía en marcha después de treinta años el lagar de Munto, exprimía las manzanas y se almacenaba el mosto en una pequeña kupela conseguida al efecto para Katxola.

Disfrutamos de un txotx clásico: una kupela nos servía sidra de la marca Rufino (del Caserío Akarregi de Hernani) que han sido unos extraordinarios colaboradores de este proyecto; y la otra kupela, que había guardado el mosto durante seis meses, servía una sidra con un sabor muy particular, sabía a sidra y sabía también a manzana, tenía un color muy intenso y los expertos pronosticaron que una vez envasada en sus botellas dará una buena sidra.

Disfrutamos todos pero sobre todo era una gozada ver jugar a los niños en los alrededores del Caserío.

A las siete en punto pudimos escuchar a tres bertsolaris, dos chicos -Arkaitz Oiarzabal llevaba la voz cantante– y una chica, como glosaban a Katxola, a la gente que allí estaba, a esta experiencia, a este tiempo, con una ironía y talento propios del bertso y de su juventud.

El txotx lo abrió Juan Berasategi y fue presentado por Juan Carlos Berzosa, en castellano y por Lola Arrieta, en euskera. (Los tres en la foto)

Nos seguiremos viendo en Katxola.

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