«L´horloger de St. Paul» de Tavernier

Lola, Fernando, Juan, vimos una buena película

 L´horloger de St. Paul de Bertrand Tavernier fue la película proyectada en la última sesión de la temporada del ciclo de literatura llevada al cine. La presentaron «a dos manos»  ilustres críticos del cine donostiarra: Juan Berasategi y Fernando Mikelajauregi ( habitual conductor del foro) que, además, son dos buenos amigos. Ellos, junto a Lola Arrieta, dirigieron el coloquio posterior. Se trata de Tavernier se estrenó en la gran pantalla con El relojero de Saint-Paul, un thriller que parte de la novela de George Simenon. El guión está protagonizado por un relojero de Lyon –ciudad natal de Tavernier- quien cambia –y no sólo el lugar- de los hechos narrados por Simenon.

 Al padre lo interpreta un Philippe Noiret en la cúspide de su carrera, en el papel de Michel Descombes, relojero solitario y tranquilo

 Con Tavernier visitaremos Lyon, última etapa del viaje al medioevo francés. Se puede decir que la ciudad es  coprotagonista de la película. En concreto Saint-Paul, junto a Saint-Jean y Saint-Georges componen el 5º arrondissement: el Vieux Lyon El Vieux-Lyon, es el barrio medieval y renacentista, situado a orillas del Saona, al pie de la colina de Fourvière. Es uno de los barrios más extensos que aún quedan intactos de la época medieval y renacentista

1 comentario en “«L´horloger de St. Paul» de Tavernier

  1. Boquerini

    ‘El relojero de Saint Paul’. Recuerdo de la película proyectada en la última sesión de la temporada del ciclo de literatura llevada al cine el 18 de junio de 2010, antes del viaje a la Champaña organizado por Lantxabe. (En ese mes de julio los viajeros visitaron la Catedral de Lyon y su reloj astronómico. La catedral está en el barrio del Viejo Lyon, en la ciudad medieval).
    La adaptación de la novela del belga, ‘El relojero de Everton’, se rodó en Lyon durante dos meses de 1973, y se estrenó en Francia con bastante éxito el 16 de enero 1974
    Bertrand Tavernier debutó como director con ‘El relojero de Sant Paul’, una adaptación de una novela del belga Georges Simenon, que se tuvo en terulia el día anteriot, jueves 17 de junio de 2019.
    Supimos entonces que Tavernier nació en Lyon el 25 de abril de 1941. Su padre era un militante resistente y antifascista, que dirigió un diario de resistencia en tiempos de guerra y contó con la ayuda a intelectuales antinazis tiempo después. Según Tavernier, su padre creía que las palabras eran «tan importantes y letales como las balas». El joven Bertrand creció en este ambiente, y desde los 13 años tenía claro que quería dirigir cine.
    Desde muy joven admiraba a cineastas como John Ford, William Wellman, Jean Renoir, Jean Vigo y Jacques Becker, todos ellos grandes iconos de la ‘nouvelle vague’. Llevado por su pasión cinéfila, su primer trabajo fue como ayudante de Jean-Pierre Melville, en títulos como ‘El confidente’. Desde pequeño había leído las novelas de Simenon, que estaban en la biblioteca familiar, y eligió una de ellas, ‘El relojero de Everton’, para su debut como director
    Supimos que existen cerca de 70 adaptaciones al cine de historias escritas por Simenon, la primera de Jean Renoir en 1932. Incluso una serie de televisión francesa. Bruno Cremer, Jean Gabin o Rowan Atkinson se han puesto en la piel del personaje más famoso de Simenon, el comisario Maigret. Bertrand Tavernier por su conocimiento de Simenon, se sintió muy seguro adaptando una de sus novelas, ‘El relojero de Sant Paul’, trasladando la trama de EE UU a Lyon, ciudad en la que nació y que conocía muy bien, cambiando así del título del libro, de ‘El relojero de Everton’, a ‘El relojero de Saint Paul’. «Puse todo lo que sabía sobre la ciudad. Tenía auténtica pasión por él. Gracias a mi padre empecé por Maigret y lo devoré. Hay algo extraordinariamente fuerte y profundo que no necesita coartadas. En Simenon no hay intriga. El punto de partida es sencillo, pero llega a un resultado poderoso que se ve en grandes películas», desveló el director.
    Supimos que Tavernier, tras barajar diversos nombres, llama dos guionistas a los que conoce bien, Jean Aurenche y Pierre Bost, guionistas sólidos y muy especializados en adaptaciones, para que colaboren con él en el guion y adaptación del libro. Curiosamente ambos guionistas habían sido acusados por François Truffaut desde ‘Cahiers du Cinema’, veinte años atrás, de anteponer los valores literarios a los cinematográficos, en sus anteriores trabajos para cineastas como Marcel Carné, Claude Autant-Lara, Jean Delannoy o René Clément.
    En él se combina la trama policiaca provocada por un crimen, propia de Simenon, con la denuncia política de grupos de extrema derecha. Y llama a actores muy sólidos para que encarnen a los personajes descritos con minuciosidad por Simenon: Philippe Noiret, Jean Rochefort, Jacques Denis o Yves Afonso. Del Tavernier confesó que le interesó la tramanpor la relación padre-hijo que presenta, a la que añadió algunos elementos autobiográficos, y que eliminó al personaje de la mujer del relojero, poco agradable, en la que Tavernier creía detectar la misoginia de Simenon.
    La trama desarrolla un tema muy querido por Tavernier, el del falso culpable: Michel Descombes, un relojero de mediana edad, vive en el distrito de Saint-Paul, en Lyon, llevando una apacible y monótona existencia junto a su hijo adolescente, Bernard. La madre de Bernard se marchó hace muchos años, y Michel lo ha criado sin ayuda desde entonces. Pero la ordenada vida del relojero cambia el día que recibe la inesperada visita de la policía con una mala noticia: es posible que Bernard haya cometido un homicidio, lo cual le hará ver hasta qué punto había falta de comunicación entre ambos. A partir de ese momento Michel investigará por cuenta propia los acontecimientos para averiguar lo que de verdad ha sucedido con su hijo.
    La película, que está dedicada a Jacques Prevert, se rueda en Lyon durante dos meses de 1973, se estrena en Francia con bastante éxito el 16 de enero 1974 y es seleccionada por el Festival de Berlín de ese mismo año, donde logra el Oso de Plata. En España entra a través de la Seminci de Valladolid y en su estreno comercial tiene también unos resultados muy aceptables.

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